El Papa Francisco ha dado un discurso nítido y contundente con los abusos - Efe

El Papa manifiesta en Chile su «dolor y vergüenza» por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes

Afirma que «es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas»

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El Papa Francisco ha agarrado el toro por los cuernos en su primer discurso en Chile manifestando «el dolor y vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia». La presidenta Michel Bachelet y las principales autoridades del país, reunidas para en el palacio de La Moneda, han roto instantáneamente en un fuerte un aplauso ante la claridad sin paliativos de Francisco.

Para que no queden duda sobre las prioridades, el Papa ha añadido que «es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos en que no se vuelva a repetir».

En realidad, Francisco ha sido más rotundo que los obispos chilenos, demasiado lentos en cortar unos abusos que han desprestigiado al conjunto de sacerdotes, y que algunos medios instrumentalizan ahora repitiendo una y otra vez los casos ya conocidos.

Muy probablemente, el empuje del Papa ayudará a algún obispo todavía poco sensible a poner por fin como prioridad la ayuda a las víctimas y la prevención. Y ayudará a la sociedad chilena a ser más vigilante en el resto de los ambientes que se producen abusos de menores, como ha sucedido en Inglaterra, Irlanda y Estados Unidos, centrados ahora en erradicar los abusos en el resto de los ámbitos.

Como el presidente electo, Sebastián Piñera, todavía no ha tomado posesión, su papel en el encuentro se ha limitado a un estrechón de manos con el Papa, quien le ha regalado una medalla conmemorativa del viaje. Al término del encuentro, Piñera ha calificado de «valiente» el modo en que el Santo Padre ha afrontado el problema.

La presidenta Michel Bachelet le había recibido ante el palacio de la Moneda con todos los honores pero, a la vez, en un clima cordial. Sus primeras palabras al saludarle fueron: «¿Cómo está? ¿Pudo descansar?», a lo que Francisco respondió con una sonrisa: «¡Perfecto!». En su discurso oficial, la presidenta ha manifestado agradecimiento pues «su visita nos hará bien», e incluso ha añadido broma sobre la desconfianza chilena. Al terminar sus palabras no podía contener la emoción.

Discurso incisivo

En su primer discurso en Chile, el Santo Padre, ha animado a las autoridades a aumentar su esfuerzo pues «todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos».

Pero la parte más incisiva ha sido la invitación a escuchar, tanto a los jóvenes como «a los parados, que no pueden sostener el presente y menos el futuro de sus familias». Y, de modo especial, escuchar «a los pueblos originarios, frecuentemente olvidados y cuyos derechos necesitan ser atendidos y su cultura cuidada, para que no se pierda parte de la identidad y riqueza de esta nación».

Con esta palabra el Papa comenzaba a abordar otro gran tema de su viaje: la igualdad y la relación con las minorías indígenas, sobre las que se expresará el miércoles desde la ciudad de Temuco, donde se reunirá con mapuches y celebrará una misa multitudinaria para la Araucanía.

El programa de la primera jornada de Francisco en Chile, un país que no recibía a un papa desde la visita de Juan Pablo II hace treinta años, es muy intenso. La mañana incluye una misa al aire libre en el gran parque O’Higgins. Donde probablemente hará un llamamiento a la reconciliación de los chilenos. Por la tarde visitará una cárcel femenina, mantendrá un encuentro con sacerdotes, religiosos y seminaristas, y concluirá el día reuniéndose con los obispos de Chile.