Bomberos intenta sofocar el fuego en una zona de apartamentos destrozada en Ventura
Bomberos intenta sofocar el fuego en una zona de apartamentos destrozada en Ventura - AFP

La alarma por los incendios de California se dispara por la posibilidad de vientos huracanados

Cuatro incendios descontrolados amenazan el área metropolitana de una de las principales ciudades de Estado Unidos: Los Ángeles. Más de 200 kilómetros cuadrados al Sur de California han sido, desde el lunes y hasta primera hora del jueves, pasto de las llamas y 200.000 personas han tenido que ser evacuadas

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Los fuegos no dan respiro a Los Ángeles y varios condados al Norte de la ciudad californiana, donde las condiciones de viento y sequedad seguían ayer impidiendo el avance de las labores de extinción. Según las cifras disponibles al cierre de esta edición, los cuatro incendios declarados en el Sur de California han quemado casi 47.000 hectáreas. La gran mayoría de ellas pertenecen al fuego más extenso y agresivo de los cuatro, el que ha devastado buena parte del condado de Ventura.

Este incendio calcinó hasta ayer casi 39.000 hectáreas, en uno de los más destructivos que se recuerdan en el estado y con probabilidad el que más terreno ha arrasado en este año.

Ayer por la mañana, hora californiana, solo se había contenido en un 5% y aunque los vientos eran algo mejor de lo esperado, el incendio seguía avanzando a paso firme. La previsión meteorológica anunciaba para ayer fuertes vientos, incluso en niveles de categoría 1 de huracán, con rachas de cerca de 130 kilómetros por hora en las partes más altas. El miércoles por la noche se llegaron a registrar vientos de 135 kilómetros por hora en el condado. Pero incluso intensidades más bajas, como los niveles de entre 80 y 110 kilómetros por hora que se esperaban para la jornada de ayer en zonas más bajas del condado de Ventura representaban unas condiciones muy difíciles para el extinción, con los helicópteros fuera de uso y un cuerpo de bomberos agotado ante la agresividad de las llamas.

Cerca de 5.000 miembros del personal de extinción de incendios pelean desde hace días para contener el fuego, la mitad de ellos en el condado de Ventura, cuyo incendio emite una nube de humo que se alarga durante 1.600 kilómetros en el océano Pacífico.

Las autoridades hablaban el miércoles por la noche de una «receta explosiva para la propagación del fuego». El Departamento de Bomberos de Los Ángeles mide el riesgo de incendio por la combinación de condiciones como el nivel de humedad en la vegetación, la temperatura, la fuerza del viento, su dirección y registros históricos de fuego. Normalmente, un valor 48 es considera de alto peligro, mientras que 162 es de peligro extremo. El valor para ayer era de récord: 296.

Incluso se inauguró una nueva categoría en la escala que los bomberos utilizan para medir la potencia de los vientos de Santa Ana, un fenómeno meteorológico que ocurre en esta época del año en el Sur de California, protagonizado por vientos fuertes y secos que van de los sistemas montañosos interiores hacia el Pacífico. Por primera vez, ayer se utilizó el color púrpura, el de máxima gravedad.

La situación era menos complicada pero igual de descontrolada en los otros incendios. En el de Creek se habían quemado hasta ayer 5.000 hectáreas y estaba contenido en un 10%, mientras que el de Rye había calcinado 2.800 hectáreas con un nivel de contención del 15%. Mucho más pequeño era el de Skirball, que seguía activo en uno de los lugares emblemáticos de Los Ángeles, el distrito acomodado de Bel-Air. Las autoridades obligaron la evacuación de las viviendas situadas entre dos de las calles más famosas de la historia del cine, Mulholland Drive y Sunset Boulevard. Entre las mansiones que tuvieron que ser desalojadas está la de Rupert Murdoch, el magnate de los medios.

En total han sido evacuadas más de 110.000 personas, cientos de colegios estarán cerrados al menos hasta hoy -250 de ellos solo en Los Ángeles-, mientras que las autoridades y los angelinos solo tenían una cosa en mente: que el viento les conceda una tregua.