Sociedad

Cinco mujeres cruzan a vela el océano Atlántico después de vencer al cáncer

Parte del puerto de valencia la expedición reto Pelayo Vida 2016 que llegará a la Martinica a finales de diciembre

Cinco mujeres cruzan a vela el océano Atlántico después de vencer al cáncer

Mediodía de domingo en el puerto de Valencia. Las cinco mujeres que protagonizan el Reto Pelayo Vida 2016 se despedían de sus familiares y amigos. Entre aplausos y gritos de ánimo, una a una embarcaban en el Cannonball, un impresionante velero de 22 metros en el que van a atravesar el Océano Atlántico. La emoción se palpaba, y los nervios. Las cinco han superado el cáncer de mama. Marian Santiago, Yolanda Preciados, Patricia Alonso, Susana Laguarda y Carmen Peláezestán dispuestas a enfrentarse a este desafío de tripular un velero hasta La Martinica.

En la mente de todos, el largo camino hasta superar los malos momentos, el desafío de una enfermedad que cambia todo; la pelea, la esperanza y la superación. Las ganas de volver por derecho a una vida plena. Y ahoraun océano por delante, una experiencia inaudita hasta hace poco tiempo para Yolanda, Patricia, Susana, Marian y Carmen, una expedición que parece poca cosa para quien se ha enfrentado a tanta incertidumbre y tanto dolor. Porque es la felicidad la que preside el enorme ajetreo del puerto previo a la salida.

Equipo sólido y capaz

Entre ellas hay una médico de familia, una bióloga, una escolta de la Casa Real, una Guardia Civil y una empresaria. Cada una con su historia, cada una con su fuerza de superación, y todas en el puerto esta mañana, despidiéndese de niños y cónyuges, de familiares y amigos, y espantando a ratos la emoción para permanecer serenas. Proceden de mundos y profesiones diversas, pero han formado un equipo muy sólido y capaz, como demuestra el empeño.

Las tripulantes realizaron ayer una salida previa en las cercanías del puerto valenciano, en el que demostraron su pericia marinera tirando de escotas y cabos, izando la vela y obedeciendo las órdenes de los dos navegantes profesionales que van a dirigir la expedición: Diego Fructuoso y Iago López Marra. Entre todos deben gobernar el Cannonball durante las largas semanas que les esperan en el mar, en las que, a buen seguro, habrá momentos de mar tranquila y otros de marejada. Para todos ellos se han preparado a conciencia. También llevan un médico a bordo.

En los ratos de inactividad de la salida de ayer, muy pocos, fueron contándonos a los periodistas presentes en esa pequeña excursión los cursos de navegación que han hecho y los entrenamientos. El entusiasmo por encontrarse en el mar en mitad de la noche -«yo es que lo veía y no me lo creía», nos dice una de ellas-, bajo la luz plateada, cuando realizaron una navegación que les llevó en 40 horas desde Valencia, rodeando Ibiza, y vuelta a Valencia. Asumen la dureza de las guardias y las maniobras, el poco sueño y el esfuerzo físico de los regatistas, pero también la conciencia del mundo inmenso que resulta visible en alta mar, un mundo recobrado delante de sus ojos.

Mensaje de esperanza

Junto a la tripulación, el escritor Eric Frattini, alma del proyecto Desafío Pelayo Vida, que el año pasado llevó a otras participantes a la cima de una montaña y este noviembre atraviesa el océano junto a ellas para difundir el mensaje de esperanza tras una enfermedad que afecta a más de 25.000 mujeres al año. Han pensado en todo: los turnos, la manera de estibar los alimentos o incluso cómo la personalidad de cada uno ayuda a superar cada momento difícil. Frattini cuenta impresionado cómo hay empresas que han ayudado, incluso sin querer figurar entre los patrocinadores. Entre los principales, seguros Pelayo, que puso en marcha el proyecto, con ayuda de la fundación Vencer el Cáncer, QuirónSalud y una decena de compañías, desde Mercedes hasta Ilunion o el Comité Olímpico, sin cuya ayuda no podría haber salido adelante el empeño.

Pasado el mediodía, y rodeados de una flotilla de embarcaciones, varias zodiac, una lancha costera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y numerosos veleros, abandonaron el puerto valenciano a bordo del Cannonball, rumbo a Málaga primero, a donde llegarán el martes 8; Tenerife después, cuyo puerto tocarán el día 13, y finalmente, La Martinica, a donde arribarán el primero de diciembre.

El mensaje, a uno y otro lado del mundo, queda claro. Se puede vencer al cáncer, se puede luchar por la vida en plenitud después de esa enfermedad. Un mensaje de esperanza y superación para miles de personas que están, han estado y, desgraciadamente, estarán enfrentándose a ella. A todos, buena mar.

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