URBANISMO

Sevilla no es ciudad para norias

La noria del muelle de Delicias deja de girar tras 15 meses en funcionamiento: la del Prado llegó a durar 20 meses

La noria del muelle de las Delicias, junto a la que hubo instalada en el Prado de San Sebastián
La noria del muelle de las Delicias, junto a la que hubo instalada en el Prado de San Sebastián - ABC

Sevilla ha dado, por segunda vez, la espalda a un proyecto que se planteaba como un negocio muy lucrativo y la colocaba entre las ciudades que contaban con uno de los atractivos turísticos que han puesto de moda en los últimos años: una noria desde la que disfrutar de una visión diferente de su conjunto urbano.

«El mirador de Sevilla», empresa que explota la noria instalada en el muelle de las Delicias ha anunciado que abandona la concesión del terreno portuario sobre el que se ubica. Si no hay marcha atrás, la noria empezará a desmontarse en quince días y habrá estado funcionando apenas quince meses, menos que la que entre 2006 y 2007 se instaló en el Prado y que llegó a sumar 20 meses de actividad.

En uno y en otro caso los proyectos los puso en marcha la misma empresa, Sequoia Partners, aunque en el caso de la noria del muelle de Delicias traspasó la concesión a la nueva gestora antes de ponerse en marcha, coincidiendo con la instalación de su estructura, cuyas piezas llegaron en barco desde Holanda al puerto sevillano.

Ni en el proyecto del Prado ni en el de las Delicias se han cumplido las previsiones a pesar de que las condiciones económicas de la concesión eran más ventajosas en este último.

La noria del Prado, que alcanzaba los 60 metros frente a los 40 de la del puerto, tenía que pagar al Ayuntamiento un canon anual por el uso de suelos de 144.000 euros, mientras que el canon al puerto no alcanzaba ni un 20% de éste, 27.242 euros al año. Este descenso en los gastos fijos sin duda ayudó a reducir la inversión total entre un proyecto y otro: frente a los 9 millones de la noria que se puso en marcha hace una década, esta preveía una inversión de 5,5 millones en los 15 años de concesión. Sus previsiones de usuarios también eran mucho menores, ya que mientras la del Prado se planteó alcanzar los 900.000 viajeros, en la noria de Delicias fueron más prudentes y no esperaban ni la mitad, 350.000. Ni una ni otra cumplieron las expectativas: no hay datos de los usuarios que alcanzó la noria del Prado, pero la de las Delicias sólo ha recibido 60.000 viajeros en un año, ni una quinta parte de lo previsto.

Las causas de este nuevo fracaso dan rienda suelta a la especulación y a bote pronto apuntan a dos causas; su precio y su altura. Los 7,5 euros por persona por un viaje que dura entre 10 y 15 minutos puede resultar excesivo sobre todo para las familias (sólo los niños menores de cuatro años pagan 5,5 euros).

Respecto a su altura, las nuevas norias levantadas en Londres o en Singapur basan buena parte de su éxito no tanto en el hecho de que sus cabinas tengan el suelo transparente, como es el caso de la de Delicias, sino en que muestran una visión panorámica de la ciudad donde se ubican casi única, adobado porque en algunas no te obligan a ir sentado, sino que el usuario se puede mover por la cabina. Los 40 metros, 50 con el peralte, que tiene esta noria no es que estén a años luz de los 135 metros de la que está a orillas del Támesis o los 165 que alcanza la Singapore Hier, sino que son similares, e incluso inferiores (hay alguna noria portátil que llega a los 70 metros), a los de cualquiera de estas atracciones que llegan cada año a la Feria, que es mucho más barata, por lo que no representan apenas novedad para los sevillanos.

Noria del muelle de las Delicias
Noria del muelle de las Delicias- J. J. Ú.

La ventaja que podría ofrecer su ubicación muy cercana al casco histórico se ve condicionada por las limitaciones a la altura que establece la ordenación urbanística y que ya impidió la instalación de otras norias en espacios más cercanos a los espacios más singulares de Sevilla, como el muelle de Nueva York. Desde la noria de las Delicias se ve el parque de María Luisa, pero apenas se distingue la Plaza de España ni por supuesto otros edificios representativos de la ciudad; se ve Los Remedios y Tablada y una visión, esta sí, diferente del Puerto y sus muelles, pero poco más. A la espera de lo que pueda ofrecer la Torre Sevilla desde su planta panorámica, ahora hay edificios en Sevilla no tan altos y desde los que se tiene una visión más cercana que permite apreciar más las singularidades urbanísticas de la ciudad, caso de las Setas de la Encarnación.

Ni la noria del Prado ni la del muelle de La Delicias han tenido éxito, pero no han sido los únicos proyectos que se han planteado para colocar estas instalaciones en la ciudad. El primero se remonta al año 2005 cuando la empresa World Tourist Attraction planteó la posibilidad de instalar una noria de gran altura en el Muelle de la Sal. La idea se descartó por el fuerte impacto visual que produciría y el proyecto se trasladó al Prado. La ubicación en las Delicias se produjo después de que también saliera a la luz la idea de incluir una noria de 70 metros de altura en el proyecto Sevilla Park, junto a Tablada, aún sin definir. Pero es más, la Gerencia de Urbanismo rechazó hace ahora un año otra petición para instalar una noria en el Muelle de Nueva York. La petición la cursó una empresa con base en Dos Hermanas, Mederyt, la misma que cuenta con una noria portátil de 70 metros de altura que ya ha instalado en varias ciudades, entre ellas Granada.

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