Exterior del Castillo de San Jorge - ABC

¿Por qué lanzaban al río cadáveres dentro toneles desde el Castillo de San Jorge?

Los restos de esta antigua fortificación están integrados con el mercado de Triana

SEVILLAActualizado:

Son muchas las teorías acerca del origen del Castillo de San Jorge. La primera en el tiempo es la que asegura que la construcción inicial en este extremo del Paseo de la O fue obra de los visigodos, aunque no existe ninguna evidencia que lo corrobore. Lo cierto es que fue el rey Jucef Abu Jacub, en el año 1.171, quien mandó construir el Puente de Barcas que unía Triana con Isbilia. Años más tarde, aparecen referencias a un ataque a esta fortaleza.

Tras la reconquista de Sevilla en 1.248 por Fernando III, el castillo recayó en mano de la Orden Militar de San Jorge, erigiéndose en bastión defensivo de la ciudad, ante posibles ataques navales. Dos siglos más tarde, en 1.480, se convierte en la sede del Tribunal de la Inquisición.

Aquí eran encarcelados los acusados de herejía, brujería o actos en contra de la fe, según la Santa Inquisición. En la parte baja del castillo, los reos esperaban el dictamen del Tribunal de la Inquisición: tortura o muerte, en muchos casos, las dos.

«Todos aquellos que eran acusados de herejes o adorar al diablo, además de ser torturados cruelmente hasta sonsacarles una forzada declaración de culpabilidad, eran ejecutados. Sin embargo, al haber muerto alejados de la fe, no tenían derecho a ser enterrados en camposanto como el resto de los cristianos» explica Manuel Viñuelas, informador turístico.

Un visitante leyendo los paneles explicativos del Castillo de San Jorge

Según Viñuelas, los cuerpos eran lanzados al río, dentro de toneles de madera, que después eran recogidos en barcas por los Hermanos de la Caridad, que se encargaban de darles sepultura para su descanso eterno.

El Tribunal de la Santa Inquisición se mantuvo aquí hasta 1626, cuando ya el castillo presentaba unas pésimas condiciones por el continuo deterioro de sus muros, debido a las fuertes crecidas con que a veces arreciaba del río. Más tarde, fue cedido al Conde Duque de Olivares. Cuarenta años más tarde volvió a ser sede de la Inquisición hasta su marcha definitiva en 1785.

Hoy los restos de aquella barbarie siguen en pie, como centro de interpretación de la historia sevillana y además como espacio para la Tolerancia. En los bajos del mercado de Triana, el visitante puede recorrer los pasillos de esta fortaleza y aprender una parte oscura del pasado de la ciudad.

Aunque no está confirmado, cuenta la leyenda que la prisión sevillana de la que habla Beethoven en su única ópera, Fidelio, es el castillo de San Jorge.