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Juan Arrizabalaga: «Se detraen ingresos al Estado que todos debemos pagar»

El presidente de la multinacional Altadis, Juan Arrizabalaga, hace una lectura positiva de los esfuerzos del Estado y el sector por frenar las consecuencias del contrabando y los resultados

Intervención del presidente de Altadis en el congreso
Intervención del presidente de Altadis en el congreso - Jesús Spínola

El sector no sólo intenta sobrevivir a la competencia de un mercado ilegal sino también a una sociedad cada vez más antitabaco. Estas son algunas de las claves que maneja el presidente de la multinacional Altadis, Juan Arrizabalaga

¿Es el tráfico ilegal de la picadura o la hoja de tabaco la principal amenaza actual para el sector?

—El contrabando de la hoja de tabaco y la picadura de tabaco es una preocupación que estamos poniendo encima de la mesa porque ha crecido mucho en los últimos años. Pero nuestra preocupación es global. No sólo estamos encima de este producto, también de los cigarrillos. Fíjese que aunque las cifras han mejorado, el contrabando de cajetillas está en un 8%. No se puede bajar la guardia.

¿A qué obedece ese repunte tan significativo del contrabando de estos productos?

—¿Por qué se ha puesto de moda? Porque hay unos excedentes de tabaco que se generan del mercado. Esos excedentes se deben a que no pasan unos controles de calidad porque tienen residuos que no son tabaco, porque tienen unos niveles demasiado alto de pesticidas y productos fitosanitarios que los hacen incompatibles con el consumo humano y son rechazados por la industria. Es un producto de bajísima calidad al que el consumidor accede a través del mercado ilícito y que además no paga ningún impuesto.

¿Temen que este nuevo fenómeno logre desplazar en impacto negativo al contrabando tradicional de cajetillas?

—Entendemos que no. Las autoridades son conscientes y están trabajando para atajar este tráfico. No creemos que vaya a tener un impacto mayor que los cigarrillos porque no tiene ni representa el mismo volumen de ventas.

Este año en el congreso hay buenas noticias, en su opinión, ¿a qué obedece ese descenso en el contrabando tradicional?

—Hay una mayor concienciación social de este problema y una importante labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Tenemos que tener en cuenta que el contrabando de tabaco detrae de los ingresos del Estado entre 800 y 1.000 millones de euros al año. Eso son impuestos que los españoles debemos pagar o, visto de otra manera, dinero que no llega a los servicios que dejan de prestarse a los contribuyentes. También la situación económica, que sea un poquito más beneficiosa, ha facilitado que los españoles dispongan de más dinero y en lugar de arriesgarse comprando productos fuera del mercado legal, han regresado a los estancos.

En Andalucía, la influencia del contrabando que sale de Gibraltar es clara, ¿cree que ha habido avances en el último año para que el impacto en el sector andaluz no sea tan sangrante?

—Sí que ha habido avances porque en Andalucía ha bajado bastante el contrabando, es la zona donde se ha producido un descenso mayor. Yo creo que las autoridades de Gibraltar están también preocupadas y aunque hay un diferencial de precios que puede atraer a ciertas mafias a esa zona, se están poniendo medios y ya se ven resultados.

Las campañas de erradicación del tabaquismo también influyen. ¿Temen que nunca se regrese a niveles pasado de consumo?

—La tendencia de consumo en España es la que es. Todos conocemos la prevalencias del tabaco. Una de nuestras preocupaciones como compañía es que el contrabando llega a los menores mientras que nosotros estamos radicalmente en contra. Lógicamente las campañas tienen que tener sus importancia y nosotros, mientras el producto sea legal, debemos no facilitar que accedan a él los menores.

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