El director del instituto San Isidoro, Rodrigo Alba, en la fachada principal del centro educativo
El director del instituto San Isidoro, Rodrigo Alba, en la fachada principal del centro educativo - MJ LÓPEZ OLMEDO

Casi dos siglos de formación científica y humanística en el instituto San Isidoro de Sevilla

La Consejería de Educación ha distinguido al centro educativo como instituto histórico de Andalucía

SEVILLAActualizado:

La gran labor de catalogación y conservación de los fondos bibliográficos, del archivo y del patrimonio del instituto San Isidoro realizado por el equipo directivo y los profesores del centro a lo largo de los años ha sido reconocido por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, distinguiéndole el pasado mes de abril como instituto histórico de Andalucía, junto a otros 16 centros educativos de la comunidad.

El instituto San Isidoro posee una rica memoria depositada no sólo en la trayectoria pedagógica o personal de quienes formaron parte de su comunidad educativa, sino en los fondos y recursos vinculados a su historia como institución docente. Tanto esta trayectoria como el patrimonio forman parte de suidentidad organizativa, pedagógica y educativa, y, por tanto, contribuyen a forjar una parte de la historia de Sevilla.

El centro educativo tuvo su inicio como Instituto Provincial de Sevilla en el año 1845 tras la reforma de la enseñanza conocida como «Plan Pidal». Antes de este plan los estudios de Segunda Enseñanza se realizaban en las Universidades, por lo que al ser creado el Instituto de Sevilla, éste comenzó su andadura dentro de la misma Facultad de Letras, donde se impartía la Segunda Enseñanza hasta ese momento y, prácticamente, con el mismo profesorado. Hasta tal punto estaba ligado a la Universidad que el propio instituto era denominado a veces como Instituto Universitario.

En el año 1859 el instituto fue separado administrativamente de la Universidad, lo que supuso que los profesores que hasta entonces habían hecho compatible su labor docente en el centro con la de la Universidad tuvieran que renunciar a ello. No obstante, el instituto siguió compartiendo los locales con la Universidad, lo que resultaba bastante incómodo para ambas instituciones, especialmente por la falta de espacio. Por ello, el entonces director, Joaquín de Palacios y Rodríguez, solicitó un edificio propio para esta institución. Fruto de su insistente petición, en el año 1868 se permitió su traslado al antiguo convento de San Pedro de Alcántara, que había albergado hasta hacía pocos años la Escuela Industrial Sevillana.

Bécquer, Severo Ochoa o Machado

El primitivo edificio fue demolido en el año 1961 y en su lugar se construyó uno nuevo, el actual inmueble, que es el que ocupa desde 1963, en la calle Amor de Dios. El instituto San Isidoro es un referente de la enseñanza pública en Sevilla. Por sus aulas han pasado una gran cantidad de profesores y de alumnos, muchos de los cuales han sido personajes ilustres del mundo de la enseñanza, de la ciencia, de la política y de otros ámbitos de la cultura y de la vida del país y especialmente de Sevilla: Gustavo Adolfo Bécquer, Manuel Machado, Alberto Lista, Felipe González, Rafael Escuredo, Severo Ochoa o Manuel Losada, entre otros.

En la actualidad, en su aulas, que son auténticos museos del conocimiento, estudian unos 750 alumnos de Secundaria y Bachillerato. Además, desde el año 2000 se imparten clases en bilingüe alemán-español en el centro educativo.

Rodrigo Alba, director del centro, explica que «por encima cualquier novedad educativa los pilares básicos que se han mantenido siempre son la calidad de la enseñanza y la formación moral, científica y humanística». María Luz Casares, coordinadora del patrimonio del instituto, recuerda que «la primera alumna del Instituto de Segunda Enseñanza de Sevilla, denominación que tenía por aquella fecha el San Isidoro, que realizó el examen para obtener el Grado de Bachiller el 21 de junio de 1877 se llamaba Encarnación del Águila Sánchez. No sólo se examinó para obtener el Grado sino que logró ser la primera mujer que obtuvo el título de Bachiller en España». Casares resalta también que el «instituto San Isidoro fue creado por el Plan Pidal y se consolidó con la ley Moyano, que se mantuvo a lo largo de un siglo. Todo lo contrario que en estos tiempos de vaivenes legislativos».

Fondos bibliográficos del siglo XVI

El centro educativo cuenta con unos fondos bibliográficos que son una auténtica joya. Consta con unos veinte mil volúmenes y el número de títulos catalogados del llamado «fondo antiguo» es de más de dos mil quinientos. Este fondo antiguo contiene ejemplares que datan desde 1515 hasta 1900y constituye una colección de libros de ediciones antiguas, facsímiles, manuscritos y mapas, procedentes de los envíos que realizaba en su día la Administración, de la adquisición con cargo a los presupuestos del centro y, sobre todo, de donaciones particulares, especialmente de sus profesores. Destacan ediciones de El Quijote en minúsculos tamaños y en diferentes idiomas como chino o tamazight (una variante bereber). El libro más antiguo es una comedia de Aristófanes y también hay romanceros aptos para los bolsillos de los juglares.

María Luz Casares, coordinadora de patrimonio del instituto, en la biblioteca
María Luz Casares, coordinadora de patrimonio del instituto, en la biblioteca - MJ LÓPEZ OLMEDO

Asimismo, el instituto dispone de un importante archivo que contiene gran cantidad de expedientes y documentos. Los actuales laboratorios de Física, de Química y de Ciencias Naturales del centro exponen aparatos e instrumentos procedentes de sus antiguos gabinetes que datan de los siglos XVIII al XX. Un catedrático repatriado tras la derrota de la guerra de Cuba no lo perdió todo. Cedió al insituto una colección de conchas que conviven con los restos de una tortuga, una carpa y las réplicas del cerebro.

Junto a su valor histórico poseen también un innegable valor didáctico y conviven con aparatos y libros de la era tecnológica actual, convirtiendo al instituto San Isidoro en un centro excelente para el estudio de las ciencias.

En el año 1995, con motivo del 150 aniversario de su fundación, el instituto recibió la Medalla de la Ciudad de Sevilla. Respecto al reconocimiento como instituto histórico de Andalucía, María Luz Casares agradece el nombramiento, «pero además de la distinción, sería necesario que la Consejería de Educación contemple partidas extraordinarias para la conservación del extraordinario patrimonio que conservamos gracias al esfuerzo desinteresado, voluntad y la pasión por la enseñanza del profesorado y del interés por aprender de los alumnos».