Sevillanos y gaditanos se unen por la supresión del peaje en «Cai mi arma 7,20»
Sevillanos y gaditanos se unen por la supresión del peaje en «Cai mi arma 7,20» - Nacho Frade

Carnaval de Cádiz: la chirigota «Cai mi arma 7,20» lleva a la final a sevillanos y gaditanos unidos contra el peaje

Este año no habrá grupos sevillanos en la gran final del concurso, pero la chirigota de Cascana llevará al Falla una representación de tópicos hispalenses

SevillaActualizado:

«¿Por qué no habéis pasado al Bizcocho y Alvarado?» Le preguntan los sevillanos de la chirigota «Cai de mi arma 7,20» al jurado del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz durante su presentación de semifinales en el Gran Teatro Falla. La chirigota de Juanlu Soto «Cascana», la del peaje, será lo más sevillano que pueda verse este viernes sobre las tablas del templo de los ladrillos coloraos en la gran final del concurso.

Con «Cai de mi arma» la chirigota gaditana ha arrastrado a unos cuantos hispalenses. Aunque sea de forma figurada. En la propuesta del grupo de Cascana se juntan las dos provincias a las que separa un peaje de 7.20 euros (en el momento en el que la agrupación se inscribió en el certamen ese era su precio). «Toc toc, abre la valla, que no pienso pagar», cantan los chirigoteros hermanados por esta barrera en la autopista cuyo derribo, parece, todavía ha de esperar.

La descarada chirigota, que en 2017 se quedó en la primera fase con «La revolución de las mariposas (Las Frida Kahlo)», se ha ido ganando al público y al jurado que preside Jesús Monje pase a pase hasta conseguir colarse en la final de este viernes. Como le ocurriera el año pasado a la chirigota de Antonio Álvarez, Bizcocho con «No te vayas todavía», los 'sevigaditanos' han aprovechado el discurrir del concurso para dar el golpe de gracia. En todos los sentidos.

Aunque se intuía desde preliminares. Nada más levantarse el telón y observar a los representantes de dos pueblos, sevillanos malajes y gaditas, cuando menos 'picados' por la hegemonía andaluza. «La Feria es mejor y te callas, pues entonces para que nos quitáis las entradas del Falla», se reprochan los dos grupos en la presentación para continuar con una sarta de tópicos con los que radiografían la realidad de ambas provincias. «Si aquí en Cádiz pusieran la Expo, la mascota, fíjate tú, no se llamaría Curro, se llamaría chapú», se autocritica la parte gaditana.

«Déjate de tonterías, que la cosa está joía y todo lo de Cádiz te lo estás llevando. Se han llevado todos los cruceros, Onda Cádiz y el Diario, a ver si os traéis la Cruzcampo», continúan a ritmo de tanguillos.

Esta chirigota que ya fue «Los hijos de la Susana» o «No tenemos pal convite pero tenemos pa Twitter» ha aparecido en el Carnaval de Cádiz más crispado de los últimos años por la trascendencia en toda España de su desarrollo (ha habido conatos de denuncias por la hija de un torero famoso), airadas críticas por el teatrillo de una chirigota que decapitaba a Puigdemont y hasta acusaciones de autorizadas asociaciones de racismo por la chirigota «No tenemos el Congo para farolillos» (por cierto, también en la final).

«Cai de mi arma» ha triunfadoademás en el febrero en el que a la Diputación de Sevilla se le ocurrió crear un certamen con representación sólo de agrupaciones de la provincia de su lado del peaje. Y va la chirigota de Cascana (con letra de Jesús Manuel Selma y música de Kike Remolino) y se planta en semifinales con un pasodoble en defensa de la chirigota del Bizcocho «No te quemes todavía», para los carnavaleros, gran «cajonazo» de este año.

La letra supone un guiño al grupo de San José de La Rinconada, pero encierra un acto de comunión entre Sevilla y Cádiz: «Por eso en nombre de esos paisanos hoy me pongo estas patillas porque aunque seamos todos gaditanos me rindo ante mis hermanos me rindo ante mis hermanos y hoy le canto a Sevilla hoy le canto a Sevilla». Ole, ole y ole.