División de una celula de cancer de pulmon
División de una celula de cancer de pulmon - ARCHIVO
CÁNCER

Identificado el mecanismo por el que la inmunoterapia previene la recurrencia en el cáncer

La inmunoterapia impide que las células tumorales resistentes a los tratamientos manipulen a las células inmunes para evitar su ataque

MADRIDActualizado:

A día de hoy contamos con tratamientos muy eficaces frente a muchos tipos de cáncer. Unas terapias que, fruto de los avances alcanzados en la investigación, no siempre son capaces de evitar que el tumor ya eliminado vuelva a reaparecer. Y es que muchos tumores albergan células que, resistentes al tratamiento, permanecen en un estado de latencia en espera de que concluya la terapia. Y una vez se suspende el tratamiento porque el paciente está potencialmente curado, estas células se ‘despiertan’ y proliferan para formar tumores mucho más agresivos. Pero, ¿el sistema inmune no hace nada para evitar esta reaparición tumoral o ‘recidiva’? Pues sí, pero en ocasiones su labor resulta, cuando menos, ‘inadecuada’. De hecho, un nuevo estudio dirigido por investigadores del Instituto de Investigación Oncológica de Londres (Reino Unido) muestra cómo estas células cancerígenas ‘durmientes’ engañan al sistema inmunitario para les ayude a ‘despertarse’ y proliferar. La buena noticia es que las inmunoterapias, esto es, los tratamientos para potenciar la actividad del sistema inmunitario, pueden prevenir estas recurrencias tumorales al mostrar a las células inmunes cómo evitar este ‘engaño’.

Como explica Alan Mercher, co-director de esta investigación publicada en la revista «Cancer Immunology Research», «nuestro trabajo muestra que el sistema inmune del paciente juega parece jugar un papel crucial en la recurrencia del cáncer. El sistema inmunitario, que en principio mantiene a las células cancerígenas bajo control, colabora en el despertar y posterior alimentación de las células tumorales residuales. Y además, parece mirar hacia otro lado e ignorar su crecimiento».

Sistema manipulado

El objetivo del nuevo estudio era ver por qué algunas células tumorales son invulnerables a los tratamientos y adquieren una capacidad cancerígena ‘potenciada’ tras permanecer latentes durante largos periodos de tiempo. Y para ello emplearon un modelo animal –‘ratones’– de cáncer para ver cómo se comportaban las células inmunes antes del tratamiento, tras la administración de la terapia supuestamente eficaz, y una vez tenía lugar la reaparición de la enfermedad.

Por lo general, y en respuesta a una lesión o una infección, las células inmunes liberan señales que promueven la inflamación, lo que ayuda al organismo a destruir las células cancerígenas. El problema es que, según sugiere el nuevo estudio, estas señales pueden ser manipuladas por las, si bien escasas, células tumorales resistentes. Y como consecuencia de esta manipulación, estas señales son empleadas para la reaparición y proliferación de un nuevo tumor que, además, resulta mucho más agresivo. Por ejemplo, la señal denominada ‘TNF-alfa’, que inicialmente actúa como agente antitumoral y facilita la erradicación de las células cancerígenas por el sistema inmunitario, se convierte, una vez ‘manipulada’ en un nuevo tipo de señal que promueve la recurrencia tumoral.

Es más; las células cancerígenas resistentes tienen la capacidad de ‘convencer’ a las células ‘asesinas’ o células NK –del inglés ‘natural killers’, tipo de linfocito T responsable de controlar y regular el tamaño de los tumores– para que miren para otro lado. El resultado es que estas células tumorales tienen vía libre para crecer de forma incontrolada. Para ello, y según muestra el nuevo trabajo, las células resistentes tienen en su superficie elevadas cantidades de una molécula que, denominada ‘PD-L1’, interactúa con la molécula ‘PD-1’ en la superficie de las células NK y envían la orden de ‘no atacar’.

Sin embargo, no todo son malas noticias. La ‘proteína de muerte celular programada 1’ –esto es, la PD-1– se presenta como uno de los principales baluartes de la inmunoterapia frente al cáncer. De hecho, el estudio muestra que la administración de inhibidores específicos de esta PD-1, ya disponibles, puede retrasar, o incluso prevenir, la recurrencia tumoral en los ratones.

Como refiere Alan Mercher, «muchos de los métodos empleados por los tumores resistentes al tratamiento para volver a proliferar y mantenerse ‘escondidos’ del sistema inmune pueden bloquearse con las inmunoterapias ya existentes. Una idea que, de hecho, es apoyada por las evidencias surgidas de los ensayos clínicos, que muestran que las inmunoterapias pueden reducir el riesgo de que los tumores vuelvan a aparecer».

Inmunidad potenciada

En definitiva, parece que las células tumorales durmientes se aprovechan del sistema inmune para reactivar la enfermedad, así como que ya hay inmunoterapias disponibles para evitar que esto llegue a suceder.

Como concluye Kevin Harrington, co-director de la investigación, «cada vez está más claro que el sistema inmune se encuentra en el núcleo del puzle de cómo podemos tratar el cáncer de forma más efectiva. Este nuevo trabajo es fascinante y ayuda a comprender por qué el sistema inmune de un paciente puede ser efectivo frente al cáncer en unas ocasiones y por qué en otras no lo es. También muestra que queda mucho por aprender sobre las células cancerígenas que permanecen durmientes como vía para resistir los efectos de los tratamientos. Los cambios que tienen lugar en estas células las capacitan para manipular mejor el sistema inmunitario, y comprender estos mecanismos abre nuevas vías de tratamiento para prevenir las recaídas».