La variante A del gen 'FGF21' podría promover la acumulación de grasa abdominal
La variante A del gen 'FGF21' podría promover la acumulación de grasa abdominal - ARCHIVO
OBESIDAD

‘FGF21’, el gen engorda y adelgaza al mismo tiempo

La variante del ‘FGF21’ gen que empuja a sus portadores a comer más carbohidratos también reduce su cantidad de grasa corporal y la redistribuye por el organismo

MADRIDActualizado:

‘Somos lo que comemos’. Una aseveración atribuida al antropólogo y filósofo alemán Ludwig Feuerbach y que con el paso de los años –su origen se remonta a 1850– parece ir ganando, cuando menos en el campo de la salud, una mayor veracidad. Es más; podemos dar la vuelta a la frase –‘comemos lo que somos’– y seguiremos siendo igual de certeros. Y es que la elección de nuestros alimentos se encuentra en muchos casos determinada por nuestros genes. Por ejemplo, es bien sabido que una variante muy común del gen ‘FGF21’, responsable de la expresión de la hormona ‘factor de crecimiento de fibroblastos 21’ (FGF21), ‘empuja’ a sus portadores a comer más carbohidratos. Tal es así que esta variante genética está tildada de ‘maldita’ por promover la obesidad y la diabetes y ya hay numerosas investigaciones en marcha para tratar de anularla. Pero cuidado: inhibir la expresión de este alelo de ‘FGF21’ podría resultar contraproducente. Y es que como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter (Reino Unido), esta variante genética también hace que sus portadores tengan una menor grasa corporal –a pesar de su mayor consumo de azúcares.

Como explica Timothy Frayling, director de esta investigación publicada en la revista «Cell Reports», «realmente nos ha sorprendido que la versión del gen asociada con una mayor ingesta de azúcares se encuentra también relacionada con una menor grasa corporal. Lo que es totalmente contrario a la percepción actual de que el consumo de azúcares es malo para la salud. Y este alelo puede reducir la grasa corporal porque induce un menor consumo de proteínas y grasas en la dieta. Sin embargo, y si bien disminuye la grasa corporal, también redistribuye la grasa hacia la zona superior del cuerpo, donde es más probable que cause daños, incluida una presión arterial demasiado elevada».

Redistribuyendo la grasa

La FGF21 es una hormona que, producida principalmente en el hígado, cumple múltiples funciones en el organismo. Por ejemplo, es bien sabido que actúa en el cerebro –concretamente, en el hipotálamo– para suprimir la ingesta de alcohol y azúcares; que estimula la captación de glucosa por los adipocitos o ‘células grasas’; y que aumenta la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, parece ser que la FGF21 codificada por la ‘variante A’ del gen ‘FGF21’ puede tener sus funciones un ‘poco alteradas’.

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los datos registrados en el Biobanco de Reino Unido sobre la dieta, la grasa corporal, la presión sanguínea y las variantes del gen ‘FGF21’ de más de 450.000 adultos británicos. Como indica Niels Grarup co-autor de la investigación, «dado que este Biobanco incluye a una población tan grande, nos ofrecía una cifra suficiente de individuos para confiar en la certeza de las asociaciones que derivaran de nuestras observaciones. Además, los datos incluían cuestionarios sobre la frecuencia de consumo de alimentos de más de 175.000 personas, así como medidas de la presión arterial de todos los participantes».

La versión del gen ‘FGF21’ asociada con una mayor ingesta de azúcares se encuentra también relacionada con una menor grasa corporal

Los resultados mostraron que la presencia de la ‘versión A’ del gen ‘FGF21’ conlleva un mayor consumo de alcohol y carbohidratos. Un alelo que, asimismo, también se asocia a un porcentaje inferior de grasa corporal total. Sin embargo, que la cantidad de grasa corporal sea menor no tiene por qué ser necesariamente positivo. Y es que esta grasa esta mal distribuida, lo que da lugar a una elevación de la presión sanguínea y a un mayor cociente entre la cintura y la cadera –parámetro que indica una mayor acumulación de grasa abdominal.

Como refieren los autores, «el estudio de las diferentes variantes de ‘FGF21’ es importante porque puede ayudarnos a descubrir algunos aspectos genéticos y biológicos de la obesidad. Más aún cuando la ‘versión A’ del gen es tan común. De hecho, se estima que en torno al 20% de la población europea porta dos copias de este alelo».

Por tanto, la ‘versión A’ del gen se asocia a un mayor riesgo de hipertensión arterial y obesidad abdominal. Entonces, ¿los portadores de esta variante tienen motivo para estar preocupados? Pues no. O al menos, no demasiado. Como apunta el director de la investigación, «los efectos sobre los individuos son mínimos, aumentando su presión sanguínea en menos de 0,33 mmHg. Esto significa, por ejemplo, que la presión arterial sistólica aumentaría de 120 a 120,33 mm Hg, lo que es un cambio muy pequeño».

Perjuicios y beneficios

Pero, exactamente, ¿cuáles son los mecanismos moleculares por los que la ‘versión A’ del gen ‘FGF21’ reduce la grasa corporal y la redistribuye por el organismo? Pues la verdad es que no se sabe, por lo que será el objetivo de próximos estudios. Pero lo que sí se sabe es que algunas compañías farmacéuticas ya han puesto en marcha estudios para encontrar un fármaco que pueda inhibir o reemplazar este ‘FGF21’ y, así, ayudar a prevenir o tratar la diabetes. Sin embargo, y como muestran las nuevas evidencias, el bloqueo de la expresión de este gen podría tener algunas consecuencias inesperadas –y no todas buenas.

Como concluye Timothy Frayling, «nuestras investigaciones podrían ayudar a redirigir estos esfuerzos al reverlas tanto los beneficios potenciales como los efectos adversos inesperados de la manipulación de esta hormona».