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Ganador Eurovisión 2018

Netta devuelve la gloria eurovisiva a Israel y Amaia y Alfred no mejoran las últimas posiciones de España

La cantante israelí se alza con el triunfo cuando se cumplen dos décadas de la victoria de Dana Internacional tras una semana convulsa en la que, tras ser favorita durante meses, parecía que había perdido la posibilidad de imponerse

Netta, ganadora de Eurovisión 2018 - Vídeo: Israel se alza como ganador de Eurovisión 2018
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De poco sirvió la buena actuación que ayer ofrecieron Amaia y Alfred en Eurovisión: con una puesta en escena excesivamente sencilla y relegados a cantar en la segunda posición, todo su amor y complicidad, aunque emocionaron al público, no fue suficiente para acabar con la maldición de los últimos puestos de los que España no sale desde 2008 con Ruth Lorenzo. Los representantes españoles lo hicieron bien, incluso se emocionaron sobre el escenario, pero quedaron vigésimo terceros. Recibieron 43 puntos del jurado más 18 del televoto: 61 en total que sirven para quitarse la espina pero no para consolar a los españoles, que habían recuperado con ellos la pasión por Eurovisión. En una gala enturbiada por un espontáneo que agarró el micrófono de SuRie, la representante de Reino Unido, no hubo una clara favorita hasta que el televoto tuvo que decidir si la ganadora era la israelí Netta o la chipriota Eleni Foureira.

La final de Eurovisión en esta ocasión no iba, pese al triunfo de Salvador Sobral el año pasado, de baladas, y Netta con su «Toy» devolvió la gloria a Israel, dándole su cuarta victoria justo cuando se cumplen dos décadas del triunfo de Dana Internacional. Sobral tuvo que entregar a la representante israelí el micrófono de cristal tras haber declarado esta misma semana que su canción le parecía «totalmente horrible» y que «la música no son fuegos artificiales». Pero quizá Eurovisión sí que lo sea. Netta levantó como nadie al público presente en el Altice Arena y ganó gracias al televoto en una final de infarto, pues los votos del jurado profesional la habían relegado a una tercera posición. En total, 529 puntos, 93 más que la chipriota (436) y a 187 puntos de la sorpresa de la noche, la del austríaco César Sampson (que sacó 342). El austríaco había vencido con el voto profesional.

«Gracias por aceptar las diferencias», dijo nada más recoger su premio. Barzilai cacarea en su canción sin complejos, imitando a una gallina sin temer los primeros planos y gesticulando sin modestia. En el año del #MeToo, su canción contra «los chicos estúpidos que tratan a las mujeres como si fueran juguetes» cobró más sentido que nunca.

En esta ocasión el voto del jurado profesional ha sido totalmente diferente al de los telespectadores. Eleni Foureira, la representante chipriota, que había mantenido un perfil bajo hasta llegar a Lisboa con su «Fuego» libró la verdadera batalla por la victoria de este año (en el televoto) después de convertirse en seria contrincante de Netta esta última semana. Casi consiguió el micrófono de cristal con una coreografía digna de diva del pop mundial en la que, por supuesto, no faltó el fuego. Cerró el podium, por sorpresa, Austria, con César Sampson, premiado sobre todo con el voto profesional.

España, con 61 puntos

Amaia y Alfred, por su parte, solo podían tirar de complicidad, de sus miradas de enamorados para cautivar a la audiencia europea con una sobria puesta en escena basada en las linternas de los móviles del público y unos focos con tonos amarillos al fondo: sin fuegos artificiales, ni plataformas, ni instrumentos. Ni beso porque no lo necesitaba. Alfred, en estado de gracia, supo estar a la altura de su compañera Amaia, pletórica, sonriente a la par que emocionada mientras cantaba haciendo suya la canción. No en vano, el tema fue concebido por Raúl Gómez como un regalo para ellos tras seguir su historia de amor dentro de la academia de «Operación Triunfo.

El público español, que tomó literalmente el pabellón lisboeta, fue uno con ellos, cantando a viva voz desde el comienzo las estrofas de la balada española. Todos a una, alumbrando con sus móviles el pabellón para crear la ilusión del cielo estrellado delante y detrás de ellos. Un bonito efecto que impresionó hasta al propio Alfred, que reflejaba en su cara la sorpresa ante tal estampa. Las banderas españolas, que llenan Lisboa desde el viernes, se trasladaron ayer a la pista y onderaron más que nunca, destacando por encima de las de cualquier otro país. Como si este hubiera sido el festival más español de los últimos años.