Rotten Tomatoes

Scorsese, enfadado con el «sanguinario deporte» de la crítica aficionada: «Es dañino»

«Incluso el nombre de Rotten Tomatoes (tomates podridos) es insultante», dice en alusión al hecho de que a los creadores se les tiran, de forma virtual, tomates podridos si la película es mala

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«Cuando dejé el colegio lo primero que pensé fue: '¡Genial, se acabaron las notas!' Eso fue antes de mi primera premiere», dice Scorese al inicio de su artículo de opinión publicado en The Hollywood Reporter en el que carga duramente contra webs de calificación cinematográfica como Rotten Tomatoes y Cinemascore que, a su juicio, son dañiñas para la crítica cinematográfica seria y también para el trabajo de los propios creadores.

Un artículo que arranca reconociendo que él, como todos los que se dedican a hacer cine, ha recibido críticas positivas y negativas de sus trabajos. «Las negativas, obviamente, no son muy divertidas, pero son gajes del oficio. Sin embargo, quiero señalar que antaño cuando algunos críticos tenían problemas con alguna de mis películas, los exponían de forma reflexiva, con posiciones reales que se sentían obligados a argumentar», apunta el director de El lobo de Wall Street o Uno de los nuestros que destaca que en las últimas dos décadas «muchas cosas han cambiado en el cine» y lo han hecho «en todos los niveles, desde la forma en que las películas se hacen hasta la forma en que son vistas y discutidas».

Y en este último ámbito en particular, Scorsese señala que ahora todo lo que parece determinar la validez de una película es su taquilla el fin de semana. Una «obsesión» que se ha convertido en un «juicio brutal» a cada película que deriva en lo que denomina un «sanguinario deporte» en el que se puntúan películas como Rotten Tomatoes o Cinemascore «que no tienen absolutamente nada que ver con la crítica de cine real».

«Califican las películas del mismo modo que a los caballos en un carrera, un restaurante o incluso un electrodoméstico», afirma el director de Taxi Driver o Silencio que asegura que este tipo de páginas «tienen todo que ver con el negocio y absolutamente nada con la creación o la visión inteligente de una película». «El cineasta se reduce a un fabricante de contenidos y el espectador a un consumidor poco aventurero», sentencia.

Para Scorese estas empresas y agregadores son «dañiñas para los cineastas serios». «Incluso el nombre de Rotten Tomatoes (tomates podridos) es insultante», dice en alusión al hecho de que a los creadores se les tiran, de forma virtual, tomates podridos si la película es mala.

A su juicio, la buena crítica cinematográfica, «la escrita por personas apasionadas y comprometidas con el conocimiento real de la historia del cine», se ha ido poco a poco desvaneciendo y «cada vez más voces que participan en el juicio crítico, personas que parecen disfrutar viendo películas y cineastas rechazados, despedidos y en algunos casos destrozados».

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