A War (***): La guerra fría

Si no primicias o innovaciones, lo que sí aporta esta película es una temperatura fría (nórdica) a la calentura del combate y su deflagración más allá de las zonas de conflicto

Forograma de la película Una guerra
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No es fácil decir algo nuevo ni de la guerra de Afganistán ni de ninguna guerra, y el danés Tobias Lindholm no parece pretenderlo.

Si no primicias o innovaciones, lo que sí aporta esta película es una temperatura fría (nórdica) a la calentura del combate y su deflagración más allá de las zonas de conflicto. Sitúa dos líneas de acción, una en el frente, en un destacamento militar danés y en la figura de su comandante, y otra «en casa», donde la mujer y los hijos de ese hombre sortean las dificultades y angustias entre la vida «normal».

Ambos bloques se desarrollan de forma paralela, y con una cámara que participa de los nervios de la acción bélica (al estilo Bigelow) y que sabe recoger también los efectos en la vida familiar: mantiene la atención y el interés sin apenas disloques emocionales hasta que surge, de repente, el dilema moral, las reflexiones éticas, sus planteamientos incómodos para que el espectador resuelva lo irresoluble, el enfrentamiento entre lo legal, lo legítimo, las decisiones y las circunstancias. Hay mucha intención de cámara (los pies desnudos de los niños, el rostro del buen actor Pilou Asbaek…) para sugerir preguntas que no hay modo de contestar.

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