LA TRIBU

El problema

El Rocío es un hotel en el que se han reservado más habitaciones de la cuenta, y ahora muchos no saben dónde pasar la noche

Antonio García Barbeito
Actualizado:

Se veía venir. Y costará disgusto o costará decisiones duras, pero habrá que afrontar el problema. Hablamos de que hay hermandades rocieras que llevan siglos haciendo su camino y eso, añaden, es un derecho que no se debe tocar ni enmendar. Por esa misma razón, que respeten los derechos cuando de cualquier pueblo del Aljarafe alto a Sevilla se tardaba en coche cinco minutos y hay días que nos da tiempo de hacer un camino por donde escaparnos. Hay que actuar, con derechos en manos de uno o con razones en manos de otros, pero el Rocío se ha desbordado y por muy grande que sea el campo, no hay por dónde llevar a tanta criatura y, sobre todo, tanto vehículo. ¿Que los caminos de siempre son muy hermosos, y el paso por el Vado de Quema, y los sesteos, y las pernoctas en lugares mágicos? Sí, sin duda; pero es que hablamos de cuando al Rocío peregrinaban cuarenta hermandades, no ahora, que lo hacen más de ciento veinte. Entonces, cuando todo era idílico, había menos hermandades de las que ahora tienen Sevilla y provincia.

Con qué facilidad, en medio del llano de las tierras de Banco, alguien le decía a otro alguien que se acercara al pueblo, que se habían terminado los cohetes. Todo era cosa de cargar cohetes en el pueblo y llevarlos, sin parar ni tener que tomar atajos, desde el pueblo al sitio donde estuviera la hermandad. Inténtenlo hoy. Ni en helicóptero. Ni defiendo ni ataco la decisión de tomar caminos alternativos, pero al desmadre rociero —podríamos llamarlo el desmadre que peregrina en busca de la Madre—hay que ponerle doble rienda y bocado, porque en la aldea abren compuertas de filiales y río arriba no saben ya por dónde encauzar la crecida. ¿Ahora, la solución Corredor Verde? ¿Y por qué el problema no se soluciona de forma parecida a las presentaciones? ¿Y por qué no se para la riada de nuevas hermandades, hasta que haya una solución de camino? El Rocío es un hotel en el que se han reservado más habitaciones de la cuenta, y ahora muchos no saben dónde pasar la noche. Se veía venir, pero hemos ido dejando que engorde el problema y ahí están las consecuencias, quejas de unos y de otros, que yo por ahí no paso, que yo por ahí no tiro, que yo ahí no pernocto. ¿Dos Rocíos, quiero decir, dos fechas para la romería? Sevilla da para una, y grande —y de lujo—, y como le dé por organizarse… Lo que no puede ser es que los problemas sean siempre para las hermandades, y casi siempre, para el camino sevillano. Habrá que entenderse, y habrá que oír a las voces más viejas del lugar, por ejemplo, del Aljarafe. Que como esta comarca diga allá vamos, ya veremos quién tiene el problema.

antoniogbarbeito@gmail.com

Antonio García BarbeitoAntonio García BarbeitoArticulista de OpiniónAntonio García Barbeito