Juan Casas Carbajo

El Papa y la incineración

No entiendo la determinación del Papa en cuanto a dónde hay que depositar las cenizas

Juan Casas Carbajo
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Vaya por delante que soy católico, apostólico romano y no sólo de nombre, sino practicante, pero no estoy de acuerdo con lo que el Papa Francisco ordenó, ahora hace un año, en lo que se refiere a la cremación de los cadáveres humanos. Pienso que hay problemas más importantes y de enjundia en la Iglesia de hoy que éste de la cremación que, por otra parte, es una práctica cada vez más extendida. Si la información que yo he leído y escuchado es veraz, lo que ha dicho el Papa es lo siguiente:

La iglesia solamente permite desde ahora la incineración siempre que las cenizas sean puestas en un panteón de un cementerio católico, prohibiendo cualquier rito religioso si las cenizas no se depositan así. Es decir si el cadáver de una persona es incinerado y la familia dispersa las cenizas en el mar, en algún campo o en algún lugar al que el difunto le tenía cariño por la causa que fuera, la Iglesia le niega un funeral. Igualmente ocurre si las cenizas las guarda la familia en la casa o las transforma en una joya para conservarla y tener siempre presente al familiar difunto. La verdad no entiendo esta decisión. Parece que, según escuché en su día una mañana en la radio, el argumento esgrimido es que la incineración hace imposible la resurrección de los muertos.

En primer lugar, pienso que los muertos resucitan en el mismo momento de producirse la muerte y me baso en lo que han contado las personas que han tenido una Experiencia Cercana a la Muerte (E.C.M.). Por otra parte esta práctica se ha venido haciendo desde hace años y cada vez con más frecuencia, práctica que los papas anteriores la han permitido sin poner ninguna traba. Papas de la categoría de san Juan Pablo II y de Benedicto XVI, por no remontarme más atrás. Pero es que hay más, san Pablo habla de cómo resucitan los muertos en el capítulo 15 de la primera carta a los Corintios, del que reproduzco algunos fragmentos, por no hacer excesivamente extenso este artículo, pero que cualquier persona lo puede leer entero en su biblia:

«Tal vez alguno preguntará: «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Qué clase de cuerpo tendrán?» ¡Vaya pregunta tonta! Cuando se siembra, la semilla tiene que morir para que tome vida la planta.  Lo que se siembra no es la planta que ha de brotar, sino el simple grano, sea de trigo o de otra cosa. Después Dios le da la forma que él quiere, y a cada semilla le da el cuerpo que le corresponde. 39 No todos los cuerpos son iguales; uno es el cuerpo del hombre, otro el de los animales, otro el de las aves y otro el de los peces. 40 Del mismo modo, hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres(…)  Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos. Lo que se entierra es corruptible; lo que resucita es incorruptible. Lo que se entierra es despreciable; lo que resucita es glorioso. Lo que se entierra es débil; lo que resucita es fuerte. Lo que se entierra es un cuerpo material; lo que resucita es un cuerpo espiritual. Si hay cuerpo material, también hay cuerpo espiritual. (…) Quiero deciros, hermanos, que lo puramente material no puede tener parte en el reino de Dios, y que lo corruptible no puede tener parte en lo incorruptible.

 Pero quiero que conozcáis el designio secreto de Dios: No todos moriremos, pero todos seremos transformados 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene el último toque de trompeta. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados para no volver a morir. Y nosotros seremos transformados. Pues nuestra naturaleza corruptible se revestirá de lo incorruptible, y nuestro cuerpo mortal se revestirá de inmortalidad»

De acuerdo con esto tanto los huesos como las cenizas pueden ser transformadas en el cuerpo espiritual, que no es el mismo que el material. Los mismos evangelios demuestran esto; a Jesucristo no lo reconocían una vez resucitado, sencillamente porque su cuerpo se había transformado.

Además la incineración tiene ventajas como:

* La inhumación tradicional es una complicación del proceso funerario.

* Evita el peligro de morir en la caja después de enterrado, si la muerte, como en los casos de catalepsia no se ha producido realmente. Ha habido muchos casos.

* La cremación puede resultar más económica que los servicios de sepultura tradicionales.

*La cremación hace posible esparcir las cenizas sobre un área determinada, eliminando la costosa necesidad de ocupar un espacio dentro de un sepulcro o cripta.

* La cremación es preferible por razones ambientales. La inhumación o sepultura es fuente de ciertos contaminantes ambientales.

Actualmente existe una alternativa poco practicada todavía que es la promación en la que en lugar de quemar el cuerpo, este es sometido a un enfriamiento extremo que cristaliza todos los tejidos y huesos, para luego convertirse en polvo.

Por todas estas razones no entiendo la determinación del Papa, aunque es mi opinión puramente personal y como suele decirse: doctores tiene la Iglesia, pero creo que ésta tiene problemas más importantes que éste, que, además, es algo que se viene practicando cada vez más, incluso por muchos sacerdotes católicos.

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