Propaganda, amenaza y anzuelo

Se nota bien que ETA considera que en el País Vasco su propio relato es hoy cómodamente hegemónico

Hermann Tertsch
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Este comunicado de ETA es, como lo han sido todos a lo largo de su historia, un ejercicio de cinismo cuyo fin principal es generar ciertas reacciones apetecidas en la sociedad española y en especial en la vasca. Pero se nota bien que ETA considera que en el País Vasco su propio relato es hoy cómodamente hegemónico. Y que gracias al entreguismo de todos los partidos nacionales y a la coordinación del mensaje del gobierno vasco y la izquierda abertzale apenas hay fisuras en una historia que exonera a ETA de la culpa única del terrorismo y por el contrario le otorga el mérito de haber contribuido a arrancar derechos al Estado para la «nación vasca». El comunicado se dirige por tanto mucho más a una sociedad española donde sitúa a una izquierda a la que considera simpatizante y aliado en su estrategia actual. Alguna lo era ya antes. Ahora, y se ha demostrado muy claramente con el atentado contra los guardias civiles en Alsasua, gran parte de la izquierda española está dispuesta a defender sin límites la estrategia etarra sin armas. Lo han dejado muy patente con la participación hasta de las centrales sindicales CCOO y UGT y por supuesto Podemos, las manifestaciones en favor de los agresores. Que son miembros de las organizaciones y redes etarras dedicadas a la agitación y al acoso para expulsar a las fuerzas de seguridad del País Vasco

Desde esa muy patente autosatisfacción por todo lo logrado, ETA se permite lamentar los dolores necesarios y los posible accidentes habidos en las décadas de «lucha armada» que son de entrega de su militancia a la causa vasca con su enorme sacrificio. «ETA, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, quiere reconocer mediante esta declaración el daño que ha causado en el transcurso de su trayectoria armada, así como mostrar su compromiso con la superación definitiva de las consecuencias del conflicto y con la no repetición». En todo el comunicado busca una y otra vez que el lector exclame o al menos piense, ¡caramba qué gente tan normal y empática! porque saben que ciertos medios van a proclamar de inmediato esa lectura de la normalización como la única válida. El comunicado es una reafirmación de la «razón histórica» que la banda terrorista siempre ha declarado tener para su «trayectoria armada», la lucha terrorista. ETA lamenta que a lo largo de todos los años de esa labor histórica a la que le obligó el Estado español por no satisfacer las demandas del separatismo tuviera que hacer daño para defenderse a sí misma y a la razón del «pueblo vasco». Pero así es la vida. Más lamenta aun ETA, -fíjense si estamos humanistas y sensibles últimamente, parece decir- que aparte de matar a los que se lo merecían, matara también a algunos no implicados que pasaban por allí. Eso les duele un montón, aseguran. Y vienen a decir: Ojalá no hubiéramos tenido que matar tanto para que el Estado se aviniera a que estemos donde estamos, con nuestras claras ventajas que debemos a nuestros héroes y nuestro sacrificio surgido del seno del pueblo vasco. Lo que queda bien claro es que ETA se siente bien representada en malucha por sus objetivos en el tándem Gobierno vasco- izquierda abertzale. Porque saben y dan por hecho que la «normalización» se está produciendo en los términos apetecidos de supremacismo nacionalista.

La organización etarra quiere lavar su marca con esta especie de cínica forma de decir que lamenta todo sin pedir perdón por nada y aplaudiendo los resultado de su orgía criminal de medio siglo. Porque quiere participar en esta nueva fase de ofensiva contra España en la que tomaron el relevo las fuerzas separatistas catalanas. Supuestos moderados y radicales del Pais Vasco y de Cataluña colaboran muy activamente para la destrucción de España, de su Estado y su constitución desde principios del milenio, antes de que el zapaterismo les diera definitivamente alas para llegar a donde estamos ahora . Es larga e intensa la historia de la complicidad del tripartito izquierdista con ETA desde su célebre reunión de Perpignan hasta las apariciones de Otegi como gran padrino etarra del proceso golpista y la protección del PNV a los cabecillas de la operación criminal. Ahora ETA quiere la participación activa de la izquierda española para unirse a los separatistas para acabar con el Reino de España. Por eso sus alusiones a ese fetiche falsario del bombardeo de Guernica en enlace con la guerra civil. Que es el lenguaje común de separatistas e izquierdistas en su frente popular contra España. El comunicado habla de compromiso de ETA con la superación y no repetición del conflicto. La no repetición, atentos, si las cosas van como van. Por lo demás, el comunicado es propaganda con autosatisfacción y jactancia. Nadie puede negarle a ETA ahí su parte de razón. Sin ETA y sus asesinos, ni Puigdemont ni el PNV ni Alsasua serían lo que son.

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