LA CIENCIA RESPONDE AL RETO CLIMÁTICO

«El Ártico puede hacernos revisar al alza la subida del nivel del mar»

Íñigo Losada es Catedrático de Ingeniería Hidráulica en la Universidad de Cantabria

Iñigo Losada es experto en oceanografía costera
Iñigo Losada es experto en oceanografía costera - CELEDONIO

Once de los últimos doce meses han batido marcas mensuales de temperatura y parece que 2016 puede superar a 2015 como el año más cálido, ¿estamos entrando en zona desconocida?

Si calificamos como desconocido aquello que no habíamos experimentado anteriormente, desde que tenemos registros en 1880, eso es lo que podríamos decir. Por ejemplo, el promedio de la temperatura de los primeros 6 meses de 2016 ha sido 1,3ºC superior a la correspondiente a finales del siglo XIX. Pero, además, hay algunos otros datos preocupantes, como la extensión de hielo en el Ártico que, en este año, ha dado lugar a mínimos no alcanzados desde que contamos con datos de satélite en 1979.

Aunque el pasado evento de El Niño contribuyó, sin duda, a un aumento de la temperatura global, parece que es la tendencia de largo plazo la que está asociada a este calentamiento que estamos observando ahora. Si esto nos conduce o no a un punto de no retorno habrá que verlo durante los próximos años en los que con más datos podremos confirmar si éste es inexorablemente el camino hacia dónde vamos. En cualquier caso, es una luz roja que nos alerta de que algunos sistemas pueden empezar a verse seriamente comprometidos.

En febrero pasado la temperatura media de la Tierra se situó 1,55ºC por encima del nivel preindustrial. Esta cifra es el objetivo mínimo a cumplir del Acuerdo de París. A grandes rasgos, ¿cuál cree que debe ser la receta para acelerar la acción?

En 2016 ya vivimos en un mundo que supera las 400 partes por millón de CO 2 en la atmósfera y no parece probable que seamos capaces de bajar de este umbral, al menos, durante las próximas décadas. La receta para afrontar este problema es muy simple.

Sabemos, gracias a las observaciones, que el factor más importante que determina el nivel de calentamiento es el valor total de las emisiones acumuladas desde 1750. Por tanto, el calentamiento que se va a producir en el siglo XXI crecerá casi linealmente con el aumento de las emisiones acumuladas. A más emisiones, más temperatura.

Por tanto, cualquier objetivo climático que nos queramos marcar utilizando el incremento de temperatura como indicador principal, tiene asociado un valor global de emisiones acumuladas que es finito y que puede establecerse con un cierto nivel de incertidumbre. El tiempo que tardemos en alcanzarlo dependerá, evidentemente, del margen que nos queda desde que empezamos a emitir, la tasa de emisiones anual que tenemos en la actualidad y las políticas de mitigación que se implementen.

Los eventos de inundación extrema y erosión serán más frecuentes

Deberíamos alcanzar compromisos urgentes en la mitigación para no superar los 2 o C, en ningún caso. Los grandes números indican que con el nivel actual de emisiones, en aproximadamente 25 años habremos alcanzado el nivel de emisiones que nos lleve a un mundo 2 o C por encima del valor de referencia. Desde la cumbre de Paris, la comunidad científica está trabajando intensamente en dotar a los políticos de herramientas fiables con incertidumbre reducida que nos permitan valorar de manera todavía más precisa los balances de emisiones y sus proyecciones ante diferentes escenarios de mitigación. Esto facilitará llegar a acuerdos más ajustados pero ya no hay excusa posible.

¿Qué huellas ha dejado ya el cambio climático en España? ¿Qué eventos pueden ser atribuibles o al menos consistentes con el cambio climático?

En países muy desarrollados como el nuestro, donde el impacto del hombre es significativo, es más difícil atribuir de forma directa al cambio climático los impactos que observamos. Sin embargo, sí hay varios impactos que son consistentes con el cambio climático. Cambios que estamos observando en el ciclo hidrológico; eventos extremos, tanto de inundación en la costa como de olas de calor; los cambios en los periodos habituales de la estacionalidad que están afectando tanto a nuestra agricultura como al comportamiento de varias especies; la proliferación de especies invasoras o el desplazamiento de algunas especies, tanto marinas como terrestres, como consecuencia del calentamiento, son algunos de estos efectos.

Concretamente en la costa española, los fenómenos de erosión o el aumento del riesgo de inundación están dominados fundamentalmente por las actuaciones del hombre. Sin embargo, el aumento del nivel del mar está contribuyendo de manera importante a exacerbar estos riesgos.

¿Qué podemos esperar para los próximos años?

En mi ámbito de trabajo, la costa, el aumento del nivel del mar contribuirá a que los eventos de inundación extrema y erosión en la costa sean más frecuentes, así como a la pérdida de la funcionalidad de algunas de las infraestructuras localizadas en toda la franja costera. Generará problemas, asimismo, en las zonas más bajas del litoral con inundación, erosión y salinización permanente en muchas zonas del litoral. Los deltas, marismas, cordones litorales o playas encajadas serán los sistemas más afectados.

Además, los cambios en la temperatura afectarán de forma importante a muchos de nuestros ecosistemas costeros, como ya lo venimos observando en las praderas de posidonia y algas pardas, así como a la sensibilidad de algunas especies.

No obstante, las últimas observaciones de lo que está sucediendo en el Ártico han encendido las alarmas en cuanto a las posibles proyecciones del aumento del nivel del mar. Si estas últimas tendencias se confirman, tendríamos que revisar los niveles y horizontes de aumento de nivel del mar con los que hemos venido trabajando hasta ahora, lamentablemente al alza.

¿Está nuestro país tomando las medidas adecuadas para reducir emisiones? ¿Y para adaptarse?

En cuanto a la costa se refiere, la nueva Ley de Costas marcó un antes y un después para la adaptación al cambio climático, pues estableció la incorporación de la adaptación al cambio climático como un factor fundamental en cualquier actuación en la costa, y determinó la elaboración de la Estrategia Española de Adaptación al Cambio Climático en la Costa que se encuentra en su fase final de aprobación.

Hablo fundamentalmente de la adaptación, pues siempre ha sido la parte menos desarrollada frente a mitigación de las emisiones. En este sentido, la cumbre de París cambia la filosofía al incrementar el peso de la adaptación en la lucha frente al cambio climático. Esa es una buena noticia, aunque otra lectura puede ser que hemos reconocido que nuestra estrategia de mitigación no va a ser suficiente para afrontar este problema global.

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