Donald Trump, este viernes en un acto del Family Research Council en Washington - Reuters

Trump amenaza con romper el acuerdo nuclear con Irán si el Congreso no lo endurece

El presidente de Estados Unidos redobla la tensión con Teherán con sanciones a la Guardia Revolucionaria por «apoyo al terrorismo»

WashingtonActualizado:

El acuerdo nuclear con Irán es una china que pincha en el zapato de Trump cada 90 días. Ese es el plazo en el que el presidente de EE.UU. debe certificar que Teherán cumple con los términos firmados con las grandes potencias con capacidad atómica -EE.UU., Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China- sobre limitación del programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones económicas.

Teherán ha cumplido técnicamente con el acuerdo, según los observadores internacionales, y Trump se ha visto obligado dos veces en lo que va de año a certificarlo, una afrenta para alguien que criticó hasta la saciedad el acuerdo promovido por Obama y que prometió a sus votantes acabar con él.

Este domingo se cumplía el plazo para la tercera certificación en lo que va de año, y a Trump se le agotó la paciencia. Este viernes se negó a certificarlo, lo rechazó y exigió al Congreso y a sus aliados internacionales que endurezcan los términos del acuerdo. De lo contrario, lo dará por terminado.

Trump basó sus amenazas en las «múltiples violaciones del acuerdo» por parte de Teherán, a pesar de que la Agencia Internacional de la Energía Atómica, el resto de países firmantes e incluso miembros de su Administración han reconocido que Irán respeta los términos.

Nuevas condiciones

Según Trump, Irán no cumple «en sus operaciones con centrifugadoras avanzadas» y ha intimidado a los observadores internacionales que hacen el seguimiento del acuerdo, al que calificó, como en muchas ocasiones anteriores, como «el peor» de entre los que EE.UU. ha firmado en su historia. En su opinión, Teherán no ha cumplido con el «espíritu» del acuerdo, y aunque no exige la salida inmediata, sí la subordina a que se cumplan nuevas condiciones.

Estas deberán ser recogidas por el Congreso y tendrán que tratar el desarrollo de un programa de misiles por parte de Irán, el supuesto apoyo de su Gobierno a movimientos terroristas en Oriente Medio como Hizbolá, las «débiles inspecciones» a su programa nuclear y la existencia de «fechas de caducidad» sobre algunas restricciones a ese programa, que expiran en un plazo de entre 10 y 15 años. «¿Cuál es el propósito de un acuerdo que solo retrasa su capacidad nuclear durante un periodo de tiempo corto? Como presidente de EE.UU. es inaceptable», dijo.

El Congreso tiene ahora 60 días para decidir si recupera las sanciones económicas a Irán, lo que significaría el fin del acuerdo y una crisis política con los aliados europeos de EE.UU. En su lugar, Trump quiere que el Congreso imponga nuevos parámetros al acuerdo, de forma unilateral o en negociaciones con el resto de países firmantes.

«No seguiremos por un camino cuyo fin más predecible es más violencia, más terror y una amenaza muy real de un brote nuclear en Irán», dijo. Será una nueva presión a los republicanos en el Congreso, divididos en múltiples asuntos -desmantelamiento de Obamacare, reforma fiscal, presupuestos- y que tendrán dificultades para encontrar una posición común sobre el futuro del acuerdo con Irán.

«Fuerza corrupta»

La amenaza al pacto atómico no fue el único ataque a Teherán. Trump lo completó este viernes con sanciones a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, un cuerpo militar dedicado a preservar los fundamentos de la revolución islámica de Irán de 1979. El presidente instruyó al Departamento del Tesoro a sancionar a todo el cuerpo «por su apoyo al terrorismo y a aplicar sanciones a sus funcionarios y filiales». Trump calificó a la Guarida Revolucionaria de «fuerza personal terrorista y corrupta» y la acusó de financiar al terrorismo en Siria, Líbano o Palestina.

No llegó a incluir a la Guardia Revolucionaria en el listado de «organizaciones terroristas», como se había previsto en un principio. La razón, según el secretario de Estado, Rex Tillerson, es que impediría llevar a cabo acciones militares en las que fuerzas estadounidenses e iraníes se encuentren en el mismo terreno, probablemente en referencia a operaciones contra Daesh.