Trump, durante un acto celebrado hoy en la Casa Blanca
Trump, durante un acto celebrado hoy en la Casa Blanca - AFP

Trump incitará al Congreso a retomar las sanciones contra Irán

El presidente se negará a certificar que Teherán cumple el acuerdo nuclear

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

Donald Trump prepara un golpe de mano en la política de EE.UU. contra Irán, aunque el alcance no está claro. A medida que se acerca el 15 de octubre, cuando el presidente se pronunciará sobre el acuerdo nuclear de la comunidad internacional con Teherán, todo apunta a que el inquilino de la Casa Blanca romperá con la política de su antecesor, Barack Obama, y se negará a «certificar» que Irán está cumpliendo sus compromisos con el pacto. Los diarios estadounidenses coincidieron en que Trump enviará un mensaje contundente de rechazo a uno de los eternos enemigos y planteará al Congreso que retome las sanciones contra Irán. De esta forma, el presidente, frente a la opinión contraria de la mayoría de sus asesores, incluidos, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el jefe del Pentágono, James Mattis, abre la puerta a una ruptura del pacto por parte de las cámaras legislativas.

La decisión de Trump de volver a la confrontación con el régimen iraní se corresponde con sus duras críticas del acuerdo nuclear suscrito en 2015 por EE.UU. y las principales potencias, que el nuevo presidente ha calificado de «desastre» repetidas veces desde la pasada campaña electoral. Más recientemente, el inquilino de la Casa Blanca ha cuestionado que Teherán estuviera cumpliendo con sus compromisos, pese a que tanto la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés) como el resto de la comunidad internacional han reconocido que así era.

La decisión de Trump de desmarcarse del pacto, por el cual Irán se comprometió a renunciar a su carrera nuclear a cambio de la eliminación de sanciones valoradas en cerca de 100.000 millones de dólares, obedece además a un endurecimiento del discurso, que el presidente plasmará en una comparecencia prevista para el próximo jueves. En ella está previsto que Trump acuse abiertamente al régimen de Teherán de financiar actividades terroristas y de desestabilizar Oriente Medio, lo que implicará un alineamiento estrecho con las tesis del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, después de un sonoro distanciamiento entre Washington y Tel Aviv durante la etapa de Obama.

De acuerdo con las condiciones de seguimiento para el cumplimiento del acuerdo, la Administración estadounidense debe certificar cada tres meses que el régimen de Teherán no está faltando a sus compromisos, mediante un informe que debe ratificar el presidente. Trump no sólo se va a negar a certificarlo en esta ocasión, sino que ya ha comunicado a sus asesores que no tiene intención de someterse a esa obligatoriedad, según ha reconocido el Asesor de Seguridad Nacional, el general H. R. McMaster. El presidente pretende que la mayoría republicana enmiende ese punto de la legislación vigente para liberarle de ese compromiso, que «le irrita mucho», según reconocieron fuentes de la Casa Blanca.

Nuevo roce internacional

Cuando Trump rechace la certificación del cumplimiento del acuerdo a cargo de Irán, se abrirá un periodo en el que el Congreso estaría llamado a la aprobación de las correspondientes sanciones, previstas en el pacto nuclear. Pero la mayoría republicana no tiene entre sus objetivos el de conducir el acuerdo nuclear a la ruptura ni abrir un nuevo frente en la serie de enfrentamientos de EE.UU. con sus aliados occidentales. Al igual que ocurriera con otros acuerdos internacionales cuestionados por el presidente, como el del Cambio Climático, la ruptura del pacto nuclear con Irán supondría un nuevo roce en las relaciones de Washington con los principales países, que la mayoría republicana prefiere preservar, en contraste con el aislacionismo de Trump.