Internacional

Siria rechaza la propuesta de la ONU de declarar «zona especial» el este de Alepo

El ministro de Exteriores, Walid Al Mualem, rechazó el plan porque «desafía la soberanía del territorio sirio y recompensa a los terroristas»

Staffan de Mistura (izquierda), durante la rueda de prensa en Damasco
Staffan de Mistura (izquierda), durante la rueda de prensa en Damasco - REUTERS
MIKEL AYESTARAN Corresponsal En Jerusalén - Actualizado: Guardado en:

Ocho niños muertos en el ataque contra una escuela de la zona gubernamental y seis miembros de una familia calcinados a causa de un barril bomba cargado con gas de cloro en la parte opositora, según fuentes médicas, son las últimas víctimas de los combates en Alepo. La segunda ciudad de Siria, dividida desde el verano de 2012, se desangra y la situación es especialmente extrema para los 250.000 civiles que quedan en la parte oriental, la zona bajo control opositor cercada y sometida a duros bombardeos.

El Ejército sirio y Rusia lanzaron el martes una nueva ofensiva y el enviado especial de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, viajó a Damasco para proponer una solución al Gobierno del presidente Bashar Al Assad. La ONU planteó el establecimiento de una administración autónoma en el este de Alepo a cambio de la salida de los grupos armados. Una especie de declaración de «zona especial», en palabras de De Mistura, que dejara los distritos del este bajo control de un consejo local. El ministro de Exteriores, Walid Al Mualem, rechazó de manera inmediata el plan porque «desafía la soberanía del territorio sirio y recompensa a los terroristas». Para el veterano diplomático este acuerdo es un intento de los grupos rebeldes para lograr la entrada de comida y les acusó de tener a los civiles como «rehenes».

Al menos 103 personas, según la cifra del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, han muerto en la zona este de Alepo en la última semana a causa de unos bombardeos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denuncia han dejado fuera de servicio todos los centros médicos. Esta denuncia se suma a la realizada a comienzos de mes por la ONU, que alertó de que los trabajadores humanitarios habían repartido las últimas raciones de comida disponibles y que la zona se quedaba sin alimentos.

Assad emplea en el este de Alepo la misma estrategia que ya usó en Homs, la conocida como cuna de la revolución. Golpea desde el aire y cerca las zonas opositoras para presionar a los grupos armados para obligarles a salir y, ahora que goza del apoyo total de Rusia y avanza en el campo de batalla, no está dispuesto a ofrecer un respiro al enemigo. Las tropas han entrado por tierra y han logrado avanzar en el distrito de Hanano, un punto estratégico ya que su control puede partir la zona opositora en dos y debilitar aun más a los grupos allí presentes.

Nueva propuesat de la ONU

De Mistura no se rinde. El tercer enviado especial de la ONU a Siria desde el inicio de la guerra, tras Kofi Annan y Lajdar Brahimi que dejaron sus puestos superados por la situación, advirtió a comienzos de octubre que «la única cosa que no estamos listos para hacer es ser pasivos, resignarnos a otra Srebrenica» y ya entonces se mostró dispuesto a ejercer de «escudo humano» de los milicianos del Frente Fatah Al Sham, a los que pidió que abandonaran sus posiciones en esa parte de la ciudad. La ONU calcula que unos 900 hombres de este grupo, que hasta el verano se llamaba Frente Al Nusra (brazo oficial de Al Qaida en Siria), combaten en Alepo y cuya presencia se ha convertido en el principal argumento de Rusia para justificar los bombardeos.

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