Internacional

«Si Matteo Renzi pierde el referéndum, el cómico Beppe Grillo será el único ganador»

ABC entrevista a Pier Ferdinando Casini, expresidente del Congreso italiano y presidente de la Comisión de Exteriores del Senado, ante la decisiva votación del próximo domingo

Casini, en su despacho
Casini, en su despacho - V. BECERRIL
ÁNGEL GÓMEZ FUENTES Corresponsal En Roma - Actualizado: Guardado en:

Italia se está jugando un partido decisivo para su futuro con el referéndum sobre la reforma constitucional del próximo domingo, día 4. El resultado puede tener también consecuencias para Europa y por eso «el clima es de abrocharse los cinturones», según expresión del ministro de Asuntos Exteriores italiano, Paolo Gentiloni. Algunas previsiones son catastróficas o apocalípticas, porque, en caso de victoria del «no», «se podría producir una serie de acontecimientos con riesgo para Italia en el Euro». Medios internacionales como el Financial Times y el New York Times ven también un grave peligro para la banca.

Considera excesivos estos temores, aunque expresa cierta preocupación, Pier Ferdinando Casini, líder de los centristas en Italia, expresidente de la Cámara de Diputados y en la actualidad presidente de la Comisión de Exteriores del Senado, quien, en entrevista para ABC, analiza esta durísima campaña y sus repercusiones en Italia, un país hoy profundamente dividido como seguramente no se veía en décadas.

-En la campaña hemos escuchado los más disparatados insultos. El expresidente de la República Giorgio Napolitano la ha calificado como «aberrante». ¿Por qué estos excesos?

-Hay demasiados gritos y un clima de conflicto que no permite a los ciudadanos hacerse una idea sobre el contenido de la reforma. En lugar de reflexionar sobre esta reforma constitucional, se discute sobre Renzi, su gobierno y sobre cuestiones políticas generales. Si finalmente, después de 40 años, tenemos la posibilidad de hacer una reforma, hagámosla y dejemos de pelearnos.

-En esta campaña parece que para tener razón hay que mentir y gritar más que el adversario. ¿Es una influencia de las recientes elecciones americanas?

-Así va el mundo…El hecho de que todo el mundo vaya así, no significa que vaya bien. Sería necesario tener más sobriedad.

-Los medios internacionales dirigen su atención hacia Italia, en algunos casos lo hacen con tintes apocalípticos, incluyendo periódicos prestigiosos, subrayando que sería grave que, tras el Brexit y Donald Trump, el populismo ganara en Italia. ¿Qué cabe esperar?

-No sucederá nada apocalíptico. Ciertamente, todo el mundo pensará que Italia es irreformable si se impone el «no«. Sería una pena y una pérdida de credibilidad para Italia el que, después de tantos años de hablar de reforma constitucional, desperdiciásemos esta ocasión

-A menudo se critica a Italia con el argumento de que si no hace reformas es porque es muy reacia al cambio y al país le está bien que las cosas sigan como están. ¿Por qué esta resistencia al cambio?

-Yo pienso que es necesario cambiar. El padre de esta reforma se llama Giorgio Napolitano, quien en la sesión parlamentaria de su confirmación por segunda vez como presidente en abril 2013, pidió un compromiso para las reformas. El parlamento lo aplaudió y lo votó en masa. Al día siguiente, muchos de los que aplaudieron se olvidaron de estos aplausos y de su promesa.

-En algunos casos ese olvido es muy llamativo y sorprendente. Por ejemplo, Silvio Berlusconi dice que si se aprueba esta reforma constitucional Italia corre el riesgo de una deriva autoritaria, con demasiado poder para el primer ministro.

-Durante veinte años hemos escuchado a todo el mundo que la deriva autoritaria era la de Silvio Berlusconi. Hoy oímos la misma letanía hacia Matteo Renzi. Es un falso argumento. Todos los primeros ministros de las dos últimas décadas, incluyendo Prodi y Berlusconi, se lamentaron de que tenían pocos poderes. En la reforma actual, ni siquiera se ha tocado el poder del primer ministro. Asi que toda esta polémica está totalmente fuera de lugar.

«Hay demasiados gritos y clima de conflicto en esta campaña del referéndum, y no se reflexiona sobre el tema central: La reforma constitucional»

-Esta campaña da la imagen de un Matteo Renzi contra todos. En el frente del «no» hay un tótum revolútum, desde el cómico Grillo a Berlusconi, pasando por D’ Alema, eternos adversarios. ¿Si pierde Renzi, quién será el ganador?

-Espero que gane el «si». En caso contrario, el único que sacará una ventaja clara de una eventual victoria del «no» será Beppe Grillo y su Movimiento 5 Estrellas.

-En una situación como la actual de crisis económica, muchos votantes siguen el populismo simplemente para golpear a la casta política, sin importarles nada el contenido de esta reforma constitucional. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

-Hay una gran contradicción: Si quieren votar contra la casta deberían votar a favor de la reforma, que elimina la actual composición y poder del Senado (los senadores se reducen desde 315 a 100). En realidad hay una gigantesca instrumentalización política: Se intenta golpear a Renzi y a su gobierno, que hoy constituye la única alternativa al caos en Italia.

-Además de la reforma del Senado, se quitan poderes a las regiones, en campos como el turismo, la energía o transportes. ¿Cómo repercutirá esta reforma?

-En Italia tenemos muy pocos inversores, ante los conflictos que existen entre las regiones y el Estado. Con esta reforma se sabrá finalmente quién decide y quién tiene la ultima palabra. En caso de contencioso entre regiones y Estado, siempre prevalece el Estado. Esto pone orden, da certidumbre y seguridad a los inversores y termina por ser un elemento importante en el funcionamiento de la Administración Pública.

-Hay muchos líderes que votaron en el parlamento la aprobación de la reforma y ahora hacen campaña en contra. Varios exprimeros ministros están en contra, como Mario Monti. ¿No le parece que en el frente del «no» hay mucho revanchismo con el deseo de castigar a Renzi?

-Plutarco decía que las ciudades se defienden con las lanzas de los jóvenes y los consejos de los ancianos. Yo tengo una larga experiencia política y digo que los ancianos si quieren ser escuchados deben ser sabios. Aquí hay muchos ancianos que hacen prevalecer su envidia y argumentan así interiormente: «Yo no hice las reformas, tampoco las debe hacer Renzi». O bien: «Renzi me ha negado un puesto, no me ha hecho ministro, entonces lo debo castigar». Pero estos ancianos no tienen nada de sabiduría. Están envejeciendo mal

-En Italia se tiende a votar a menudo, en lugar de hacerlo de una forma racional, para castigar o ir contra alguien. ¿Por qué esta tendencia?

-Esto es verdad. En Italia existe esta tendencia destructiva. Esto es lo que ha llevado a la alcaldesa Virginia Raggi (del populista Movimiento 5 Estrellas) a convertirse en la jefa de la administración romana, sin ningún resultado práctico.

«Llevamos discutiendo 40 años sobre la necesidad de una reforma constitucional. Si ahora se rechaza, Italia perderá credibilidad y el mundo pensará que es irreformable»

-Se ha dicho tras el triunfo de Donald Trump que se ha terminado una época para los partidos políticos. Viendo lo que está sucediendo en esta campaña, ¿cree que las categorías del pasado, como derecha e izquierda, están siendo superadas?

-Eso está claro. La cuestión ya no se pone en términos de derecha e izquierda, sino entre un frente de responsabilidad y reformista, y otro demagógico y de irresponsabilidad. El esquema tradicional ha cambiado. Es verdad también que se acabó una época para los partidos. Esto es negativo, porque la antipolítica quiere hacer ver que es una desventaja la profesionalidad y la competencia de la política. Pero es mucho peor que se encarguen de ella los aficionados. Un simple aficionado no puede conducir un coche.

-En definitiva, ¿qué está en juego en el referéndum del próximo domingo?

-No es verdad como dicen algunos que Italia no tiene nada que perder. Tiene mucho que perder. Como en España, Francia o Alemania, la alternativa es entre el reformismo y la seriedad de una parte, y la irresponsabilidad y demagogia en la otra parte. Si gana el «sí«, significa que Italia decide seguir hacia delante sin mirar atrás, con una coalición liderada por Renzi. Si vence el «no«, gana únicamente Grillo y temo que esto nos hará pagar muchas cuentas en Italia.

«En Italia hay una tendencia destructiva. Siempre se vota contra alguien»
Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios