Roy Moore, candidato al Senado por Alabama, junto a su mujer, tras vencer las primarias para cubrir la vacante de Jeff Sessions, este martes en Montgomery
Roy Moore, candidato al Senado por Alabama, junto a su mujer, tras vencer las primarias para cubrir la vacante de Jeff Sessions, este martes en Montgomery - AFP

El populismo empieza a devorar al Partido Republicano y a Trump

El presidente de EE.UU., derrotado por su propio movimiento en las primarias al Senado por Alabama

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Cría cuervos… Rebelión a bordo en la política estadounidense, donde Donald Trump y quienes comparten responsabilidades con él, sus aliados republicanos, empiezan a ser víctimas de uno de los hijos más inquietantes nacidos de una elección presidencial norteamericana: el populismo. Como en una versión opuesta al Saturno de la mitología romana, el vástago alumbrado por el rebelde candidato antiestablishment ha empezado a devorar a su propio padre y a quienes, con sus errores, compartieron paternidad aupando hasta la Casa Blanca al controvertido magnate. En la primera gran derrota del republicanismo oficial, las primarias de Alabama para elegir candidato al Senado liquidaron a Luther Strange, con nueve puntos de desventaja, pese a que contaba con el apoyo al unísono del establishment y de Trump. El candidato populista, Roy Moore, otro verso suelto, un ultraconservador juez sancionado dos veces por anteponer la Biblia y negarse a aplicar las leyes humanas, ha pagado a ambos con la moneda de la rebeldía que puso en circulación el ahora ocupante del Despacho Oval. Ha estallado la guerra.

Donald Trump ya está arrepentido de haber intentado una misión casi imposible. El presidente se había comprometido con Strange por razones personales. Quería devolverle la misma fidelidad que le permitió llevarse las primarias republicanas en el estado sureño por treinta puntos de ventaja, en su camino hacia la nominación para competir por la presidencia de Estados Unidos. Ni siquiera le importó coincidir con Mitch McConnell, habitual diana de las invectivas del presidente contra el Washington oficial, al que culpa del bloqueo de su agenda, sobre todo la supresión del Obamacare.

Bannon y los nacionalistas amenazan con echar a los republicanos moderados de ambas cámaras

El líder de la mayoría republicana en el Congreso había volcado su empeño y el dinero del partido en una apuesta por Strange como sustituto en el Senado de Jeff Sessions, ahora fiscal general. Enfrente, junto a Roger Moore, que es uno de los personajes que mejor encarna la América profunda que se volcó con Trump en 2016, el ideólogo del trumpismo, Steve Bannon. El padre del nacionalismo de nuevo cuño ha empezado a cumplir su amenaza de llevarse por delante dos siglos de Partido Republicano, ahora que ha dejado la compañía del presidente y puede centrarse de nuevo en la dirección de Breitbart News, el periódico oficial del populismo radical de derechas. A su lado, Sebastian Gorka, otro de los valedores de la América blanca, experto en los asuntos de la lucha antiterrorista e impulsor de la polémica «travel ban», la orden que prohíbe la entrada al país de ciudadanos en su mayoría musulmanes, que también fue forzado a dejar el entorno presidencial.

Los rebeldes sumaron la noche del martes una victoria sonada. La derrota de Trump será previsiblemente ocasional. Su sitio seguirá estando con su movimiento y sus asesores de pureza trumpista, a los que añora. Es el Partido Republicano y la tradicional ideología a la que representa los que tienen la Espada de Damocles sobre su cabeza. La serie de primarias que va a tener lugar hasta la elección del midterm (medio mandato), en 2018, cuando se renovarán parcialmente ambas cámaras, mantiene en la preocupación más profunda a la dirección del viejo Grand Old Party (GOP), la formación de Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt. La batalla que libra Trump con veteranos del Senado como John McCain es el fiel reflejo de la que se viene encima del conservadurismo estadounidense. En el estado al que representa el héroe de guerra, Arizona, la sucesión ya está planteada. Quien aspira a recoger su testigo, Jeff Flake, recibe con frecuencia desde Twitter las duras críticas de Trump, quien le acusa de «blando» con la inmigración y de no apoyar la construcción de su muro en la frontera con México. El presidente tiene en Kelli Ward el sujeto de su abierto respaldo. La competición promete ser reñida, según las últimas encuestas publicadas.

Otros estados en peligro

Habrá más encrucijadas. Otro terreno de confrontación va a ser Tenneessee, donde Bob Corker, uno de los senadores con más peso político, ya ha anunciado su renuncia a continuar, precisamente para eludir la crecida del río populista. El actual presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la cámara alta ve venir la victoria del trumpismo en su territorio. Más republicanos moderados ven peligrar su continuidad en estados hoy de mayoría conservadora, como Nevada, West Virginia, Dakota del Norte, Indiana y Misuri.