Internacional

Pyongyang planea lanzar cuatro misiles en aguas de Guam durante este mes

Los proyectiles sobrevolarían territorio nipón y tardarían 18 minutos en impactar

El aumento de las provocaciones de Corea del Norte y la respuesta agresiva de Donald Trump han convertido el Noroeste del Pacífico en una caldera. Ayer, Pyongyang avivó el fuego con un anuncio de una acción militar que sería la mayor provocación contra EE.UU. hasta la fecha y con consecuencias difíciles de anticipar. Las autoridades norcoreanos dieron ayer detalles de un plan para lanzar cuatro misiles de medio alcance en las inmediaciones de Guam, un territorio estadounidense en el Pacífico. La isla aloja dos bases militares estadounidenses, 7.000 miembros de sus fuerzas armadas y bombarderos de su aviación.

Se trataría de cuatro misiles Hwasong-12, que sobrevolarían primero territorio japonés antes de impactar aguas cercanas a Guam, a una distancia de entre 30 y 40 kilómetros de la costa, según informó la agencia de noticias estatal norcoreana. Los misiles recorrerían unos 3.357 kilómetros en 17 minutos y 45 segundos, y su lanzamiento estaría listo para mediados de este mes y solo pendiente de que Kim Jong-un dé la orden de dispararlos.

El plan se conoce un día después de que Corea del Norte amenazara con atacar Guam y tras una escalada militar y dialéctica entre Pyongyang y Washington. Tras una docena de ensayos balísticos en el último año, Corea del Norte lanzó el mes pasado misiles intercontinentales –con capacidad de llegar a territorio continental estadounidenses cargados con cabezas nucleares–, lo que fue contestado por EE.UU. con el envío de bombarderos B-1B –precisamente, desde Guam– y con ensayos de su sistema de defensa antimisiles Thaad. También con una mayor agresividad retórica por parte del presidente de EE.UU. «Se encontrarán con fuego y furia y, francamente, con un poder como nunca ha visto este mundo», dijo Trump el miércoles.

Sus palabras también fueron contestadas por Pyongyang. El general Kim Rak-gyom respondió que un «diálogo sólido» no es posible con alguien «despojado de razón y que solo la fuerza absoluta funciona con él», según citó la agencia de noticias norcoreana. También aseguró que Trump había dicho «un montón de cosas sin sentido» y que estaba más preocupado «por sus palos de golf» que por «entender esta situación grave».

La reacción de EE.UU.

La reacción de EE.UU. a esta supuesta acción militar es una incógnita. El lanzamiento iría más allá de un ensayo balístico y sería una demostración de la capacidad militar norcoreana. EE.UU. podría tratar de interceptar los misiles con sus sistemas de defensa, pero un error en la respuesta podría suponer un fiasco para Washington. También Pyongyang podría entender la intercepción como una agresión de EE.UU. y desatar otro tipo de acciones militares contra objetivos más cercanos, como Japón o Corea del Sur.

El plan supondría además la primera vez que los misiles norcoreanos sobrevuelan territorio nipón. En anteriores ensayos balísticos con misiles de gran alcance, Pyongyang los lanzó con una parábola muy alta para que no atravesaran su país enemigo y cayeron en el mar cercano a su costa. El ministro japonés de Defensa, Itsunori Onodera, dijo que el ataque contra Guam supondría una emergencia nacional porque amenazaría la misma existencia de Japón como país. El Ejército de Corea del Sur aseguró que Pyongyang se enfrentará a una respuesta «severa y fuerte» de su Gobierno y del de Washington. Seúl, la capital del país, está a poco más de 50 kilómetros de la frontera con Corea del Norte.

Un soldado surcoreano pasa junto a una pantalla en la que se puedever la distancia entre Pyongyang y la isla de Guam
Un soldado surcoreano pasa junto a una pantalla en la que se puedever la distancia entre Pyongyang y la isla de Guam- AFP

Mientras tanto, en EE.UU., la Casa Blanca parece incapaz de ofrecer un mensaje claro sobre qué respuesta ofrecer a la crisis y trata de encauzar la retórica agresiva de Trump, que ha provocado críticas dentro y fuera de EE.UU. El secretario de Estado, Rex Tillerson, trató de calmar las aguas y dijo que los estadounidense «pueden dormir tranquilos». Lo hizo, de forma coincidental, desde Guam, donde su avión paró a repostar: «No he visto nada que indique que la situación haya cambiado en las últimas 24 horas».

Críticas internacionales

Por su parte, el secretario de Defensa, James Mattis, trató de mantenerse en un punto intermedio: aseguró que EE.UU. estaba haciendo todos los esfuerzos para resolver la amenaza «por medios diplomáticos», pero avisó de que Corea del Norte se arriesgaba a sufrir «el fin de su regimen y la destrucción de su pueblo» si no cambia de rumbo. Algunos incondicionales de Trump en la Casa Blanca, como el asesor Sebastian Gorka, favorecieron el lenguaje agresivo del presidente: «No somos solo una superpotencia. Somos una hiperpotencia», dijo en la cadena Fox News antes de lanzar un mensaje a los norcoreanos: «No pongas a prueba a esta Casa Blanca, Pyongyang».

Pero la retórica de Trump no ha encontrado el aplauso de muchos aliados internacionales. Desde el miércoles, las han criticado o han pedido moderación el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, la responsable de Política Exterior de la Unión Europea y los primeros ministros de dos países del Pacífico, Australia y Nueva Zelanda. También la mayoría de los demócratas en el Congreso de EE.UU. e incluso algún díscolo republicano, como el senador John McCain, que expresó las dudas sobre si las palabras de Trump son una amenaza de verdad o una más de sus extravagancias retóricas: «No sé lo que quiere decir y hace ya tiempo que no trato de interpretar lo que dice», aseguró antes de recordar que «tiene que ser capaz de hacer lo que dices que vas a hacer».

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