Los musulmanes rezan durante el mes sagrado musulmán de Ramadán en una mezquita en París
Los musulmanes rezan durante el mes sagrado musulmán de Ramadán en una mezquita en París

Más de 300 imanes extranjeros desembarcan en Francia para predicar durante el Ramadán

Desde hace años, el Estado francés, ha aceptado la llegada temporal de imanes extranjeros, con el fin de «asegurar» y «mejorar» los servicios religiosos islámicos

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

Trescientos imanes marroquíes, argelinos y turcos, esencialmente, «desembarcan» en Francia este jueves, para «asegurar» y «mejorar» los servicios religiosos musulmanes durante las cuatro semanas que durará el ramadán, el mes esencial de la piedad islámica, cuando los fieles practican el ayuno diario, respetando un prolijo calendario de oraciones colectivas y privadas.

En Francia, el ramadán comienza este jueves día 17 y termina el 15 de junio.

Desde hace años, el Estado francés, ha aceptado la llegada temporal de imanes extranjeros, con el fin de «asegurar» y «mejorar» los servicios religiosos islámicos. Entre 5 y 6 millones de franceses son confesionalmente musulmanes, en un país de 67 millones de ciudadanos.

Los atentados yihadistas de los últimos tres años, perpetrados casi siempre al grito de «¡Alá es grande..!», han dado al «desembarco» de imanes extranjero una dimensión particular. Jeannette Bougrab, nacida en el seno de una familia argelina, ex ministra de la juventud y los deportes de Nicolas Sarkozy, ha lanzado una primera y severa advertencia: «Organizar la instalación temporal en Francia de imanes extranjeros es una herejía cívica».

«Innecesario»

Temporalmente exilada, por razones personales y laborales, Bougrab ha desenterrado un problema de imprevisible calado social, cultural, político y diplomático. El matutino conservador «Le Figaro» ha publicado un sondeo significativo: entre el 60 y el 80 % de los franceses no consideran necesaria la instalación temporal en Francia de imanes extranjeros, venidos a predicar en un contexto de tensiones multiculturales muy vivas.

El «desembarco» de imanes extranjeros, llegados a Francia para «ayudar» a la jerarquía religiosa musulmana, durante el ramadán, es una práctica aceptada y reglamentada durante las presidencias de François Mitterrand, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande.

Sarkozy creó el 2003, siendo ministro del Interior, la institución Consejo Superior de los Musulmanes de Francia (CSMF), ligado a la Gran Mezquita de París. Se trataba, entonces, de crear un «marco de diálogo e integración». El CSMF nunca funcionó con una eficacia concluyente, para terminar convirtiéndose en una institución muy dividida, que no inspira confianza a nadie ni es capaz de imponer alguna forma de «disciplina común» a los musulmanes franceses, muy divididos entre diversas formas antagónicas de entender su religión.

Ministros del interior de muy diversa sensibilidad, como Charles Pasqua, conservador, o Manuel Valls, socialista moderado, defendieron en su día, el «desembarco» de imanes durante el ramadán, justificando la visita por razones de orden público.

Los atentados yihadistas de los últimos tres años, la matanza del viernes pasado, dan al «desembarco» que comenzó hace días y culminará este jueves una dimensión particular.

Prefectos, gendarmes, unidades anti terroristas, fuerzas de seguridad del Estado, han sido movilizadas. Las embajadas de Francia en Marruecos, Argelia, Turquía y otros países musulmanes, han estudiado uno a uno el «dossier» de todos los imanes que van a predicar en Francia durante las próximas cuatro semanas. El ministerio del Interior reconoce el comienzo de “un periodo delicado”.