Paul Golding, durante una concentración junto a la sede de la Policía de Bromley (a las afueras de Londres), el pasado 4 de noviembre
Paul Golding, durante una concentración junto a la sede de la Policía de Bromley (a las afueras de Londres), el pasado 4 de noviembre - Efe

Líder de «Britain First»Paul Golding, islamófobo, maleducado y acosador

El jefe del partido «Britain First» es un viejo conocido de la Justicia británica: tiene prohibido entrar en una mezquita y se enfrenta a una acusación por agresión sexual

Corresponsal en LondresActualizado:

De 35 años y con pasado en varios partidos similares a «Britain First», Paul Golding es célebre en los círculos de la extrema derecha británica.

Viejo conocido de la Justicia, en diciembre de 2016 fue sentenciado a ocho semanas de prisión por incumplir una orden judicial que le prohibía ingresar en una mezquita o alentar a otros a provocar en templos islámicos en Inglaterra y Gales.

No es el único episodio de este tipo que acumula Golding. Actualmente se enfrenta a una acusación de agresión sexual a una joven que asistió a uno de los mítines del partido y está procesado por un delito de «acoso agravado» por distribuir folletos y vídeos durante un juicio por violación a una mujer cometida por cuatro hombres musulmanes.

El gran varapalo político lo sufrió cuando se presentó como candidato de «Britain First» a las elecciones para la alcaldía de Londres, celebradas el año pasado. Solo consiguió el 1,2% de los votos. Y cuando el actual alcalde de la capital británica, el musulmán Shadiq Khan, resultó ganador, Paul Golding le dio la espalda en un gesto que muchos interpretaron como racista.

Gestos deplorables

Reincidente en gestos deplorables, en mayo de 2015 Golding amenazó con enterrar un cerdo en un lugar indeterminado de una mezquita de Dudley, localidad al oeste de Inglaterra, creyendo erróneamente que esta acción contaminaría el templo y lo convertiría en inadecuado para el culto.

Este mismo año, el líder de «Britain First» incluyó en el manifiesto del partido sus propuestas para los medios de comunicación, entre las pidió prohibir el uso de la palabra «racismo» y el cierre total de la BBC.