La pistola que Lagomarsino entregó al fiscal Nisman y causó su muerte
La pistola que Lagomarsino entregó al fiscal Nisman y causó su muerte - ABC

El informático del fiscal argentino Nisman, único sospechoso de asesinato

La Justicia apunta a un complot para matar a quien investigaba el atentado contra la sede judía de Buenos Aires

BUENOS AIRESActualizado:

Transcurrieron más de mil días y el misterio continúa. La muerte del fiscal Alberto Nisman pasó, en todo este tiempo, de ser un suicidio a considerarse dudosa y hace poco más de un mes, según las pericias de Gendarmería, en un asesinato. En este escenario, Diego Lagomarsino, amigo, técnico informático del fiscal y dueño de la pistola de la que salió la bala, se ha convertido en el principal y único acusado, de momento, del crimen.

El fiscal, Eduardo Taiano, está convencido de que, aunque Lagomarsnino no habría apretado el gatillo personalmente, formó parte de un plan criminal para terminar con la vida del que fuera su jefe. El juez federal, Julián Ercolini, atento a las razones de éste, ordenó volver a registrar el domicilio del informático, colocarle una tobillera con GPS, reportarse cada quince días y prohibirle salir de Argentina.

Los agentes se llevaron de la casa del imputado cuatro bolsas, dos maletines y una caja con una faja con la inscripción “evidencia”. Lagomarsino tendrá que comparecer el próximo martes frente al magistrado para defenderse de la acusación concreta de ser “partícipe necesario” de un “plan criminal” para matar al hombre que investigaba el atentado terrorista contra el edificio de la AMIA (institución judía) y había denunciado (cuatro días antes del asesinato) a la por entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, de encubrir a los presuntos autores del mismo.

En el punto de mira de la justicia, a Lagomarsino parece que la justicia no le cree, pese a declarar, por iniciativa suya, el mismo día que se conoció la muerte de Nisman, que éste le había pedido una pistola para su protección y él se la había entregado porque le había insistido mucho. El fiscal considera que tenía “pleno conocimiento de lo que ocurriría” cuando le dio en mano la Bersa calibre 22 y presupone que debe saber los nombres de los, por ahora, “autores desconocidos” del asesinato. Por eso mismo, le considera una “pieza clave” que brindó “un auxilio o cooperación” sin el cual nunca podría haberse cometido el homicidio.

De acuerdo al escrito del fiscal, de más de mil folios, Diego Lagomarsino era “la persona indicada” para desempeñar ese papel dada la “relación de confianza” que tenía con la víctima y por “concurrir asiduamente al completo Le Parc” (edificio de Nisman).

Las circunstancias en las que se produjo el asesinato, con desidia o abandono de la escolta, ha derivado, ahora, en la citación a los guardaespaldas pero por “incumplimiento de los deberes públicos” y no como miembros de la presunta organización delictiva que le atribuyen a Lagomarsino. Éste, a su vez, está acusado de tenencia ilegal del arma homicida porque, “no contaba con la debida autorización legal” ya que la licencia estaba “vencida desde abril de 2007”.

La muerte de Nisman, después de haber recorrido los días previos, hasta el agotamiento, diferentes canales de televisión para explicar por qué imputaba a Cristina Fernández, sacudió Argentina y llegó a hacer temer por el futuro de su Gobierno. El Ejecutivo logró salir a flote mientras desataba una campaña de desprestigio del difunto fiscal (festivo en su vida privada) y salían al descubierto cuentas corrientes compartidas entre Nisman, su madre y el propio Diego Lagomarsino.

El cuerpo de Alberto Natalio Nisman, de 51 años, fue hallado tendido en el cuarto de baño de su apartamento, el domingo 18 de enero del 2013. Las puertas no estaban forzadas, las cámaras de seguridad del complejo no funcionaban y la escena del crimen se convirtió en un desfile de gente. No se guardaron las medidas de seguridad para evitar contaminar la escena y la autopsia arrojó resultados -o interpretaciones- contradictorios sobre la hora y las causas de su muerte, según hablaran los forenses de la familia o de la fiscalía.