Internacional

Denuncian la represión contra la disidencia en Bangladesh

HRW crítica la práctica de las fuerzas de seguridad del «kneecapping», o disparar de forma deliberada en rodillas u otras partes de las piernas

La Policía de Bangladesh, desplegada con motivo de un partido de críquet
La Policía de Bangladesh, desplegada con motivo de un partido de críquet

La organización Human Rights Watch ha denunciado este jueves la práctica de las fuerzas de seguridad en Bangladesh del «kneecapping», o disparar deliberadamente a miembros y simpatizantes de los partidos de oposición en rodillas u otras partes de las piernas.

Este método de tortura, que fue popularizada en el pasado por el Ejército Republicano Irlandés o IRA, se remonta en Bangladesh de manera reciente a las protestas callejeras de principios de 2013, tras la sentencia a muerte de Delwar Hossain Sayedee por crímenes de guerra durante el conflicto de independencia de 1971.

«La primera ministra Sheikh Hasina ha asegurado que ella tiene “tolerancia cero” frente a las ejecuciones extrajudiciales o la violencia, pero el hecho de que estos abusos han empeorado desde que llegó al poder en 2009 hace que parezca que su Gobierno tiene una tolerancia infinita para la violencia sancionada por el Estado», asegura Brad Adams, director para Asia de HRW.

Ya el pasado mes de junio, y en tan solo una semana, la fuerzas armadas habían arrestado a más de 11.000 personas, en el intento de sofocar una serie de asesinatos contra activistas seculares y miembros de las minorías religiosas. De forma paralela a los arrestos (criticados por su arbitrariedad), el Ejecutivo hacía pública la muerte de varios presuntos terroristas, como la de «Sharif» o «Hadi», miembro de la organización radical Ansarullah Bangla Team y principal acusado por el asesinato del bloguero Avijit Roy en febrero de 2015.

«Hace unos meses, la policía dijo que todos los asesinos abandonaron el país. Y ahora (…), la policía declara que él («Sharif») era el asesino de Avijit Ray. Básicamente, esto es un cuento de hadas, nada más. Ahora la pregunta es, si él era el asesino de Avijit Roy, ¿entonces por qué la policía le disparó? ¿Existe alguna ley en Bangladesh? Nadie tiene el derecho de matar a nadie», aseguraba entonces a ABC el activista Ananya Azad, a quien las amenazas de Ansarullah Bangla Team le obligaron a abandonar el país.

La lista de objetivos

La reciente ola de violencia islamista se remonta a 2013. Entonces, Ansarullah Bangla Team, hacía pública una lista de 84 personas anti-islámicas que debían ser silenciadas. En solo unos meses, nueve de ellas fueron asesinadas.

En los últimos meses, eso sí, la violencia parece recrudecerse, con un incremento de los asesinatos selectivos de miembros de las minorías religiosas o de simples críticos del islamismo radical. Mientras, el Gobierno local acusa de los atentados a grupos locales que quieren desestabilizar al país; principalmente a la organización Jamaat-e-Islami y al Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP).

En este sentido, las matanzas de los últimos meses se cruzan también en la lucha política abierta en las esferas de poder entre dos mujeres, la primera ministra, Sheikh Hasina, y la líder del opositor BNP, Khaleda Zia.

La primera ministra Hasina es hija de Mujibur Rahman, histórico líder de la independencia de Bangladesh y quien sería asesinado junto a parte de su familia en un Golpe militar en 1975.

Sobre el papel, su partido apuesta por un ideario secular en el país. Un credo que choca con el de la líder de la oposición del BNP, viuda de Ziaur Rahman, cuarto presidente del país y quien llevó a cabo una re-islamización del Estado. Su muerte también se produciría en otro levantamiento militar, en este caso en 1981.

«El Gobierno no está haciendo lo suficiente para proteger a activistas seculares», reconocía recientemente a ABC Imran H. Sarker, portavoz del movimiento Shahbag. En 2013, su grupo, formado entonces por solo unos pocos activistas y estudiantes, tomaba la plaza de Shahbag de la capital Dacca, bajo la exigencia de que aquellos que hubieran cometido crímenes durante la lucha de la independencia de Bangladesh frente a Pakistán en 1971 se enfrentaran a la Justicia (entre otras cuestiones, demandaban la aplicación de la pena capital a Abdul Quader Molla, líder del islamista Jamaat-e-Islami). Entonces, Shahbag se convirtió en un símbolo de poder social.

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