Un manifestante surcoreano sostiene una pancarta que dice "¡Alto! Ejercicios aéreos de Max Thunder"
Un manifestante surcoreano sostiene una pancarta que dice "¡Alto! Ejercicios aéreos de Max Thunder" - EFE

Corea del Norte rechaza una desnuclearización «a la Libia» como propone EE.UU.

Pyongyang descarta renunciar a sus armas atómicas a cambio de dinero y exige garantías de seguridad

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

Tras meses de deshielo con Corea del Norte, surgen los primeros problemas de cara a la cumbre que celebrarán su joven dictador, Kim Jong-un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 12 de junio en Singapur. A pesar de las expectativas que ha generado esta cita histórica, el régimen comunista de Pyongyang amenaza ahora con cancelarla si la Casa Blanca intenta que renuncie a sus armas nucleares de forma unilateral.

«Si EE.UU. está tratando de acorralarnos para forzar nuestra renuncia nuclear unilateral, no estaremos interesados en dicho diálogo y no podemos más que reconsiderar nuestro proceder en la cumbre», advirtió este miércoles el viceministro de Asuntos Exteriores, Kim Kye-gwan, según informa la agencia estatal de noticias KCNA. A su juicio, Washington no puede pretender una «desnuclearización a la Libia». Así lo ha sugerido el consejero de Seguridad Nacional John Bolton, a quien Corea del Norte se la tiene jurada desde que la Administración Bush, de la que formó parte, la incluyera en el «Eje del Mal».

Además de tildar de «absolutamente absurda» la comparación con Libia porque Corea del Norte ya tiene su arsenal atómico, Kim Kye-gwan volvió a insistir en que la Casa Blanca debe prometer que no intentará derrocar al régimen de Kim Jong-un. “Ya hemos declarado nuestra intención sobre la desnuclearización de la Península Coreana y dejado claro en varias ocasiones que la condición es poner fin a la política de hostilidad y a las amenazas atómicas y al chantaje de EE.UU.”, señaló el viceministro. Además, descartó que Pyongyang esté dispuesto a desprenderse de sus armas nucleares a cambio de ayuda económica. «EE.UU. está proclamando que ofrecería compensaciones económicas y beneficios en caso de que abandonáramos nuestras armas atómicas, pero nunca hemos esperado su ayuda en nuestra construcción económica y tampoco haremos ese trato en el futuro», declaró Kim.

«Max Thunder»

Sus advertencias se producían poco después de que Corea del Norte suspendiera, en el último minuto, la reunión que iba a mantener con el Sur en su frontera del Paralelo 38. Ambas partes iban a empezar a poner en marcha los acuerdos alcanzados el mes pasado en la histórica cumbre entre el joven dictador Kim Jong-un y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, plasmados en su Declaración de Panmunjom. Pero el régimen comunista de Pyongyang decidió suspender a última hora la reunión por las nuevas maniobras militares entre Corea del Sur y Estados Unidos, que se denominan «Max Thunder» y durarán hasta el día 25.

Corea del Norte las considera un simulacro de ataque preventivo porque asegura que incluyen bombarderos nucleares B-52 y un centenar de cazas, entre ellos los «Raptor» invisibles al radar. «Las maniobras contra la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial del país) son un claro desafío a la Declaración de Panmunjom y una deliberada provocación militar a la mejora de la situación en la Península», criticó la agencia estatal KCNA en un comunicado. Pero un portavoz del mando militar de EE.UU. en Corea del Sur negó que en estas maniobras participaran bombarderos B-52, como tampoco los hubo el año pasado, informa Reuters.

Esta suspensión enfría el acercamiento de los últimos meses entre ambos países, coronado por la cumbre del 27 de abril entre Kim Jong-un y el presidente surcoreano, Moon Jae-in. Gracias a este deshielo, Pyongyang ha detenido sus ensayos nucleares y de misiles y ha empezado ya a desmantelar el silo subterráneo donde ha llevado a cabo seis pruebas atómicas desde 2006. Así lo muestran imágenes tomadas por satélite y, para probarlo, permitirá que diplomáticos y periodistas de EE.UU. y Corea del Sur inspeccionen la próxima semana el complejo de pruebas nucleares de Punggye-ri. Todo ello, claro, siempre y cuando Kim Jong-un no se eche atrás en el último momento. A pesar de este revés, algunos expertos quitan hierro al asunto y creen que se trata de una mera estrategia de negociación para lograr concesiones.