Historia

Historia de una foto retocada

Alfonso XIII cerró los ojos en la imagen de la inauguración del Metro de Madrid que quedó para la posteridad, pero ABC se los abrió como era costumbre en la época

Inauguración del Metro de Madrid en 1919
Inauguración del Metro de Madrid en 1919 - ABC

Desde mucho antes de las tres y media de la tarde del 17 de octubre de 1919, hora marcada para la inauguración del Metro de Madrid, numerosos invitados aguardaban ya en la estación central de la línea en Cuatro Caminos la llegada del rey Alfonso XIII, que llegó a la glorieta pocos minutos después de la hora convenida junto a la infanta doña Isabel y los infantes Don Carlos y Don Fernando. Los ministros de Fomento, Instrucción pública y Abastecimientos, así como el autor del proyecto, Miguel de Otamendi, y las autoridades civiles y militares y demás invitados, recibieron al monarca en la estación. El obispo otorgó su bendición, «primero a la línea y después al tren real, que había de inaugurar el servicio» en un momento «de intensa emoción», antes de realizar el primer viaje del metropolitano, según relató ABC.

Al salir del vagón real de regreso de aquel primer recorrido en metro, Alfonso XIII posó en el andén junto a algunos de los invitados en una fotografía que pasaría a la posteridad. Julio Duque (ca.1870-1936) inmortalizó aquel histórico momento para ABC, que publicó la imagen al día siguiente en su página 5. «Era pionero en el uso del magnesio, lo que posibilitó poder fotografiar lugares y situaciones antes imposibles y acompañó a la Familia Real durante muchos años», relata Federico Ayala Sörenssen, responsable de Archivo y Documentación en ABC.

La iluminación con magnesio resultaba molesta, era un fogonazo que provocaba mucho humo, y todo debía estar preparados para el posado porque «solo había una posibilidad», explica Ayala. El fogonazo era único para todos los fotógrafos asistentes, que por aquel entonces no eran muchos. El experto en Documentación señala cómo «era habitual que se viera algún movimiento en la foto porque eran exposiciones muy largas».

La imagen publicada el 18 de octubre de 1919
La imagen publicada el 18 de octubre de 1919- ABC

Alfonso XIII estaba habituado y adoptó una pose elegante para la fotografía de la inauguración del Metro, pero bien porque el fogonazo le deslumbró o porque en aquel preciso instante pestañeó, fue retratado con los ojos cerrados. Era una apuesta a una sola carta... y no salió del todo bien.

«La calidad de reproducción de las imágenes era inferior, así que lo normal era que se retocasen los ojos, las solapas de los trajes... cualquier detalle para que se viera bien sobre el papel cuando se publicara»Federico Ayala

Ayala explica que en los diarios de la época era muy habitual que se retocaran las imágenes antes de ser publicadas. «Aún no se había generalizado el uso del huecograbado y la calidad de reproducción de las imágenes era inferior, así que lo normal era que se retocasen los ojos, las solapas de los trajes... cualquier detalle para que se viera bien sobre el papel cuando se publicara».

La fotografía del metro fue una de esas imágenes que hubo que retocar. El bigote del invitado que está en el vagón, el sombrero del hombre de la izquierda, las gafas del que aparece en primer plano y las cejas y los ojos de casi todos los que salen en la imagen fueron remarcados.

A Alfonso XIII se le retocó las cejas y los labios y se sugirieron sus ojos sobre los párpados cerrados aunque en la imagen publicada aquel 18 de octubre de 1919 apenas se nota. Es en posteriores publicaciones de la imagen retocada donde se amplía el encuadre y se aprecian más.

¿Se excedieron con su rudimentario «photoshop»? Era una práctica común. En otra fotografía captada por el mismo Duque durante una visita de Alfonso XIII a las cuevas de Altamira y que fue portada de ABC el 21 de agosto de 1928 se modificaron los ojos del asistente al acto de la derecha de la imagen.

La fotografía original (izda) y la publicada (dcha)
La fotografía original (izda) y la publicada (dcha)- ABC

Ayala recuerda otros retoques de la época aún más destacados, con corta y pega de personajes en escenarios más convenientes para la información que se publicaba. A Alfonso XIII no le debió de importarle que ABC le abriera los ojos aquel día.

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