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Las confesiones del primer amor de Don Juan Carlos: «Él es especial»

María Gabriela de Saboya considera que el origen de las Reinas importa menos que su calidad humana

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

A María Gabriela de Saboya (Nápoles, 24 febrero 1940) la definen, con justicia, como la hija más bella del último Rey de Italia, Umberto II, y de la Reina María José de Bélgica. Esta semana, su entrevista publicada en «Il Corriere della Sera» no ha sido cuestión baladí, pues por vez primera se ha pronunciado sobre cuestiones que, hasta ahora, no pasaban de la rumorología: su «noviazgo» de juventud con el Rey Don Juan Carlos y su decisiva intervención para lograr la repatriación a Italia de los restos mortales de su abuelo Victor Manuel III, un Rey polémico, que falleció en el exilio en Egipto en diciembre 1947. Un acontecimiento que ha terminado por dinamitar la relación con su hermano Vittorio Emanuele, que quería que el penúltimo Rey de Italia descansara finalmente en el Panteón de Roma. Un sueño imposible que se ha sumado a las disputas de ambos hermanos por la gestión de la Casa de Saboya.

Junto a su marido, Robert de Balkany
Junto a su marido, Robert de Balkany

Conocida familiarmente como «Ella», a sus 78 años sigue siendo una mujer elegante, natural, gentil y disponible, ajena a cualquier ostentación. Ha publicado libros de historia sobre su familia, con fotografías inéditas, y creó una fundación para conservar la herencia histórica centenaria de la Casa. María Gabriela custodia ese legado con enorme pasión, porque se trata de un trozo de historia italiana e incluso europea, con documentos y obras de gran importancia, como la colección de grabados de las diversas exposiciones para la veneración de la Sábana Santa de Turín, propiedad de la familia desde 1452 hasta que la donaron a Juan Pablo II en 1983, cuando murió Umberto II.

Un «noviete»

«Ella», que estuvo casada entre 1969 y 1990 con el multimillonario Robert de Balkany, ha confirmado su «love story» con Don Juan Carlos. «¿Juan Carlos? Un fidanzatino» (un noviete), es el titular del diario milanés, que le preguntó «cuánto hay de verdad» en lo que se ha contado sobre esa historia. «Ella», que siempre ha hablado con afecto de la Familia Real española, recuerda así su relación con el padre de Felipe VI: «Éramos muy jóvenes, como dos novietes (fidanzatini), siempre juntos, de la mano… y hemos continuado muy unidos. Él es especial. Nos hemos vuelto a ver también recientemente». También se ha referido con espontaneidad a otra historia de amor con el Sha de Persia, Reza Pahlavi, quien estuvo enamorado de ella: «Me pidió la mano. Soñaba unir su dinastía con otra europea, pero… no me sentí en condiciones de abrazar un país tan diverso».

María Gabriela de Saboya, en su juventud con Don Juan Carlos
María Gabriela de Saboya, en su juventud con Don Juan Carlos

A propósito de bodas reales, María Gabriela se pronuncia sobre la del Príncipe Harry y Meghan Markle, respondiendo a la pregunta de si esa unión funcionará: «Es una actriz como Grace Kelly, a quien conocí muy bien: además de su belleza, dio a conocer el cine americano en el Principado de Mónaco. Quizá Meghan haga lo mismo, pero no creo que sea tan conocida, tan famosa. Veremos». La Princesa considera que para las nuevas parejas reales no es mejor ni peor que la Reina sea plebeya (como son los casos de Meghan, Catalina de Cambridge, Grace Kelly o Farah Diba) sino que «depende de la calidad de cada una»: «Siempre son las cualidades humanas personales de una mujer las que hacen la diferencia. No entran mucho el título o los orígenes plebeyos».