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Carolina de Mónaco marca el paso en el Baile de la Rosa

Karl Lagerfeld recreó la Viena del cambio de siglo en la primera gran fiesta de la temporada en la Costa Azul

Beatrice Borromeo, Pierre Casiraghi, Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi
Beatrice Borromeo, Pierre Casiraghi, Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi - AFP
ISABEL GUTIÉRREZ RICO Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo Gente

Es el sempiterno ritual de cada comienzo de primavera en la Costa Azul. Reiterativo, aunque siempre fascinante: un multitudinario desfile de miembros de la jet set internacional (aristócratas, financieros, modelos, glorias de Hollywood...), que, previo desembolso de 800 euros, se dirigen al Sporting Club de Montecarlo al caer la noche. Lo de menos es el menú, pues jamás merece tal precio; lo que importa es estar presente en la fiesta que marca el inicio de la temporada en la Riviera Francesa.

En la edición 63 del Baile de la Rosa, el espíritu de la Viena del cambio del siglo, la del Art Nouveau y el Modernismo, se apoderó de la sede de Sociéte des Bains de Mer. Un gran trabajo el del diseñador Karl Lagerfeld, quien, en su función de director artístico de la gala y bajo la supervisión de la Princesa Carolina de Mónaco, reprodujo en el Sporting Club el pabellón de Austria en la Exposición del Werkbund en Colonia en 1914. Los volúmenes, los colores y la luz que en su día recrearon el pintor Gustav Klimt y los arquitectos Otto Wagner o Joseph Olbrich atraparon a los invitados a un evento que Gracia de Mónaco ideó en 1964 y que resultó ser todo un éxito de convocatoria y difusión internacional.

Los "directores de escena", la princesa Carolina y Lagerfeld, llegaron juntos al baile: él con su habitual levita negra y sus gafas de sol; ella, con un teatral vestido de Chanel Alta Costura, en blanco y negro, con estampado tipo arlequín y voluminosas mangas con volantes. La de ayer también fue una gran noche de Carlota Casiraghi, bellísima en su primera aparición tras conocerse su relación con Dimitri Rassam. Eligió un vestido de gran escote en uve y se peinó con ondas, un evidente guiño a la temática de la noche. Otra reaparición estelar fue la de una elegante Beatrice Borromeo, mujer de Pierre Casiraghi, en su vuelta a la escena pública tras dar a luz.

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