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Assange desmiente el rumor de que Pamela Anderson lo había matado

Un comentario humorístico de la ex vigilante de la playa tras visitarlo disparó el bulo de que lo había envenenado con un sanwich vegetariano

Pamela Anderson
Pamela Anderson - Agencias
Luis Ventoso Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

El mundo de Julian Assange, de 45 años, recluido desde hace cuatro en la embajada de Ecuador en Londres para eludir a la justicia sueca, se torna cada vez más pintoresco. El sábado al mediodía recibió la visita de la actriz Pamela Anderson, que le llevó unos sanwichs vegetarianos para almorzar, y horas después se desató en internet el alocado rumor de que la ex vigilante de la playa había envenenado y asesinado al hacker australiano. El propio Assange tuvo que asomarse a su webcam en la tarde del domingo para acabar con las especulaciones.

Pamela Anderson, de 49 años, y Assange se conocieron en agosto de 2014, cuando ella preparaba la creación de su fundación de ayuda a los animales. La diseñadora Vivienne Westwood, la modista que vistió a los Sex Pistols, le comentó que el activista australiano podría ayudarla y se lo presentó. El sábado, la actriz visitó a Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, que se encuentra justo detrás del célebre almacén Harrods. El hacker lleva allí cuatro años, sin ver siquiera la luz del sol, porque la modesta delegación diplomática ecuatoriana carece de patio o jardín. Con el encierro trata de evitar responder ante la justicia de Suecia, donde dos mujeres lo acusan de violación. Assange teme que si se entrega a los suecos, ellos lo extraditen a Estados Unidos, donde podría sufrir hasta una condena de cadena perpetua por revelación de secretos de estado que pirateó con su web Wikileaks.

Pam Anderson se presentó con gafas de sol, chaqueta y zapatos rosas y un vestido gris de tela de chándal. La prensa tabloide británica añadió el detalle de que no llevaba sujetador, dato por otra parte tan menor como evidente. En sus manos llevaba dos bolsas del Pret-a-Manger, una popular cadena de comida rápida, y el nuevo libro de diarios de Vivienne Westwood. Eras sus presentes para Assange, con quien compartió un almuerzo. Al salir, la actriz y mito erótico playero declaró su fe en Assange: «Realmente creo en él y su inocencia. Estoy preocupada por su salud y su familia y solo espero que por algún tipo de milagro pueda salir libre». Pero Pamela añadió una broma: «Lo he torturado trayéndole comida vegetariana».

Poco después, la web de Wikileaks fue saboteada. Algún pirata pirateó a los propios piratas y subió estos tres crípticos mensajes: 1: John Kerry', 'pre-commitment 2: Ecuador' y 'pre-commitment 3: UK FCO'. En internet se comenzó a especular con que el saboteador podría ser la administración estadounidense, dado que John Kerry se encontraba en Londres en una cumbre sobre Siria y porque Wikileaks acababa de piratear unos emails de un colaborador de Hillary Clinton. Además se especuló con que podría tratarse de un mensaje críptico que aludía a una muerte: la de Assange.

En el gran gallinero de Twitter se armó un alboroto inmediato, con tuits como «detengan a Pamela de inmediato», o «ha sido la maquinaria de los Clinton». Pronto el rumor tomó su forma final: Pamela Anderson había envenenado a Julian Assange con sus sanwich vegetarianos. El delirio acabó el domingo, con una imagen del desmejorado Assange frente a su webcam, portando un pequeño cartel que decía: «Transparencia para los estados. ¡Privacidad para el resto de nosotros!». Era su prueba de vida tras el sanwich-gate, una historia que supera el guion más estrafalario de «Los vigilantes de la playa».

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