La presidenta regional, Cristina Cifuentes - JAIME GARCÍA

Tensión entre el PP de Madrid y Génova por el pulso de Ciudadanos a Cifuentes

«Dejarla caer sería un acto de cobardía del PP nacional», dicen en la ejecutiva regional

En el partido aseguran que les «llama gente indignada, pidiendo que no dimita»

MADRIDActualizado:

La crisis generada por el máster presuntamente falsificado de Cristina Cifuentes no sólo ha puesto en peligro la continuidad de la presidenta al frente del Gobierno autonómico, sino que también está abriendo heridas en el seno del partido. Los populares madrileños están indignados por el «chantaje» de Ciudadanos, que ha amenazado con apoyar la moción de censura y dejar al PP sin gobierno en Madrid si no dimite Cifuentes. Por eso no quieren que la dirección nacional del partido la deje caer. Ya hay dirigentes que se han atrevido a decir incluso que eso sería «una cobardía del PP nacional».

Así lo apuntaba ayer en público el portavoz del PP en Fuenlabrada, y secretario de Estrategia Electoral del PP de la Comunidad de Madrid, Sergio López: «Dejar caer a la presidenta sería un acto de cobardía por parte de la dirección nacional». No se quedó ahí: «Sería –añadió– una cesión al chantaje de un partido minoritario, y un error gravísimo».

«Esto no es Murcia»

Desde el «respeto absoluto» a cualquier decisión que adopte Mariano Rajoy, este dirigente verbalizaba lo que otros muchos llevan días diciendo en privado: que no se puede atender a la petición de Ciudadanos porque esta formación «se ha pasado de frenada» al pedir la dimisión de la política pese a que no está imputada. «Esto no es Murcia», insisten.

La dirección nacional también lanzó ayer sus mensajes: frente a las afirmaciones del entorno de Cifuentes de que ella haría lo que le dijera Rajoy, el partido recordaba que es el partido el que está gestionando esta crisis. Rajoy, insistían, está ocupado en asuntos importantes para el país. El coordinador general del partido, Fernando Martínez-Maillo, le señalaba a Cifuentes que «nadie está por encima de las siglas del partido», y que la decisión sobre su dimisión es personal y del partido. «Aún no se ha tomado una decisión ni la contraria», indicó en RNE.

Fuentes del partido en Madrid advertían que en la sede popular de la calle Génova se están recibiendo desde hace días «llamadas de muchísimas personas, militantes o simpatizantes, pidiendo que no dimita, e indignados con lo que está haciendo Ciudadanos».

La formación naranja sigue siendo la bestia negra de los populares; más incluso que el PSOE, pese a que este último partido sea el que ha presentado la moción de censura contra la presidenta regional. La propia Cifuentes cargaba ayer en el pleno de la Asamblea contra Ciudadanos, asegurando que estaban intentando «derribar un gobierno legítimamente elegido para dárselo a la izquierda».

Un día más, la jefa del Ejecutivo tuvo que enfrentarse con preguntas de la oposición sobre el asunto de su máster, y con la continua presión para que dimita, algo que según el portavoz de Cs Ignacio Aguado debería hacer «hoy mejor que mañana». Y también hubo de bregar con una inusual expectación mediática. Para la que ya han comenzado a tomarse medidas: personal de seguridad ordenaba en los pasillos de la Cámara dónde habían de situarse cámaras y fotógrafos, y facilitaba el paso franco de la presidenta.

Acoso y derribo

Cifuentes insistió en su discurso:«Yo no he cometido ninguna ilegalidad, no me he llevado ni un euro público». Sí lo hizo, recordó, el precandidato de Podemos a la presidencia regional, Íñigo Errejón, con su «beca black». Sigue pensando que el «mastergate» es en el fondo «una operación de acoso y derribo» contra ella.

Pero lo cierto es que la fuerza de la polémica se ha llevado por delante cualquier atisbo de normalidad. El pleno de ayer, por ejemplo, fue de los más breves de la legislatura. Y aunque en él se trataron temas de interés, todo quedó en un segundo plano.

La presidenta abandonó el pleno poco antes del mediodía para acudir a un acto oficial. No obstante, no estuvo presente en el almuerzo que ofrecieron los Reyes al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, pese a que como presidenta regional suele acudir a estos actos. De hecho, sí que estuvieron presentes la delegada del Gobierno en Madrid, Concha Dancausa, y la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena.

A la espera de que se produzca el desenlace, comienzan a analizarse las posibles consecuencias para los partidos de esta situación. PSOE y Ciudadanos dieron a conocer ayer resultados de sondeos que les auguran fuertes subidas a ambos, y caídas igual de sensibles al PP y Podemos.

La formación naranja fue la primera en concretar los resultados de una encuesta realizada tras conocerse el asunto del máster de Cifuentes. De acuerdo con la misma, Cs vencería en unas elecciones autonómicas, con un 26,5 por ciento de los votos –más del doble de los obtenidos en 2015–; PSOE sería la segunda fuerza, con un 23,5 por ciento –dos puntos menos–; y el PP perdería once puntos y se quedaría en un 22,3 por ciento. Podemos recibiría el 17,3 por ciento.

En el sondeo del PSOE, anterior al «caso Cifuentes», la primera fuerza sería la socialista con un 27,5 por ciento de votos; Cs se quedaría segundo con el 26,8 por ciento, y el PPtendría un 26,3. Podemos rondaría el 14 por ciento. Ambos escenarios parecen apuntar a un futuro gobierno que se formara necesariamente con los apoyos de PSOE y Cs.