Imagen del Parque Warner y el descampado que lo rodea
Imagen del Parque Warner y el descampado que lo rodea - Óscar del Pozo

Un «resort» temático en el Parque Warner, en peligro si Cifuentes no reabre el tren

Parques Reunidos y San Martín de la Vega piden que el Cercanías vuelva a funcionar para impulsar el desarrollo hotelero. Transportes dice: «No está sobre la mesa»

MadridActualizado:

El Parque Warner de Madrid, la única instalación temática de estas características en la Comunidad, es desde 2015 el tercer destino turístico de la región, después del Reina Sofía y el Museo del Prado. El año pasado, este espacio ubicado en San Martín de la Vega atrajo a 1,68 millones de visitantes. Parques Reunidos, gestor del complejo desde 2010, ha conseguido impulsarlo, invertir sus cuentas –pasar de los números rojos a los beneficios–, y desde 2014 sueña con levantar un resort en el interior para poder despegar a nivel europeo. Lograría, según las cuentas de la empresa, aumentar el número de asistentes un 10%. También generaría un centenar de puestos de trabajo nuevos y permanentes. Hay varios proyectos sobre la mesa y van desde la construcción de una villa con casitas bajas a edificios en altura; siempre, con carácter temático. El primer hotel estaría dotado de 250 o 300 habitaciones para dar cabida a 800 o 1.000 personas.

Pero el Gobierno regional, que contribuyó con 160 millones de euros a la creación de la Warner desde 1999 a 2002 –después vendió su parte con réditos de la plusvalía–, tiene puesta la zancadilla a la iniciativa con el cierre «sine die» de la línea C-3a de Cercanías.

Decenas de usuarios esperando al autobús al cierre de la instalación, el 12 de diciembre de 2015
Decenas de usuarios esperando al autobús al cierre de la instalación, el 12 de diciembre de 2015- ABC

Sin transporte de vuelta

Es habitual que en días de temporada alta decenas de personas formen una fila interminable junto a las marquesinas donde hacen parada la línea 412 (Villaverde Bajo-Cruce) y la 413 (Pinto-Warner) a la hora del cierre. Quieren volver a su hotel o casa, pero en cada autobús caben 55 personas y su frecuencia de paso va desde los 40 minutos a la hora. «En ocasiones los propios trabajadores del parque hemos tenido que llevar en nuestros coches a algunos visitantes hasta Madrid porque ya no pasaba más el autobús», señalan empleados del parque de atracciones. Además, el 85% de los trabajadores del espacio son de San Martín de la Vega, ya que las únicas conexiones en transporte público son las líneas citadas.

Tanto el Ayuntamiento como la empresa privada se han reunido con el ex presidente regional Ignacio González y ahora con Cristina Cifuentes para solicitar la reapertura de la C-3a, pero ni se lo plantean. «No está encima de la mesa», han admitido fuentes oficiales de la Consejería de Transportes, Infraestructuras y Vivienda a ABC.

Cierre de línea en 2012

En 2003 se inauguró esta escisión de la línea C-3, que unía Pinto y San Martín de la Vega con la estación entre medias de Parque de Ocio. En 2012 dejaron de pasar trenes por sus raíles y, un año más tarde, Adif retiró las catenarias, los postes y las vías que daban sustento a los ladrones de la chatarra. Ahora son estaciones fantasma.

Estado actual de la estación de Renfe junto al Parque Warner
Estado actual de la estación de Renfe junto al Parque Warner- Óscar del Pozo

El 60% de los visitantes del Parque Warner proceden de fuera de Madrid. Los días señalados (fines de semana y festivos) y durante mediados de junio, julio y agosto, los tres hostales y el único hotel (de 15 habitaciones) de San Martín de la Vega (18.835 habitantes) se llenan. No dan abasto para la clientela que atrae la Warner. Los precios de sus habitaciones llegan hasta los 80 euros por noche con desayuno incluido para cuatro personas.

«La oferta hotelera acaba absorbiéndola Valdemoro, Pinto, Ciempozuelos y Rivas Vaciamadrid», apunta Rafael Martínez, el alcalde socialista de San Martín. Si quieren uno en condiciones tienen que buscarlo en Aranjuez o en el centro de la capital.

Cambio del uso de suelo

Otro de los escollos de la Warner para poder empezar a construir depende del gobierno sanmartinero: el cambio del uso del suelo. La calificación de los terrenos sobre los que se erige el parque son de Inveravante, propiedad de Manuel Jove, y están destinados a parque temático, así que debería cambiarse la parcela destinada al resort por el de uso hotelero. Pero ese obstáculo es fácilmente salvable, asegura el regidor de la localidad. Voluntad no le falta, ya que la Warner es el principal motor de su territorio: reporta 900.000 euros de IBI de un presupuesto total para el municipio de 14 millones de euros y emplea a buena parte de sus ciudadanos –la tasa de paro de la localidad es del 13,8%–.

«A finales de este año o principios del que viene aprobaremos el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y lo enviaremos a la Comunidad para que le dé luz verde. Confío en que no se paralice. El proyecto hotelero reactivaría la economía municipal. Es fundamental que se reabra la línea de tren, para el parque y para nuestros habitantes. Si viene alguien de fuera a la Warner y se baja en Atocha, no es normal que tenga que hacer un montón de trasbordos y tarde una hora y media en llegar hasta este punto de atracción turística», apunta el primer edil.

El trámite del PGOU puede dilatarse en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional, e incluso puede tumbarlo. En tal caso, el interesado, Inveravante, debería redactar un Plan Especial, un trámite más ágil y puntual, para modificar el uso de suelo.

Inveravante confirmó a ABC que se planeaba la construcción de varios hoteles en los terrenos.Además del complejo hotelero que quiere levantar Warner en la zona más cercana a la estación de tren clausurada, junto al parque, también se prevé erigir uno o dos más en la zona del aparcamiento, al otro lado de las vías. Así lo explicaron técnicos que habían visto los diferentes proyectos.

De la crisis al despegue

La línea C-3a fue construida por la Comunidad de Madrid y es de su titularidad, pese a que la gestión era de Adif. Cuando se decretó su cierre se arguyó un déficit anual de 3,3 millones de euros con una media de viajeros al día de 192, o dicho de otro modo, 4,5 pasajeros por tren. En 2012, en plena crisis económica, los visitantes al complejo de atracciones no llegaban a los 1,2 millones.

Madrid no puede competir por el momento con Tarragona y PortAventura, que lleva 20 años funcionando. El parque de atracciones catalán sumó en 2016 más de 4 millones de visitantes. Cuenta con un complejo hotelero formado por cinco hoteles y recientemente ha estrenado una nueva zona con la que espera incrementar su flujo de asistentes en un millón más. A todo ello hay que sumar que se ubica en una zona costera.

El recinto madrileño no ha parado de realizar inversiones desde 2013 para atraer más público y superar sus tropiezos. Su próximo estreno llegará en 2018 con la ampliación de la zona acuática para adultos. Los esfuerzos no cesan para colocar a Madrid a la vanguardia de los parques temáticos, pero el apoyo del Gobierno regional, por ahora, no llega.