El cepo de caza hallado junto al parque de Valdebernardo
El cepo de caza hallado junto al parque de Valdebernardo - I. S. C.

La Policía atribuye a cazadores furtivos el cepo de Valdebernardo

La Unidad de Medio Ambiente sostiene que los conejos atrapados con trampas son para consumo humano

MadridActualizado:

La Policía Municipal de Madrid da por seguro que el cepo hallado el miércoles junto al parque de Valdebernardo fue obra de cazadores furtivos. Fuentes de la Unidad de Medio Ambiente explicaron que la instalación de trampas para conejos son habituales en este tipo de espacios, si bien dejaron claro que casi nunca alcanzan la peligrosidad de este artilugio. La finalidad, añaden, es generalmente para consumo humano.

Como publicó ayer ABC, un cepo de caza atrapó el pasado martes por la noche a un perro que se escapó del parque por debajo de la valla perimetral, con heridas leves en su pata derecha trasera. Era un aparato oxidado y sin dientes, lo que permitió que el animal saliera airoso. Una vez que los dueños presentaron la denuncia en la comisaría del distrito de Vicálvaro, los agentes peinaron los alrededores del recinto para asegurarse de que no se habían instalado más trampas, así como un aumento de la vigilancia en la zona. Los responsables de mantenimiento, aunque el artefacto estaba fuera del parque, hicieron lo propio en el interior.

Así, la investigación policial sobre el cepo coincide con las sospechas que los mismos operarios del parque señalaron ayer: la caza furtiva de conejos y roedores. Tanto en el parque de Valdebernardo como en otros de la capital situados en distritos periféricos, como en Vallecas, es común encontrarse con lazos para este propósito. Fuentes policiales detallaron que en alguna ocasión, incluso, han retirado hasta una treintena de estas trampas.

Lo común, sostienen, es que se atrape a estos animales para comer, aunque también se capturan para transportarlos después a cotos privados de caza, con un coste por pieza de en torno a 5 euros. No obstante, son dos procedimientos distintos. En el caso de que se trate para alimentación se hace con cepos o lazos, que matan al animal, mientras que para el segundo supuesto se hace con jaulas, atrapándolos vivos. Ambos están perseguidos.

Similar en Polvoranca

Aunque desde parques regionales –el espacio de Valdebernardo está gestionado por la Comunidad de Madrid– aseguran que se trata de un hecho «aislado» y no hay denuncias recientes en este sentido, lo cierto es que hace apenas unos meses se dio un caso prácticamente idéntico en el parque de Polvoranca, en Leganés. Fue en septiembre cuando un vecino halló un cepo muy parecido, aunque no atrapó a ningún animal. Entonces, también se atribuyó la trampa a los furtivos.

La vigilancia, no obstante, se mantiene activa y tanto los responsables del parque como la Policía Municipal seguirán atentos en el recinto y alrededores, con especial cuidado y atención en las zonas menos visibles.