Fin del Jubileo de la Misericordia «La Puerta Santa se ha cerrado, pero la de Cristo siempre está abierta»

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, agradece los frutos de este Año Santo y pide no «cruzarse de brazos»

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, cerró ayer la Puerta Santa de la Catedral de Santiago hasta 2021
El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, cerró ayer la Puerta Santa de la Catedral de Santiago hasta 2021 - EFE

Poco después de las cinco de la tarde de ayer, la Puerta Santa de la Catedral compostelana quedaba clausurada. El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, la cruzaba en procesión desde la plaza de la Quintana tras un nutrido grupo de religiosos y laicos para cerrar el Jubileo Extraordinario de la Misericordia que hace once meses había comenzado convocado por el Papa Francisco. Dos acólitos giraban desde el exterior la llave que fue colocada sobre el altar. Nadie volverá a cruzar la más especial de las puertas del santuario del Apóstol —que este año abrió de forma excepcional para sumarse a esta celebración de la Iglesia universal— hasta el próximo Xacobeo 2021. «La Puerta Santa como símbolo se ha cerrado, pero queda siempre abierta la puerta que es Cristo que nos llama a vivir en santidad y justicia todos los días de nuestra vida», afirmó el prelado en su homilía en una basílica donde fueron muchos los diocesanos y peregrinos que se tuvieron que quedar de pie en una celebración que superó la hora y media.

La casualidad quiso que en la víspera del cierre de la Puerta Santa se produjera el récord absoluto del Camino de Santiago, que el sábado rebasó la cifra de «compostelas» expedidas en el Xacobeo 2010, nunca antes superada. Con los diplomas repartidos durante la jornada del domingo, el Camino se sitúa por encima de los 272.500, frente a las 272.412 de hace seis años. «Los peregrinos han hecho del Sepulcro del Apóstol referencia de perdonanza y misericordia», subrayó Barrio.

Por los «beneficios espirituales» en los que este fenómeno se traduce dio gracias el arzobispo, a quien acompañaron su obispo auxiliar, Jesús Fernández; el obispo emérito de Tui, José Diéguez Reboredo, y el deán de la Catedral, Segundo Pérez. Precisamente al Cabildo le agradeció Barrio que «siempre haya estado atento y preocupado por la celebración» en este Jubileo. Tampoco pasó por alto la labor de los agentes de la Policía Nacional y Local, que ayer volvían a custodiar el templo.

Menos autoridades

Aunque la representación institucional no fue tan amplia como en la ceremonia de apertura —cuando dos ministros acompañaron al presidente del la Xunta—, esta vez acudieron, entre otros, el conselleiro de Educación y Cultura, Román Rodríguez, confirmado en su puesto pocas antes horas; la Valedora do Pobo, Milagros Otero, o el gerente del Xacobeo, Rafael Sánchez Bargiela. Como es habitual, no estuvo el alcalde de la capital, aunque sí los portavoces municipales del PP y el PSdeG, Agustín Hernández y Francisco Reyes.

«Muchas han sido las personas que han pasado por la Puerta de la Misericordia, acercándose al Señor para hablar con él, siendo testigos del amor misericordioso de Dios en la familia, en la sociedad, en el mundo de la cultura y en la profesión laboral», destacó Barrio en «una tarde de agradecimiento» que se repitió en el resto de diócesis.

Los fieles fueron convocados a «a no cruzarse de brazos». «No debemos fomentar la falsa actitud de la pasividad pensando que Dios lo resolverá todo», animó. Al contrario, recordó: «Nuestra misión como cristianos es llenar el mundo de Dios y contagiar la esperanza, la serenidad y la confianza en la salvación. Trabajemos tanto en la Iglesia como en el mundo, día y noche». Precisamente comenzaba a anochecer cuando el botafumeiro —al que por el momento las obras de restauración en el cimborrio no afectan— volaba por las naves laterales en ofrenda de gratitud.

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