Economía

La mítica firma de porcelanas Lladró, abocada a la venta a un grupo inversor

La firma valenciana recibe una oferta para adquirir todo el capital en manos de las familias de sus fundadores

Imagen de archivo de la sede central de Lladró
Imagen de archivo de la sede central de Lladró - ROBER SOLSONA

El negocio de la porcelana se resquebraja. La emblemática firma valenciana Lladró, que llegó a poseer una tienda-museo de nueve plantas entre la Quinta Avenida y Central Park, en Nueva York, decidirá el próximo 5 de enero en una junta general de accionistas extraordinaria si acepta la oferta de un grupo inversor -cuya identidad no ha trascendido por cuestiones de confidencialidad- para vender la empresa fundada hace 64 años.

Actualmente, la empresa está controlada por la familia de Juan Lladró, que tiene el 70% de las acciones, mientras que de los otros dos hermanos fundadores José y Vicente controlan el 30%, a partes iguales cada una de ellas.

La histórica compañía, que dispone de tiendas en todo el mundo, no ha resistido el impacto de la crisis en el segmento de los productos de lujo y se ve abocada a una venta para «garantizar la viabilidad» de la compañía, según consta en el escrito remitido ayer a sus setecientos empleados. En sus mejores tiempos, Lladró llegó a disponer de una plantilla de 2.650 trabajadores.

La operación de venta se enmarca en el proceso que Lladró comenzó hace unos meses con la búsqueda de compradores e inversores. La empresa había intentado capear el descenso de la facturación, que en el ejercicio 2015 cayeron un 7,4 por ciento hasta los 34,9 millones de euros, muy lejos de sus registros históricos que superaban los 180 millones.

Con todo, la empresa comenzó a caer en picado hace diez años. A finales de 2012 abrió una tienda en Manhattan con el objetivo de reactivar su negocio internacional, pero no surtió el efecto deseado y sus ventas han caído a la mitad desde entonces.

En los últimos años la prestigiosa marca ha llevado a cabo varios ajustes de plantilla, el último en el periodo 2014-2016 que afectó a un 30 % de la jornada laboral, y a principios de este año negoció la salida de trabajadores para atenuar las consecuencias de la extinción de contratos.

Sin embargo, el ajuste no ha sido suficiente para atajar la crisis de la compañía, que se ve abocada a una venta.

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