Sanidad

El antes y el después de un paciente al que el doctor Cavadas le trató un tumor gigante en el cráneo

El cirujano valenciano prolonga la vida de un paciente keniata en un nuevo proyecto de cooperación internacional

Imagen de Mike con el doctor Cavadas tomada este jueves en el hospital de Manises - MIKEL PONCE

Hace tan solo cinco años, Mike Koech tenía asumido que el suyo era un caso desahuciado. Ningún médico de su país natal, Kenia, ni ninguno de los especialistas que le atendieron en India posteriormente sabían cómo ponerle solución a un bulto gigantesco que crecía descontroladamente en su rostro desde hacía diez años. El tumor era benigno, pero se consideró inoperable porque cualquier intervención obligaría a extirparle la mitad de la cara, el maxilar y uno de los ojos.

Sin embargo, el doctor Pedro Cavadas se cruzó casualmente en el destino de ese hombre de 36 años, que hoy en día luce un aspecto muy diferente tras someterse con éxito a cuatro intervenciones en el Hospital de Manises de Valencia.

Imágenes de Mike con el antes (2010) y el después (2016) de su operación
Imágenes de Mike con el antes (2010) y el después (2016) de su operación- ABC

A Mike me lo encontré en la calle, como dice la copla –relata el doctor con su habitual flema-. Tenía un ameloblastoma masivo, mucho más grande que su cabeza. Era un tumor semimaligno; es decir, que no metastatiza habitualmente, pero que reaparece localmente”. Después de conocer el caso de Koech a través de la Cruz Roja, Cavadas gestionó su traslado al Hospital de Manises, en Valencia, con el que su Fundación mantiene un acuerdo para atender de forma altruista a pacientes graves de otros países. Un caso de cooperación internacional similar al de la mujer marroquí Samira Benhar, a la que el cirujano valenciano reconstruyó la cara en el mismo centro.

Imagen de Mike antes de la operación
Imagen de Mike antes de la operación- ABC

Las cuatro intervenciones a las que se ha sometido a este paciente (en 2011, 2013, 2015 y 2016) han requerido extraer segmentos grandes de la base del cráneo y de la cara, que luego han sido reconstruidos con microcirugía. En el camino ha perdido inevitablemente su ojo izquierdo, aunque este “superviviente” de etnia kalenjin (célebre por sus magníficos atletas) se siente feliz por conservar el derecho, que es el que le da de comer a su familia. Desde que Cavadas le liberó de su enorme tumor –que luego se ha reproducido varias veces, pero a menor escala-, Mike ha podido ganarse la vida conduciendo su moto-taxi.

Para mí esta es una historia muy bonita, porque la tercera hija de Mike se llama como mi madre, Carmen -explica Cavadas-. Cuando nació el bebé, él me dijo que le diera un nombre, porque esa hija me la debía a mí”. Pero los lazos de amistad del médico valenciano con el paciente van mucho más allá: si se produce un desenlace fatal, se ha comprometido a hacerse cargo de la familia de Koech.

Imagen de Cavadas y Mike
Imagen de Cavadas y Mike- MIKEL PONCE

“Su caso estaba en el límite, pero la alternativa era dejarlo morir miserablemente. No podemos saber en la actualidad si está curado, pero sí sabemos que le estamos prolongando la vida. Estará en observación, y si el tumor reaparece será intervenido de nuevo. La lucha durará lo que dure. Decir algo más que eso no sería realista”, concluye.

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