Cataluña - Barcelona

Seis meses de cárcel para un mosso que humilló y abofeteó a un detenido en comisaría

Las cámaras confirman que no hubo un riesgo que justificase «el bofetón que le propinó» el agente a la víctima en los calabozos de Mataró

La Audiencia de Barcelona ha condenado a seis meses de cárcel y a dos años de inhabilitación por un delito contra la integridad moral a un agente de los Mossos d'Esquadra que humilló y dio una bofetada a un detenido en la comisaría de Mataró (Barcelona) el 15 de enero de 2014.

La sentencia, recogida por Europa Press, explica que cuando el detenido lloraba de manera ostensible estando en el área de custodia, el agente Daniel D. le dijo con intención de humillarle: "Como no dejes de llorar y te calles, te voy a pegar".

Instantes después, también con intención de humillarle, le dio "una fuerte bofetada con la mano abierta", que provocó que llorase todavía con más fuerza mientras estaba esposado, de rodillas y frente a la pared, mientras en la habitación había otro mosso además del agente ahora condenado.

En el juicio, que se celebró el 29 de septiembre, el agente justificó la bofetada como un "toque de atención" ante la agresividad que aseguró que mostraba el arrestado y ante el riesgo que ello suponía para la integridad de los dos policías y del propio detenido.

Sin embargo, el tribunal después de examinar las grabaciones de las cámaras de la comisaría, ha concluido que no hubo en ningún momento una situación de riesgo físico para los agentes y que el lloro del detenido "no es motivo que justifique el bofetón que le propinó".

«Mala praxis»

También en el juicio, su superior en la comisaría y jefe de seguridad de los Mossos en la localidad, que estaba en esos momentos en una habitación contigua en el cacheo a un compañero del detenido, aseguró en su declaración como testigo que hubo una "mala praxis" por parte de este agente.

"Yo creo que no se acoge a ningún procedimiento", sostuvo el jefe de seguridad ante el tribunal, que explicó que no vio la bofetada pero sí la escuchó y que antes oyó al agente decirle al detenido que como no parase de llorar le iba a golpear.

También había declarado como testigo el compañero del acusado que estaba con él en la habitación cuando sucedieron los hechos --que quedaron grabados en las cámaras de la comisaría y se reprodujeron en el juicio-- y defendió su actuación también como un toque de atención ante la agresividad del detenido.

La pena finalmente impuesta se queda por debajo de la petición de 15 meses de cárcel y tres años de inhabilitación especial para ejercer cargo público que pidió la Fiscalía al considerar que el agente se "extralimitó en sus funciones", pues el detenido estaba ya bajo control.

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