España

Las bodegas de Castilla-La Mancha abren sus puertas al enoturismo

Turismo y vino son dos sectores que tienen un peso fundamental, ya que cada vez más visitantes se acercan a la región interesados por sus ricos caldos

Sala de barricas de una Bodegas Viñasoro
Sala de barricas de una Bodegas Viñasoro
M. CEBRIÁN Toledo - Actualizado: Guardado en:

Castilla-La Mancha alberga el mayor viñedo del mundo, lo que permite que el vino sea uno de los pilares de la economía regional. Las bondades de los caldos que se producen en esta tierra, bajo estrictos procesos de elaboración y amparados bajo un marchamo de calidad, han contribuido a que este sector, junto con el del aceite y los cereales, favorezcan el crecimiento económico en una región que destaca, además, por la innovación tecnológica en el sector agroalimentario.

La región ocupa el primer lugar en cuanto a producción, al igual que ocurre con la superficie del viñedo cultivado, ya que existen unas 436.912 hectáreas y unas 90.000 explotaciones vitícolas. Con estos datos, Castilla-La Mancha representa, en cuanto a viñedo, el 45,5% del total de España. Más de 200 bodegas y cooperativas conforman este sector productivo, del que dependen más de 7.000 familias castellano-manchegas. Sin embargo, alrededor de 85.000 familias viven, directa o indirectamente de la viña y el vino en Castilla-La Mancha.

La fortaleza de este sector queda reflejada cuando se recorre la geografía castellano-manchega y se puede comprobar como, gracias a su clima y su orografía mesetaría, los viñedos crecen y se extienden como un mar por numerosos puntos de la Comunidad autónoma. En Castilla-La Mancha hay reconocidas 9 denominaciones de origen (D.O.), 9 pagos (Calzadilla, Campo de la Guardia, Casa del Blanco, Dehesa del Carrizal, Vallegarcía, Dominio de Valdepusa, Finca Élez, Guijoso y Pago Florentino), la IGP Vinos de la Tierra de Castilla y la Marca de Calidad Diferenciada Vinos de Cueva, de Villanueva de Alcardete (Toledo).

La más conocida de todas ellas es la D.O. La Mancha, la más extensa, con una superficie de 30.700 kilómetros cuadrados. Otras denominaciones de origen son: Valdepeñas, en Ciudad Real, la que tiene más solera; La Manchuela, que ocupa los pagos situados entre los ríos Júcar y Cabriel, al sudeste de la provincia de Cuenca y al nordeste de Albacete; la D.O. Almansa, en Albacete; la D.O. Uclés, en Cuenca; la D.O. Vino de Mondéjar, en Guadalajara; la D.O. Ribera del Júcar, en la provincia de Cuenca; la D.O. Méntrida, situada en el norte de la provincia de Toledo, y Jumilla, en Murcia, con algunas bodegas en la provincia de Albacete.

Toda esta diversidad, tanto paisajística como vitivinícola, tiene su repercusión en el enoturismo. El turismo se ha convertido en otro de los principales motores de la economía regional. Turismo y vino son dos segmentos que tienen un peso fundamental, ya que cada vez son más los visitantes que se acercan a Castilla-La Mancha interesados no solo por su patrimonio cultural y natural, sino también movidos por otros placeres más mundanos, como son el comer y el beber. Y es que, como reza el refrán, «con pan y vino se hace el camino».

I Foro del Enoturismo

De este modo, Castilla-La Mancha aspira a convertir el turismo en torno al mundo del vino en un potencial económico más de la región, hasta convertirse en una parte importante de la oferta turística que ofrece la región a los visitantes que recibe cada año. Administraciones públicas, empresarios hosteleros y de restauración, bodegas, cooperativas y propietarios de casas rurales se dieron cita la pasada semana en Ciudad Real en el I Foro del Enoturismo, para participar en un encuentro impulsado por la Cámara de Comercio y la Diputación de Ciudad Real con el fin de sentar las bases de una estrategia común para trabajar en favor del desarrollo del enoturismo.

En el I Foro de Enoturismo participaron la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco; el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Ciudad Real, Mariano León; el presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero, y la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora.

El objetivo de este encuentro fue recoger las propuestas de los participantes sobre las posibilidades que existen de impulsar el turismo del vino en una región vitivinícola como Castilla-La Mancha que cuenta, además, con una importante riqueza gastronómica, cultural y ambiental.

Fijar las líneas de actuación a seguir para que esta modalidad turística crezca en un territorio con unas condiciones únicas, por ser el mayor viñedo del mundo rodeado de bodegas, hoteles, restaurantes y casas rurales, fue uno de los objetivos principales de este encuentro, según explicó el presidente de la Cámara de Comercio de Ciudad Real, Mariano León.

La consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, destacó la importancia del trabajo conjunto y la colaboración entre instituciones para desarrollar el enoturismo en Castilla-La Mancha. Franco recordó que esta iniciativa está «alineada» con el objetivo que se ha marcado el Gobierno de Castilla-La Mancha con el Plan Estratégico de Turismo, que apuesta por el turismo de experiencias, dentro del cual tiene cabida importante el turismo que tiene que ver con el vino y la gastronomía.

Y aseguró que las consejerías de Economía, Empresas y Empleo y la de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural trabajan ya en la puesta en marcha de una línea de impulso al enoturismo. El Gobierno regional, explicó, está trabajando con la Asociación de Denominaciones de Origen de Vino de Castilla-La Mancha (Adovin) para poder ofrecer una oferta turística ligada a las bodegas, la viticultura y la agricultura a través de proyectos de colaboración público-privada.

Todo ello, con el propósito de que se puedan ofrecer rutas de enoturismo bajo un paraguas conjunto y una marca conjunta, que cuenten con mucha promoción «on-line» y, sobre todo, con mucha promoción exterior.

Sin embargo, el presidente de Adovin, Ángel Ortega, cree que «estamos muy por debajo de nuestras posibilidades. El potencial enoturístico de la región es muy importante y Castilla-La Mancha puede aspirar a liderar el enoturismo en España». Según informó, el perfil del turista que visita nuestras bodegas es un visitante de un par de días y viene de Madrid, Valencia y Andalucía.

Ángel Ortega destaca la importancia de este turismo para dar a conocer nuestras denominaciones de origen y potenciar su prestigio. Desde Adovin piden al Gobierno de Castilla-La Mancha mejorar la señalización de las bodegas y el posicionamiento en los buscadores de internet para que el cliente lo tenga más fácil.

Un buen ejemplo del trabajo bien hecho lo representa el Hotel Château Viñasoro, en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), que ha sido seleccionada este año por el buscador Trivago entre los diez mejores alojamientos enoturísticos de España. Esta selección tiene en cuenta determinados valores como la ubicación, las instalaciones y las actividades relacionadas con el mundo del vino, algo en lo que esta bodega no tiene nada que envidiar a otras zonas con mayor tradición vinícola y enoturística.

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