Sucesos

Descabezada una banda de británicos especializados en el «timo del asfalto»

Su cabecilla, de 38 años, ha sido detenido en Jaca, y se busca a los otros cuatro miembros, que han sido identificados

Engañaban a empresarios para asfaltar a bajo precio, y luego le intimidaban para pagarles cantidades desorbitadas
Engañaban a empresarios para asfaltar a bajo precio, y luego le intimidaban para pagarles cantidades desorbitadas
R. Pérez Zaragoza - Actualizado: Guardado en: Aragón

La Guardia Civil ha descabezado a una banda de estafadores compuesta íntegramente por ciudadanos británicos que estaban especializados en el conocido como «timo del asfalto» y que llevaba meses actuando en Aragón.

El cabecilla, de 38 años, ha sido detenido tras la investigación puesta en marcha por la Guardia Civil a raíz de la denuncia de un empresario de Jaca (Huesca) que fue víctima de estos estafadores. Las pesquisas han permitido destapar otras cinco estafas similares cometidas en la Comarca de la Jacetania desde el pasado septiembre.

La banda estaba integrada por el cabecilla y otros cuatro miembros que, aunque no han sido detenidos todavía, están identificados. La Guardia Civil ha cursado una orden de detención contra ellos. Tienen entre 18 y 39 años.

El cabecilla de esta banda de estafadores ya ha sido puesto a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Jaca, que lo ha puesto en libertad con cargos.

El «timo del asfalto» consiste en engañar a propietarios a los que se les ofrece asfaltar a precio muy inferior al de mercado, pero luego se destapa que en realidad es una estafa.

En concreto, el cabecilla de esta banda acudía a diversos negocios como granjas, talleres o viveros, a cuyos dueños les ofrecía asfaltar una pequeña zona de terreno a muy bajo precio, con la excusa de que tenía un excedente de asfalto al que le urgía dar salida.

Según han informado fuentes de la Guardia Civil, este británico de 38 años se presentaba como un supuesto comercial y «actuaba bien vestido y de forma extremadamente educada».

La sorpresa para quienes caían en el engaño llegaba poco después. A su propiedad se presentaban tres o cuatro operarios que empezaban a asfaltar. Sin embargo, asfaltaban mucha más superficie de la pactada, y además en malas condiciones.

Luego, con la excusa de que habían trabajado una zona mucho mayor de la pactada inicialmente, los entre 500 y 600 euros que habían acordado en un principio pasaban a convertirse a entre 3.000 y 7.000 euros. Para forzar a su víctima a que se lo pagara incluso usaban técnicas de intimidación. Siempre exigían el cobro en metálico y de forma apresurada.

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