Vídeo: Tiemblan los cimientos del procés - ATLAS

El bloqueo de Puigdemont constata la débil unidad de Junts per Catalunya

El primer fracaso de JpC evidencia que no es un grupo homogéneo y que tiene fisuras

BarcelonaActualizado:

«La lista del presidente». Con esta idea acudió Junts per Catalunya (JpC) a la cita electoral del 21-D. Todo o nada con Carles Puigdemont como cabeza de cartel y con dos frentes electorales abiertos. Uno, para ser la formación más votada –que perdió, al ganar las elecciones Inés Arrimadas (Cs)–. Y dos, para manterner –el PDECat forma parte de JpC y es la lista heredera de CDC– la hegemonía dentro del bloque secesionista. Este segundo frente fue un éxito y Puigdemont doblegó a ERC, partido liderado por Oriol Junqueras que aspiraba a ser, por primera vez, la lista más votada.

Sin embargo, la realidad está siendo más dura de lo esperado en las filas de JpC. Puigdemont no solo está huido de la Justicia y sin ganas de volver a España, sino que, además, desde que se han conocido los mensajes que el expresidente de la Generalitat envió a Toni Comín, en los que le confiesa el final del «proceso secesionista», la crisis interna de JpC parece no tener una salida clara más allá de abocar a los catalanes a unas nuevas elecciones al Parlamento de Cataluña.

El pacto entre JpC y ERC, tras el 21-D, otorgaba la presidencia del Parlament a los de Junqueras, que optaron por Roger Torrent, y la presidencia de la Generalitat a JpC, que apostaron por Puigdemont. Pero para que éste sea presidente autonómico, tal y como reclama JpC, Torrent tiene que asumir una responsabilidad, que podría tener consecuencias penales. Lo dijo ayer en declaraciones a la ACN, Marta Rovira, número dos de ERC, y en un segundo plano mediático desde la noche electoral: «Para nosotros es fundamental que la investidura no implique improvisaciones, que no se haga sin garantías, y sobre todo que sea efectiva y que además no implique consecuencias penales para muchísima gente».

«Todos los escenarios»

El miedo a perder la Generalitat o ir directos a unas elecciones empieza a sentirse en las filas de JpC. Puigdemont hizo esta lista a su imagen y semejanza. El resultado electoral dejó a JpC con 34 escaños en el Parlament. De éstos, 11 (incluido Puigdemont) son miembros del PDECat, partido que, siguiendo la estrategia que plantea ERC no quiere asumir más «mártires a la causa» (Artur Mas, Francesc Homs, Jordi Turull, Josep Rull, Lluís Puig, el Joaquim Forn...), pero todavía no lo defienden públicamente.

Elsa Artadi y Eduard Pujol son los encargados de mantener las filas bajo control. Gemma Geis gestiona la estrategia jurídica y la forma de forzar el Reglamento del Parlament. Junto a Francesc de Dalmases y Aurora Madaula, forman parte del núcleo que defienden bloquear cualquier actividad parlamentaria que no pase por investir a Puigdemont.

Desde el PDECat confían en Turull y Rull, que se mantienen firmes en su defensa del expresidente autonómico pero abiertos a alternativas. La debilidad de JpC es total. «Se trabaja con todos los escenarios», señalan desde el PDECat. JpC es un grupo muy heterogéneo y con un solo objetivo –que Puigdemont sea presidente–, cada vez más difícil –si no imposible– de conseguir. JpC es la lista del presidente. Y poco más.