Los siete altos cargos del Govern que colaboran en la aplicación del 155
Los siete altos cargos del Govern que colaboran en la aplicación del 155 - ABC

155 de día, independencia de noche

Dogmáticos defensores del «procés» aplican ahora la vigencia constitucional

BARCELONAActualizado:

Los más efusivos agitadores de las campañas independentistas de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras son los mismos que con sumisa colaboración y diligencia aplican el artículo 155. Los que más acusan a España de haber dado un «golpe de Estado en Cataluña» son los que con más meticulosidad y esmero lo aplican.

Como en los cabarets berlineses de los felices 20, hay una Cataluña de día y otra de noche. Una Cataluña que parece una cosa y trae sorpresa: y así los que más dicen querer separarse son los que más intensamente trabajan para mantener la unidad de España, y los que van en las candidaturas electorales más rompedoras son los que más y mejor esfuerzo dedican a recomponer las piezas del Estado en Cataluña.

Cuando el Gobierno cesó al presidente de la Generalitat y a sus consejeros, los responsables de tomar el mando de la administración autonómica mientras durara la aplicación y la vigencia del artículo 155, ofrecieron a los directores generales restantes que, si por motivos políticos, sentimentales o de cualquier otra naturaleza deseaban abandonar sus cargos, pudieran hacerlo. Sólo se fueron tres. Los demás no sólo empezaron a ejecutar lo anunciado por el presidente Rajoy en virtud del 155, sino que lo hicieron y lo están haciendo con un entusiasmo digno de mejor causa.

Reunión cada martes

El Consejo Técnico se reúne los martes y se encarga de elevar los asuntos pertinentes al Consejo de Gobierno. Forman parte de él los Secretarios Generales Técnicos de máxima confianza de los consejeros depuestos, que siguen todos en sus sueldos aplicando con fe el 155.

Entre ellos destacan Víctor Cullell, secretario del Govern cesado, cercano a Puigdemont y que hasta octubre daba entrevistas presumiendo de «tener el Estado catalán en la cabeza»; también David Mascort Subiranas, mano derecha de la exconsejera de Agricultura, hoy fugada a Bruselas, Meritxell Serret.

Figuras de «caganers» con Puigdemont y Artur Mas de protagonistas
Figuras de «caganers» con Puigdemont y Artur Mas de protagonistas-INÉS BAUCELLS

No menos llamativo es el papelón de Albert Serra Martín, el hombre de confianza del consejero de Sanidad, Toni Comín, igualmente forajido. Serra, que por las tardes enarbola las más revolucionarias banderas, trabaja en horario de oficina -de 8 a 15, concretamente- entregado como pocos a la causa del 155. Es lo mismo que sucede con Pere Aragonès, de quien los funcionarios llegados de Madrid aseguran recibir tanta colaboración que «parece que en cualquier momento vaya a levantarse para jurar la bandera. Española, naturalmente».

Pero tal vez el caso más extraordinario, por su contraste y por su metáfora, es el de Elsa Artadi, directora general de Coordinación Interdepartamental. Se dedica a coordinar todas las consejerías para elevar los temas pertinentes al Consejo de Gobierno. Es un puesto clave en cualquier comunidad autónoma. Sus superiores destacan su grado de profesionalidad y de eficacia, mientras por la tarde se dedica a incendiar la campaña de Carles Puigdemont. Y no sólo esto: el expresidente huido la ha ungido como su sucesora y en los círculos independentistas se la considera la más fervorosa partidaria de la secesión. En la actualidad se encuentra de vacaciones por ser candidata, pero fuentes conocedoras de sus providenciales servicios aseguran que sin su obediencia y su empeño la tan fluida aplicación del artículo 155 no hubiera sido posible.

«Los supuestos soldados de la liberación acaban reducidos a no más que un mero postureo oportunista»

Más de segunda fila son los ejemplos -y ejemplares- de Josep Ginesta, secretario general del departamento de Trabajo y número 24 en la lista de ERC por Barcelona: mientras su lideresa, Marta Rovira, amenaza con regresar a la unilateralidad si el presidente Rajoy no quiere «negociar», él restituye el orden constitucional en Cataluña con su abnegado trabajo; tal como Laura Borràs, número 5 por Barcelona de la candidatura de Puigdemont y directora del Institut Lletres Catalanes, combina sin el menor complejo su propaganda por las tardes del «president legítim», con el sueldo mañanero que cobra para afianzar la única legitimidad que existe en Cataluña, que es la de la Ley y la Constitución españolas.

Sin renunciar al sueldo

Si ya es complicado pensar en revoluciones en una tierra con los mejores restaurantes del mundo y 320 días de sol al año, resulta del todo imposible si los supuestos soldados de la liberación acaban reducidos a no más que un mero postureo oportunista. Alguien podría pensar en un desembarco masivo de funcionarios del Estado llegados de Madrid para tomar todas las dependencias de la Generalitat, pero han bastado tres funcionarios, sólo tres, para poner en solfa a los que no sólo no están dispuestos a dar su vida en su guerra contra «el enemigo» sino que por no renunciar no renuncian ni al sueldo que les paga por hacerle el trabajo sucio.