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El último servicio de Obama a Clinton: un partido de baloncesto

El presidente ya había votado de forma anticipada, pero ha cumplido este martes con la superstición de jugar a su deporte favorito

Tras jugar al baloncesto, el presidente Barack Obama ha realizado este martes desde la Casa Blanca una breve comparecencia para llamar a los estadounidenses a las urnas
Tras jugar al baloncesto, el presidente Barack Obama ha realizado este martes desde la Casa Blanca una breve comparecencia para llamar a los estadounidenses a las urnas - AFP

No había marcado el reloj las ocho de la mañana, y el presidente de EE.UU., Barack Obama, ya estaba en ropa deportiva en Fort Lesley McNair, un complejo universitario militar a veinte minutos en coche de la Casa Blanca. Después de haberse pateado sin descanso los estados clave por Hillary Clinton en las últimas semanas -en el cierre de campaña visitó tres en un día: Florida, New Hampshire y Pensilvania-, el presidente hacía el último servicio a la que fue su gran rival en las primarias de 2008: un partido de baloncesto.

Es conocida la afición de Obama por este deporte. Dicen los que han jugado con él que se lo toma en serio y que cuando echa partidillos con amigos, quiere que sean competitivos, a cara de perro. Los últimos años lo práctica menos -«aumentan las lesiones y disminuye el nivel de juego», ha dicho-. pero todavía de vez en cuando mata el gusanillo.

Pero el partido de este martes no fue por gusto, sino por superstición. Obama ha jugado a baloncesto cada mañana de una cita electoral importante desde 2008. Solo en una ocasión faltó a la cita con la canasta: en las primarias de New Hampshire de aquel año. Hillary Clinton se impuso en ese decisivo estado y, desde entonces, se calza las zapatillas cuando algo decisivo está en juego en las urnas.

La Casa Blanca nunca desvela el resultado de esos partido y no está claro si la superstición afecta a si el presidente gana o pierde en la cancha. Donde no hubo sorpresas fue en el resultado de su voto, que llevaba el nombre de la candidata demócrata. Pero no tuvo que mandar a la caravana presidencial, hasta un colegio electoral cercano a la presidencia: Obama ya había depositado su voto de forma anticipada, como millones de estadounidenses, el mes pasado en Illinois.

«¡Id a votar! Depende de vosotros», dijo desde la residencia presidencial

Acabado el partido, de vuelta en la Casa Blanca, ya con traje y corbata, Obama ha realizado una breve comparecencia para llamar a los estadounidenses a las urnas: «¡Id a votar! Depende de vosotros», ha afirmado desde el jardín de las rosas de la residencia presidencial. Lo que normalmente es un llamamiento institucional, este martes parecía más un apoyo a Clinton. Todos los análisis consideraban que una mayor movilización del voto favorecía a la candidata demócrata. Preguntado por si estaba nervioso ante el resultado de la elección, Obama fue claro antes de desaparecer rumbo al Despacho Oval: «Si el pueblo estadounidense va a votar, será un buen trabajo».

Mientras Obama se tomaba un día sin apenas agenda pública, quizá dedicado a pensar qué será de él cuando abandone los muros de la Casa Blanca el próximo enero, un batallón de personalidades y famosos se dedicaron a retratar su compromiso democrático desde las redes sociales. Muchos de ellos publicaron fotografías con la pegatina que se reparte en los colegios electorales y que certifica que alguien ha ejercido al derecho a voto. La mostraron con orgullo actores como Neil Patrick Harris, Anne Hathaway, Sarah Jessica Parker, Lena Dunham, Sarah Michelle Gellar, America Ferrera o Justin Theroux. También modelos como Karlie Kloss y Brooklyn Decker y cantantes como Taylor Swift, Ice Cube o Miley Cyrus.

El único en Hollywood

Todos ellos -como en casi la mayoría de la industria del entretenimiento- iban con Hillary Clinton. Aunque la campaña de Trump ha contado con el apoyo de sectores amplios de la sociedad estadounidense, sus apoyos en Hollywood apenas se reducen al impenitente Clint Eastwood. «Ha dicho cosas estúpidas», ha reconocido sobre Trump el director y actor, pero le considera mucha mejor opción que Clinton.

Quizá la declaración más celebrada, por parte del bando demócrata, llegó de la boca de Stevie Wonder. «Por mucho que me quieras y pienses que soy gracioso y todo eso, si estás en una emergencia y necesitas ir al hospital, ¿me dejarías que yo condujera?», le preguntó a un periodista de Philly.com. «Exacto», dijo Wonder cuando el reportero respondió con una negativa, dando a entender que una presidencia de Trump sería como poner a un ciego al volante de un coche.

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