Miguel Macías Rodríguez durante la entrevista
Miguel Macías Rodríguez durante la entrevista - J. M. SERRANO
Entrevista

«En Andalucía faltan condiciones para que fluya el talento»

Miguel Macías Rodríguez es CEO y fundador de dos firmas tecnológicas y consultor de El Cubo

SEVILLAActualizado:

Cuando era responsable de la incubadora tecnológica del Ayuntamiento de Sevilla (CREA), Miguel Macías recuerda que llamó a esta puerta Pilar Manchón para pedir apoyo a su primera idea, Indisys, una startup de inteligencia artificial, que años después fue adquirida por el gigante Intel. «La tuvimos alojada en el CREA unos años, cuando empezó con su proyecto de investigación universitario, y hoy Pilar Manchón es uno de los referentes andaluces que ha triunfado en el mundo en el mercado tecnológico».

Ya se han sumado otros nombres destacados, como Juan Martínez Barea (Universal Diagnostics, UDX), Enrique Tapias y Curro Rueda (Genera Games) o Daniel López (Bitnami), apunta Miguel Macías. Algunos de estos ejemplos aparecen en su libro «El camino para innovar» (Planeta), un manual para ayudar a startups, compañías y organizaciones a tomar decisiones y aplicar la innovación.

¿Cree que el «ecosistema» tecnológico andaluz está maduro?

Yo sí que pienso que en Andalucía existe mucho talento. Lo palpo. Hay cantera, existe gente interesada en hacer cosas que no existen todavía. Veo creatividad e imaginación. Lo único que quizá nos falte todavía son mejores condiciones para que todo eso fluya.

¿Hay incubadoras y aceleradoras suficientes?

Hay programas de incubación y aceleración suficientes; incluso muchos pensamos que existen demasiados. El próximo paso necesario es la verticalización, es decir que haya aceleradoras de negocios de salud o relacionadas con el agro o el turismo, para que salgan proyectos que resuelvan problemas concretos. Lo que sí demandaría a las instituciones es mayor coordinación. Llevo ya 23 años en esto y he visto que cada uno tenía su servicio de atención, orientación, emprendimiento o su espacio; y al final acabamos captando al mismo cliente cinco instituciones que están en el mismo sitio de la cadena de valor.

¿Cuáles son los espacios tecnológicos destacados?

Tenemos El Cubo en Sevilla, La Farola en Málaga y El Cable en Almería —y próximamente otro centro en Córdoba— impulsados por Telefónica con el respaldo de la Junta y los ayuntamientos. También está el Programa Minerva de Vodafone. En Sevilla funciona la incubadora CREA o espacios de coworking como workINcompany y otros privados, que son pequeños ecosistemas de referencia en la ciudad para determinados proyectos. Junto a ello, existen instrumentos como Icex o Extenda que ayudan a las nuevas empresas a salir fuera cuando tienen dimensión.

¿Qué hay que reforzar en Andalucía?

El paso de ayudar a consolidar o a crecer. Siempre ha habido muchos recursos al principio de apoyo a la idea. Para cuando han pasado dos o tres años, también existen ya programas de aceleración donde llevas un producto y encuentras ayuda para llegar al mercado.

¿Y la financiación?

Hay instrumentos públicos, como Soprea, un instrumento de la Agencia Idea, e iniciativas como el Investors Day andaluz, al que vienen inversores privados y algunas entidades públicas. Pero los inversores acuden a tu llamada si les ofreces proyectos que están trabajados. Al final, no puedes convencerlos de que inviertan en un producto o solución si no tienen una primera validación en el mercado. No confían. «Quiero que confíes en mí porque ya he vendido a algunos clientes y puedo vender a mil más. Déjeme el dinero». Ese es el planteamiento. Antes de esta fase, cuando todavía el mercado no está muy validado, puede entrar la financiación pública. Las fuentes que hay hoy día son préstamos reintegrables, participativos o blandos. Lo que ocurre es que el precio del dinero está muy barato y esa financiación pública antes podía tener una razón de ser, pero ahora ya la banca comercial te ofrece condiciones muy parecidas a la que te aporta la financiación pública.

¿Va más rápida Málaga que Sevilla en esta carrera tecnológica?

En Sevilla existe una empresa orientada a la administración. Es la capital donde está la sede central de las consejerías de la Junta, con lo cual casi todas las empresas tienen vínculos importantes con la administración. Eso en Málaga no existe y por ello se ha podido generar una especialización y un tejido productivo más dinámico, porque su cliente está relacionado con la iniciativa privada. En todo caso, creo que hay otros núcleos, como Huelva, Cádiz, Córdoba o Granada, donde están surgiendo muchas iniciativas.

¿Hay una burbuja de startup?

Ha sido muy positivo colocar en primer plano de tendencia el hecho de emprender. Es verdad que se ha prostituido un poco este término de tanto usarlo. Al final, no todos podemos ser emprendedores, ni estamos preparados para emprender; y creo que más que en eso, en lo que se debería insistir, sobre todo en la escuela y la Universidad, es en fomentar la actitud emprendedora, que es otra cosa distinta. Tener iniciativa, creatividad, puedes fomentarlo en una empresa por cuenta ajena. De hecho, estoy trabajando con muchas empresas en lo que se llama «intra emprendimiento», que no es más que darle las herramientas al trabajador para que se generen nuevas ideas dentro de la empresa. Que se incorporen luego a líneas de negocio o no, ya veremos, pero están creando un pequeño laboratorio de experimentación dentro de la empresa. Esa actitud es la que hay que fomentar en la escuela y en la Universidad.

Aunque es un concepto muy extendido, ¿cómo explicaría qué es una startup?

No es más que un proyecto de empresa. La mayoría están basadas o tienen un componente tecnológico importante. Hoy en día cualquier empresa tiene que tener una capa digital, simplemente nada más que porque sea tu carta de presentación. Y como consumidores hay un punto de contacto entre empresa y cliente que es el digital. No se trata solo de tener una página web, igual tienes que tener una aplicación móvil para seguir en contacto con tu cliente. Aunque tenga nada más que esa capa digital ya podríamos considerarla startup, pero el concepto, originalmente, se concibe como un proyecto tecnológico donde estás trabajando sobre una solución que no existe en el mercado y que tiene un elevado componente de incertidumbre. No tiene un modelo de negocio todavía, no se sabe si va a ser rentable.

Como experto en diseño de modelos de negocio e innovación empresarial, ¿qué métodos recomienda?

Son metodologías ágiles que valen para empresas que empiezan de cero y también para compañías que quieran transformar digitalmente sus negocios o explorar nuevos mercados. Les propongo una hoja de ruta para tomar decisiones con planteamientos más innovadores.

Innovar o morir. ¿Innovar sistemáticamente es la consigna?

Sí, hoy día, y no solo por los cambios tecnológicos, sino por el propio consumidor, estamos en un mercado muy rápido y volátil. Hay mucha incertidumbre. Y ante ello, para ser competitivo, el único camino es innovar. Yo sí propongo que se tiene que innovar colocando al cliente dentro el proceso creativo o de producción. Eso se hace desde el principio. En fases tempranas es posible acercarnos al cliente potencial e intentar conocerlo para validar que es nuestro cliente y que nuestra primera versión de lo que proponemos le encaja. Lo interesante de este tipo de metodología es que captas la atención, el interés y el compromiso de tu cliente en fases muy tempranas. No es necesario que invirtamos en producto muchísimo tiempo y dinero sin saber que ahí fuera tienes un mercado.

¿Eso cómo se hace?

Acercándote al cliente. El principal experimento es la entrevista personal y las técnicas de observación y safari. Es igual que si participáramos en un safari para cazar. Estamos en un contexto donde mi cliente se está desenvolviendo. Imagina, por ejemplo, que está pagando en una caja automática de un supermercado. Desde fuera puedo observar cuál es el comportamiento de ese cliente, en qué momentos falla. Evalúo y observo cuál es su comportamiento antes de seguir invirtiendo en ese tipo de máquinas. Puedes probar cómo tu cliente utiliza tu nuevo producto o servicio en una fase de experimentación y eso es lo que te da pie a introducir las mejoras y a tomar las decisiones de inversión. Por eso son metodologías ágiles, porque te permiten, en periodos cortos, estresar el proceso y detectar fallos antes de hacer una inversión elevada en el desarrollo de producto.

¿Cuáles son sus proyectos empresariales?

Advenio es una consultora de innovación con la que llevo desde hace ya muchos años y Bevator es una plataforma para validar el modelo de negocio. Es un software donde está toda la metodología de la que hablo en el libro y que se puede realizar on line, recibir asesoramiento del tutor durante todo el proceso y utilizar todas las herramientas desde remoto con tu propio equipo. Es una hoja de ruta que te permite pasar de la idea al modelo de negocio y hacer el seguimiento de todo el proceso.