Cientos de pueblos españoles están al borde de la extinción demográfica
Cientos de pueblos españoles están al borde de la extinción demográfica - Rober Solsona
Economía

La perversa alianza entre paro y despoblación que se da en 20 provincias españolas

En ellas se está reduciendo el desempleo no por el aumento de la ocupación sino, sobre todo, por la pérdida de habitantes

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Durante el último año, la despoblación -y no la creación de empleo- ha sido la principal causa de que la reducción del paro en veinte provincias españolas. Es decir, en casi la mitad del territorio nacional. La mayoría son zonas especialmente azotadas por la regresión demográfica, por la pérdida de población y por un acusado envejecimiento de sus censos. Son veinte botones de muestra de esa perversa alianza trabada entre paro y despoblación en la España más castigada por la crisis poblacional.

Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), entre el primer trimestre de 2017 y el primero de 2018, el paro se redujo en España en 458.300 personas, aunque en realidad la creación neta de empleo fue menor (435.600). Los casi 23.000 de diferencia se explican por el descenso de la población activa.

En la inmensa mayoría de provincias españolas, la crisis demográfica -traducida en pérdida de población activa- es una de las causas de que se esté reduciendo el paro. Y en veinte de ellas es el principal motor de la caída del desempleo.

La situación más extrema se da en Zamora. Es el territorio en el que se da la «tormenta perfecta» en términos de crisis demográfica y económica. Zamora tiene menos población que hace un año, menos puestos de trabajo y más paro. Es así porque en esta provincia la destrucción de empleo ha sido incluso mayor que la pérdida de población activa. Según la EPA, entre el primer trimestre de 2017 y el primero de 2018, Zamora ha perdido 4.800 activos y, además, ha destruido 6.200 empleos netos.

En otras siete provincias también se da una situación crítica, aunque sin llegar al extremo de Zamora: en ellas, aunque también se reduce la ocupación, al menos consiguen que se reduzca el paro; eso sí, es una perversa paradoja que se explica porque la demografía se desploma más que el mercado laboral. Cuenca es uno de esos casos: según la EPA, esa provincia perdió 2.800 empleos en doce meses, pero no ha aumentado el paro, sino que lo ha reducido -casi 2.700 desempleados menos-. La explicación radica en que, en Cuenca, la población activa se ha reducido en más de 5.000 personas en doce meses.

Ávila, Granada, Jaén, Lérida, Segovia y Toledo son provincias en las que se ha producido el mismo fenómeno durante el último año, con más o menos intensidad. Según la EPA, en todas ellas se ha reducido la ocupación y, sin embargo, también han recortado el paro.

Múltiples ejemplos

En otras doce provincias españolas la despoblación también es la principal causa de la reducción del paro, aunque al menos ellas sí que han logrado crear empleo neto durante el último año. Es lo que ha ocurrido en Alicante, Asturias, Cádiz, Cantabria, Ciudad Real, Córdoba, Huesca, Murcia, Orense, Pontevedra, La Rioja y Zaragoza. Todas ellas han logrado recortar el paro, pero mayoritariamente por la pérdida de población activa. La provincia de Zaragoza, por ejemplo, ha logrado reducir el paro en 7.800 personas en doce meses, pese a que en ese tiempo solo ha creado 1.100 empleos netos -los otros 5.700 desempleados menos es lo que ha perdido de población activa-. Otro ejemplo, Pontevedra: la EPA calcula que la despoblación de esta provincia gallega le ha permitido que, en doce meses, haya reducido el paro en 4.800 personas pese a que solo ha creado 1.200 empleos netos.

Cádiz es un ejemplo demoledor de esta combinación entre despoblación y caída del paro. En esta provincia andaluza, la población activa se ha reducido en casi 21.000 personas entre el primer trimestre de 2017 y el primero de 2018. Gracias a eso, con solo 1.000 empleos netos que ha creado, ha logrado que el paro se reduzca en 21.600 personas en doce meses.

Pese a la recuperación económica, la demografía sigue a la baja en la mayoría de provincias españolas: 31 perdieron población activa en el último año, y 37 tienen menos activos ahora que hace cuatro años.