Los «servicers» nacieron como inmobiliarias 100% propiedad de los bancos
Los «servicers» nacieron como inmobiliarias 100% propiedad de los bancos - ABC
La digestión del negocio del ladrillo

Las gestoras de créditos e inmuebles de los bancos se preparan para fusionarse

Los fondos ponen el ojo en las plataformas de Unicaja, Abanca y el Sabadell

MadridActualizado:

Los bancos españoles dieron en 2017 un acelerón a la enajenación de sus activos inmobiliarios improductivos y los redujeron a 130.000 millones de euros. La mayoría de las entidades gestionan esos créditos morosos e inmuebles adjudicados a través de firmas especializadas como Altamira, Servihabitat, Haya Real Estate, Solvia y Anida, los llamados «servicers». En la medida en que el número de activos tiende a reducirse y estas firmas necesitan más volumen de negocio, estos grupos se preparan ya para una concentración del mercado vía fusiones, absorciones y otras operaciones que, según fuentes del sector consultadas por ABC, podría acelerarse este mismo año.

Los «servicers» nacieron como inmobiliarias 100% propiedad de los bancos, pero en la mayoría de casos luego las adquirieron grandes fondos de inversión como Cerberus, Blackstone y Apollo. Si una de estas firmas gestiona activos por 30.000 millones, vende al año 5.000 y no capta negocio nuevo, en seis años desaparecería. Por tanto, las firmas necesitan nuevos contratos de «servicing» para mantener su actividad. Además es un negocio que requiere escala para ser rentable. Así, la consolidación es inevitable. Actualmente operan en España una docena de «servicers», mercado que según los expertos podría reducirse a tres o cuatro grandes grupos.

«La consolidación es absolutamente necesaria. Pero no hay que entenderla como un fin en sí mismo, sino que debe responder a la necesidad de disponer de tamaño necesario y la capacidad de generación de recursos para seguir invirtiendo», explica un portavoz de Altamira, el «servicer» más grande del país con más de 54.000 millones en activos bajosgestión a día de hoy.

La presión del BCE a la banca para que se desprenda de sus activos improductivos es una palanca de ese proceso. BBVA ha cedido 13.000 millones a una sociedad de la que Cerberus ha adquirido el 80%. La transacción supone también el traspaso a esa nueva sociedad de toda la infraestructura de Anida, incluido personal, y la firma de un contrato por el cual Haya gestionará los nuevos activos entrantes de BBVA, de forma que Haya absorberá Anida al cerrarse la transacción. En esa línea, algunos fondos dueños de esos «servicers» han puesto la vista en las plataformas de entidades que aún gestionan sus activos por su cuenta: el Sabadell, Unicaja y Abanca.

Venta de grandes carteras

El banco de origen catalán sondea la venta de grandes carteras de activos que gestiona vía Solvia. «Si Solvia se queda sin gran parte de sus activos, tiene poco sentido para el Sabadell mantenerla», explican en el sector. Los posibles compradores de esas carteras podrían exigir al Sabadell la cesión de su gestión, así como el «servicing» de los activos futuros del banco. El consejero delegado del Sabadell, Jaime Guardiola, dijo hace unos días que el banco «no tiene vocación en este sector y en cuanto convenga y haya oportunidad de generar valor se verá qué se hace. Si existe la oportunidad de crear valor, se hará», dijo, abriendo la puerta a su venta, aunque matizó que «ese momento no ha llegado aún».

Los fondos están pendientes además de que Abanca y Unicaja, que gestionan internamente esos activos, puedan acabar cediendo también el «servicing» de sus activos. Según ha podido saber ABC, la entidad malagueña ya mantuvo negociaciones al respecto sin éxito.

«Ya no se puede trabajar con un solo banco», señalan desde uno de esos «servicers». Hasta ahora estas compañías trabajaban con una sola entidad, básicamente la cedente de los activos: Altamira con el Santander, Anida con BBVA, Servihabitat con Caixabank y Aliseda con el Popular. Servihabitat, Solvia, Altamira y Haya gestionan además el megacontrato de la Sareb. Sin embargo, casi todas han empezado a diversificar su cartera de clientes, y algunos bancos trabajan incluso con varios «servicers» a la vez.

Firmas multicliente

Altamira tiene ya más de 15 clientes, entre ellos el Santander, BBVA, Liberbank y la Sareb. Haya, que comenzó solo con Bankia y los activos de Cerberus, ha adquirido en los últimos meses la gestión de los de Cajamar, Liberbank y parte de BBVA, y la semana pasada, tras la fusión BMN-Bankia, se hizo con los de BMN, que gestionaba Aktua, propiedad de Lindorff.

Y es que las últimas operaciones corporativas entre bancos también han impulsado ese proceso. Tras la absorción del Popular, el Santander se desprendió de su cartera tóxica y su plataforma Aliseda, vendiendo todo ello a Blackstone, propietario a su vez del «servicer» Anticipa.

Más allá del crecimiento con adquisiciones, los «servicers» aspiran igualmente a crecer de manera orgánica y en internacionalización. Altamira, que viene de nombrar un director de internacionalización (Borja Ortega) junto a otro de gestión de activos financieros (Jon Egaña), ha adquirido la gestora de activos de Banif (Oitante) en Portugal; tiene una alianza con el segundo banco de Chipre, el Cooperative Central Bank (CCB), y ha abierto oficina en Grecia, lo que parece apuntar a una apuesta por consolidarse en el sur de Europa.

Los «servicer» de origen español tienen a nivel europeo dos referentes: Dobank, firma que el fondo Fortress compró al banco italiano Unicredit y que ya cotiza en Bolsa, y la británica Capita, que se ha eregido como ejemplo de firma multiservicio. La diversidad de clientes y servicios es otra de las vías con las que los «servicer» pueden asegurar su futuro y rentabilidad más allá del tamaño.