Economía

Una de cada tres empresas familiares reclama al Gobierno que baje los impuestos

La incertidumbre política es la mayor preocupación de la mayoría de las firmas, según el V barómetro europeo de KPMG

Una de cada tres empresas familiares reclama al Gobierno que baje los impuestos

La empresa familiar aumentó este año su plantilla y sus ingresos a su mayor ritmo en el último lustro, pero al mismo tiempo su temor por la incertidumbre política cotiza en máximos lo que comienza a restar optimismo en sus perspectivas. Así lo recoge el V barómetro europeo de la empresa familiar elaborado por KPMG en colaboración con las asociaciones territoriales vinculadas al Instituto de Empresa Familiar. El 55% de estas compañías señalan la incertidumbre política como el mayor desafío que afronta en estos momentos su empresa, un porcentaje muy superior al 37% de toda Europa. El interinaje del Ejecutivo, sin embargo, provoca que las empresas familiares españolas sean las que menos miedo tienen a los cambios regulatorios: solo un 17% lo menciona como una amenaza frente al 21% de media en todo el Viejo Continente.

Detrás de la política, las principales preocupaciones que engrosan el ánimo de las firmas encuestadas son el incremento de la competencia, que citan un 47% de las empresas familiares españolas frente al 36% continental, y la disminución de la rentabilidad, que menta el 35% de las firmas nacionales, porcentaje similar al 33% europeo.

El 61% ha creado empleo

El V barómetro de la empresa familiar ha auscultado la opinión de 288 empresas familiares españolas entre mayo y junio de 2016. En toda Europa el barómetro encuestó a 959 compañías de 23 países en las mismas fechas. Al comparar con el estudio del año pasado, llama la atención que menos empresas se preocupaban entonces de la incertidumbre política —solo un 45%— si bien más lo hacían de la disminución de rentabilidad –un 44%–. Quizá este mayor optimismo se explique al observar que en el último año tres de cada cuatro empresas –un 75%– había engordado sus ingresos mientras que un 61% había aumentado su plantilla.

Se trata del mayor porcentaje en ambos conceptos alcanzado por el barómetro desde su nacimiento hace cinco años, lo que indica que su actividad en el último año ha mejorado con fuerza. Solo un 11% ha menguado sus ingresos y un 7% ha adelgazado su plantilla. Al comparar con sus homólogas europeas, los resultados son peores. Solo un 47% ha contratado más empleados y un 54% ha incrementado sus ingresos.

Pese a que la actividad ha mejorado para muchas de estas empresas, al analizar sus perspectivas de futuro el optimismo no se muestra con un color tan intenso. Un 70% de las empresas preguntadas creen que en el próximo año la situación será positiva, frente al 79% que lo creía el año pasado. Ello rompe con la tendencia al alza que se había registrado desde 2013. Un 24% tiene una opinión neutra del próximo curso, siete puntos más que hace un año, y un 6% augura que la situación será negativa, dos puntos más que el pasado curso.

Menos cotizaciones sociales

Ante este futuro incierto, las peticiones más citadas entre las empresas tiene a la Administración como principal destinatario. Un 37% de las compañías familiares cree que crecerían más si los impuestos fueran más bajos, muy por encima del 21% del conjunto de Europa. Precisamente, desde que las empresas respondieron la encuesta, el Ejecutivo ha aprobado un aumento en las retenciones del Impuesto de Sociedades para las grandes empresas. Junto a ello, un 36% de las compañías nacionales reclama contribuciones a la Seguridad Social más bajas lo que contrasta con el 29% continental. Lo más reclamado en Europa frente a las peticiones de España son acuerdos laborales más flexibles, con un 30% de las empresas.

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