Copa Davis

El brillo alargado de la Copa Davis

Del Potro espera tener el impulso que vivieron Djokovic, Murray o Nadal tras ganar la Ensaladera

Juan Martín del Potro celebra la victoria en Zagreb
Juan Martín del Potro celebra la victoria en Zagreb - AFP

Es el gran éxito colectivo del tenis. A falta de un Mundial, el universo de la raqueta encontró en la Copa Davis un torneo en el que volcar el orgullo y pelear con la bandera por corazón. Cuando el circuito profesional pobló de campeonatos individuales casi todas las semanas del calendario, perdió algo de lustre, y los grandes espadas primaban la gloria individual a participar en rondas poco importantes. Así y todo, la Copa Davis ofrece un brillo especial al palmarés de quien la posee.

Es Juan Martín del Potro el último héroe, después de conquistar el trofeo al más puro estilo Davis: con épica remontada y en casa del rival. Delbonis remató la eliminatoria y Argentina levantó por fin la Ensaladera. Argentina volvía a ganar un Mundial. Así lo sintió la grada. Es la última función de Del Potro en este 2016 prodigioso. «Gracias a los que no dejaron que me retirara. Estuve muy cerca de no jugar jamás», aseguraba emocionado después de arrastrarse más allá de la posición 1.000 en el ranking en marzo.

Es la Ensaladera su último triunfo, pero su huella no solo se queda en las portadas. El lustre alarga el brillo de quien la conquista y enarbola un sentimiento de responsabilidad que supera los triunfos individuales. Un acicate para la propia empresa que vivieron otros campeones como Rafa Nadal, Novak Djokovic o Andy Murray.

Nadal, en 2004

Allá por 2004, un desconocido adolescente saltó al albero de Sevilla para deslumbrar con sus saltos y su garra. Era Rafa Nadal, pelo largo, piratas y camiseta sin mangas, un nuevo ídolo impulsado por la confianza de sus compañeros y agradecido por todo un país que descubría un talento sobrenatural. Ayudó a ganar la segunda Davis para España y el destello del triunfo patrio lo elevó en su estreno en la élite. Unos meses después de aquella foto de alegría colectiva, Nadal se plantó en París para ganarlo. Primer mordisco de los grandes; el himno como banda sonora.

Se emocionó también Djokovic en 2010 con la primera Ensaladera para Serbia. Un título en grupo que lo obligó a mejorar en solitario. Con un país detrás al que enorgullecer, Djokovic celebró un 2011 magnífico: Australia, Dubái, Indian Wells, Miami, Madrid, Roma, Wimbledon, Canadá y US Open. Once títulos espoleados por la Davis.

En el desenfreno de la liberación, la Ensaladera de 2015 para Reino Unido elevó a Andy Murray hasta los altares. Era el elegido, no podía permitirse fallar. Y no lo hizo ante Bélgica. De la fiesta en la que el escocés se volvió más británico que nunca, Murray se vio impulsado hasta el número 1 en el 2016 de la confirmación: Roma, Shanghái, el oro olímpico, Wimbledon por segunda vez, la Copa de Maestros... Su mejor año individual.

Gran Bretaña cede el testigo a Argentina, y Del Potro busca su regreso triunfal a la élite, catapultado por un brillo especial, el de la Copa Davis.

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