Gran Premio de Bélgica

«Es vergonzoso», la rabia de Alonso

El español hizo una salida espléndia, pero el motor Honda no aguantó a sus rivales y se paró. Triunfo de Hamilton

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Fue un episodio más en la desdichada relación a trío entre Fernando Alonso, McLaren y Honda. «Es vergonzoso», resumió el piloto español en el circuito de Spa mientras conducía el coche, trataba de evitar a rivales más rápidos y hablaba encendido por la radio con sus ingenieros en el garaje. Justo lo contrario que Hamilton, vencedor en Spa frente al empuje de los Ferrari. Es su quinto triunfo del año. Ya está a siete puntos de Vettel.

Salvo que el circuito sea revirado, sin rectas, sin espacio para la aceleración de los coches, cada fin de semana de carreras es lo mismo para el asturiano.

En Spa salió de cine, del décimo al séptimo puesto en una maniobra certera, buscando hueco por fuera de la pista en los 270 metros desde el semáforo al giro en ángulo recto hacia la derecha y Eau Rouge.

Era la vida feliz de Alonso, su momento de satisfacción en persecución de volver a ser quien fue. El piloto que exprime su materia prima y lo coloca por encima de los límites. Séptimo detrás de los grandes, Mercedes, Ferrari y Red Bull.

Un visión efímera porque detrás del estallido de la salida, quedaba el duro tránsito del vuelta a vuelta, los ritmos, la velocidad de crucero. Por ahí se sintió indefenso y rabioso.

Le adelantó Hulkenberg en un duelo intenso, ya que Alonso le devolvió la pasada. Pero al llegar a la zona rápida del circuito, donde se exige más al motor, Alonso no tenía con qué competir. Lo pasó Hulkenberg, y a la siguiente vuelta un Haas (Grosjean). «Esto es vergonzoso», bramó por la radio el español.

Le rebasó también Magnussen, otro coche Haas semidescnocido, y Alonso deslizó más síntomas de rabia. «Realmente no me importa nada la distancia», declaró por radio cuando sus ingenieros trataban de informarle de alguna situación de carrera.

El enfado del español fue a más porque lo siguiente que dijo por el circuito interno fue un golpe en la mandíbula . «No quiero más información por radio en toda la carrera», fue lo último que es escuchó antes del desastre final. Cayó posiciones hasta que, en la vuelta 27, el motor Honda dijo basta. Se retiró y hasta otra en un futuro que no pinta bien para él.